647 H005.- De súbditos a ciudadanos

SAN FERNANDO

 

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Fachada de la iglesia del Carmen de San Fernando, donde se instalaron las Cortes en 1813. / ROMÁN RÍOS

…… Cádiz 6 SEP 2010

Cuenta Benito Pérez Galdós en sus Episodios Nacionales que la reunión de las Cortes en la Isla de León, hoy San Fernando (Cádiz), atrajo tal muchedumbre deseosa de ser testigo de estos acontecimientos “que hasta los mendigos, mancos, cojos y lisiados abandonaron sus puestos corriendo hacia la Cortadura, con la intención de recoger abundantes limosnas. No pedían en nombre de Dios y la caridad, sino en nombre de aquella otra deidad nueva, diciendo: -¡Por las Cortes, por las Cortes!”. Dos siglos más tarde, la localidad vuelve a abrir sus puertas a los visitantes para presumir de tradición democrática.

Y 200 años más tarde el 24 de septiembre será de nuevo un día grande para la localidad gaditana con celebraciones que traerán a la memoria la valentía de unas personas que lucharon por la libertad de los españoles. Los Reyes rubricarán con su presencia la importancia del acto y presidirán en el Real Teatro de las Cortes de San Fernando la celebración del Bicentenario de las Cortes Generales y Extraordinarias de 1810 de la Real Isla de León. Diputados y otras personalidades arroparán a los Reyes en este homenaje.

Las personas que quieran conocer mejor la localidad donde se gestó un episodio decisivo en la historia española encontrarán varios enclaves de la época. Un paseo por San Fernando nos traslada a 1810, cuando las tropas francesas parecían no tener freno y los diputados tuvieron que refugiarse en este rincón de la Península. “Cuando España fue una Isla”, reza el lema de la conmemoración del Bicentenario de las Cortes.

Partimos de la Compañía de María, donde hace 200 años, ante el acecho de las tropas napoleónicas, se instala la sede del Gobierno de la nación y del Consejo de Regencia. El convento, que entonces acogía un centro de enseñanza, retomó su actividad después del periodo constitucional, y continúa hoy con su tarea educativa.

Unos pasos más adelante, siempre por la renovada calle Real, llegamos a la plaza del Rey, frente a la que se levanta el Ayuntamiento. Fue en este edificio donde los diputados se reunieron por primera vez en la mañana del 24 de septiembre de 1810. Minutos más tarde, se trasladarían todos -y hasta allí conduce esta ruta constitucional- a la iglesia Mayor de San Pedro y San Pablo. La imagen de los diputados constituyentes que prestaron juramento en este templo quedó recogida en un cuadro que hoy adorna los pasillos del Congreso, donde recuerda a los actuales representantes que el origen de su tarea estuvo en San Fernando.

El paseo continúa no muy lejos, en el Teatro de las Cortes. Toma su nombre del papel que jugó entre 1810 y 1811, cuando la recién constituida Asamblea Legislativa eligió el entonces Teatro Cómico para sus sesiones. El edificio tuvo que acondicionarse: se reformó el escenario y el patio de butacas de modo que tuviera forma de hemiciclo.

La última parada se encuentra en otro templo, la iglesia del Carmen, testigo de los últimos episodios constitucionales de la ciudad. En 1813, cuando las Cortes, amenazadas en Cádiz, donde ya se había firmado la Constitución, por la fiebre amarilla, regresaron a San Fernando, se instalaron en esta iglesia. Durante unos meses, antes del traslado final a Madrid, las Cortes celebraron aquí sesiones nocturnas para no interrumpir los cultos habituales.

Más allá, fuera de la ruta constitucional pero vestigio también del papel fundamental de esta ciudad en la defensa de las Cortes, se sitúa el puente Zuazo. La construcción, que salva el paso del caño de Sancti Petri, se encuentra en proceso de restauración. Durante el asalto francés, el puente impidió la entrada del ejército de Napoleón y, durante dos años y medio, mantuvo esta defensa. Ya en 1812 las tropas de la resistencia tuvieron que destruir la parte central del viaducto para que los franceses no llegaran a la Isla de León. El hecho de que el ejército enemigo se retirara ante la imposibilidad de cruzar el caño demuestra su importancia estratégica.

Para acompañar el paseo y no pasar por alto ningún episodio, la obra de Galdós es una buena guía de viajes. Otra opción es participar en alguna de las rutas teatralizadas que cada lunes organiza la empresa turística De Ida y Vuelta. El diputado puertorriqueño Ramón Power, una monja desalojada del convento de la Compañía de María, un macero, José Antonio Salinas, dueño del Teatro Cómico, y una ciudadana gaditana hacen de cicerones en este regreso a los orígenes de la democracia. Y para concluir, los actores representan la fiesta de la libertad, la que celebró San Fernando en 1810. La compañía De Ida y Vuelta insiste en la vertiente didáctica de la ruta, quiere que los visitantes comprendan la repercusión que tuvo el trabajo de aquellos hombres en la vida del siglo XXI. Una labor que nos hizo pasar de súbditos a ciudadanos y que permitió, entre otros logros, que estas palabras se publiquen sin censura.

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