101 N001.- Arsenal de la Carraca

Arsenal de la Carraca

atarazana

  1. f. mar. Lugar de construcción y reparación de embarcaciones:
    las atarazanas del puerto.

carenero.

1. m. Mar. Sitio en que se carenan buques.

carenar.

(Del lat. carināre).

2. tr. Mar. Reparar o componer el casco de la nave.

Arsenal de la Carraca

El Arsenal de la Carraca es un centro militar destinado a la construcción y reparación de buques, y al almacenamiento y distribución de armamento y munición. El Arsenal se encuentra en el término municipal de San Fernando, en la provincia de Cádiz y fue el primer establecimiento militar de su género creado en España a impulsos de la política naval de Felipe V desarrollada por Patiño y el marqués de la Ensenada.

Arsenal de La Carraca desde el aire

Situación

Al quedar en desuso el Real Carenero por estar situado en tierra firme y ser difícil de defender, se buscó un lugar más estratégico que se hallara en aguas de la Bahía de Cádiz. Finalmente se eligió un islote situado al norte de Isla de León y cercano a Puerto Real, formado alrededor de un viejo barco naufragado de tipo carraca (de ahí el nombre de la Carraca). Este islote de suelo fangoso estaba rodeado originalmente por los caños de la Machina, de Sancti Petri, Espantatajero y de la Culebra. Este terreno ha sufrido a lo largo de estos siglos una serie de transformaciones hasta quedar rodeado actualmente por el Caño de las Astillas, el de Sancti Petri y el de la Culebra.

Historia

Ya con anterioridad a la creación del Arsenal de la Carraca existían en la Bahía de Cádiz varios careneros y atarazanas. Del siglo XVI y principios del XVII datan los careneros de El Puerto de Santa María y de Puerto Real, y el Real Carenero, situado junto al Puente Zuazo, que es antecesor del Arsenal de la Carraca.

El marqués de la Ensenada. (1702-1781)

Ya en el siglo XVIII, en 1717, José Patiño establece otro en la zona de Puntales (Cádiz), y en el que, en 1729 y en presencia de Felipe V, se botó el navío Hercules, de 70 cañones. Pero no fue hasta la creación de la Carraca cuando se produjo el desarrollo total de la industria naval en la bahía gaditana.

José Patiño y Rosales  (1666-1736)

Siglos XVIII y XIX

Cuando el Real Carenero entra en decadencia, se propone la creación de una nueva atarazana, más cercana al mar. Para ello se elige un islote fangoso cercano a Puerto Real y que ya era utilizado por la Armada desde 1655, como punto de resguardo para los buques que invernaban en la bahía gaditana. Será durante el reinado de Felipe V, bajo el impulso de Patiño, cuando comience a pensarse en estructurar este islote, hecho que no se concretará hasta tiempos de Fernando VI.

Jorge Juan y Santacilia (1713 – 1773).

Las obras de construcción del Arsenal de la Carraca se iniciaron en 1752, tras una Real Orden del rey Fernando VI y según el proyecto de Jorge Juan Santacilia, y años más tarde sería Antonio Valdés, ya bajo los reinados de Carlos III y Carlos IV, quien se encargara de acabarla.

Antonio Valdés (1744 –  1816)

Las obras avanzan con dificultad, debido a lo complicado del terreno. Tras un breve parón, entre 1784 y 1875 se construyen los diques principales, en los que se botan en los años posteriores numerosas fragatas y corbetas, como las famosas Descubierta y Atrevida, sin olvidar al submarino Peral, diseñado por Isaac Peral, en 1888.

Posteriormente se construirían el Penal de las Cuatro Torres, el Cuartel de Batallones, la Fábrica de Jarcias y Lonas y el Parque de Artillería, y ya a finales de siglo, la Portada del Almacén General, la Iglesia de la Carraca y la Puerta de Tierra. Durante el sitio francés se construyeron una serie de baterías defensivas para proteger el Arsenal.

Penal de las Cuatro Torres

El 14 de julio de 1816 falleció en el Penal de las Cuatro Torres el general Francisco de Miranda, donde estuvo preso por participar en la independencia de las colonias americanas.

Puerta de Tierra y de Mar

Siglo XX

El siglo XX comenzó de manera nefasta para la Carraca, en la que el proceso de decadencia de los arsenales del Estado influyó negativamente en el paso del siglo XIX al XX, en parte debido a los desastres de Cavite y Santiago de Cuba, durante la Guerra Hispano-Estadounidense.

Arsenal de La Carraca

En la década de 1910 empieza ya una cierta revitalización con las leyes del gobierno de Antonio Maura y con el asentamiento de la Sociedad Española de Construcción Naval, gracias a la Ley de Escuadra de 1908. También, durante la dictadura militar de Primo de Rivera se puso fin a la disputa entre la ciudad de San Fernando y la vecina Puerto Real, a favor de la primera.

Plano del Artsenal de La Carraca

Construcciones

El Arsenal fue concebido como un conjunto arquitectónico y urbanístico. Aún conserva algunas de sus construcciones más singulares, entre las destacan la Iglesia de la Carraca, el Penal de las Cuatro Torres (donde estuvo preso y murió el 14 de julio de 1816 Francisco de Miranda), las baterías de San Ramón, la de San Fernando y la de Santa Rosa, los talleres de Monturas y Carenas, de Motores, los diques y los muelles del Buque-Escuela Juan Sebastián Elcano.

Antigua entrada al Arsenal por los “bombos” de La Clica

Baterías defensivas

Durante el asedio francés existieron baterías defensivas:

Baterías defensivas

Además, dada su importancia estratégica, se llevaron a cabo obras de defensa, levantándose una serie de baterías.

El Arsenal llegó a contar durante el asedio francés de 1810-1812 con seis Baterías: la de San Ramón al Oeste, la Batería de Dolores al Norte, la de San Fernando y la de Santa Rosa al Este, la de Santa Teresa al SE, y la de San Carlos al Sur; que montaban un total de 66 piezas (49 de a veinticuatro, 10 de a dieciocho, 5 de a doce y 2 obuses de a nueve). Igualmente, la isleta donde se asentaba el edificio del Penal se fortificó dando lugar a la Batería de Santa Lucía, uno de los puntos más importantes en la defensa del Arsenal al estar orientado todo su frente al Este. Se artilló con 20 piezas (11 de a veinticuatro, 5 obuses de a nueve y 4 de a doce). Todo su perímetro, excepto el lado que daba a la isla de la Carraca, se parapetó como apostadero para la fusilería.

En los alrededores se levantaron las baterías de la Soledad, de San Francisco, de San José y el imponente Fuerte de la Máquina.

Actualmente de todas estas fortificaciones sólo queda en pie algún pequeño resto perimetral de la antigua posición defensiva de la Batería de Santa Lucía.

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