‘Gadeiras’

Tribuna de Opinión
La Bahía gaditana en la antigüedad

  • Un análisis de la evolución geológica de la zona en la que actualmente se asienta la capital gaditana, resultado de la acción natural y de la actuación del hombre a lo largo de los siglos.

Juan Antonio Fierro Cubiella | Actualizado 10.01.2016 – 10:56

LA bahía, isla y ciudad de Cádiz que contemplamos en la actualidad no es más que el resultado de una larga evolución geológica (erosión y sedimentación) que la han ido modelando desde la noche de los tiempos. Por tal motivo no pudo ser el mismo aquel paisaje gaditano que conocieron los fenicios hace tres mil años, que el romano mil años después. Paréntesis entre ambas fases culturales (fenicio-romana) del que intentaremos apuntar algunas pinceladas al lector.

Textos griegos y romanos incluyen las noticias sobre Cádiz dentro del grupo de las islas, empleando en alguna ocasión el término en plural ‘Gadeiras’, lo que implicaría la existencia de varias islas: es decir de un archipiélago. Será su distribución, configuración o extensión las cuestiones sobre la que intentamos aportar algunas pinceladas.

Para ello se hace necesario ‘desvestir’ ese paisaje que hoy conocemos de aquellos rellenos y sedimentos de los que tenemos constancia. Así y en resumen afectaría a los ganados al mar a lo largo del siglo XX (barriada de la Paz, Laguna, Astilleros) o bien el siglo XIX (Exposición Marítima, Renfe, etc). Otros pertenecen a siglos anteriores (barriada de San Carlos, Torrentera y laguna del Salado, desaparición en Puerto Chico de su playa, peñón o escollera; construcción del baluarte de Puntales, desmochado de la elevación del Cerro del Moro, etc.). El resultado que se propone no es otro que una serie de espacios insulares sobre el que proponemos las siguientes denominaciones para el paréntesis histórico que comentamos:

Pequeña elevación que en la actualidad presenta 16 metros sobre el nivel del mar, en cuya zona superior se levanta el edificio de Torre Tavira. Territorio que sería por tanto aquel escenario mítico donde Hércules se enfrentó y mató a Gerión. En su suelo intuimos ya en 1979 la posibilidad que se encontrase parte del asentamiento de Gadir, propuesta que ha sido confirmada al localizarse posteriormente, parte de su hábitat disperso a 12 metros de profundidad en el solar del antiguo Cine Cómico. Yacimiento que constituye uno de los atractivos arqueológicos que ofrece nuestra ciudad.

O caño que comunicaba la zona del actual muelle comercial con la playa de la Caleta a través del barrio de la Viña, Mercado, Catedral, calle Pelota y plaza de San Juan de Dios. Hipótesis de la que ya apuntó indicios el investigador Francisco Ponce en 1976 y que fue estudiada en profundidad por Ramírez Delgado en 1982. Sobre el particular estimamos además una salida hacia el mar abierto en la zona del Campo del Sur dando lugar al que se puede denominar como canal Bahía-Puerto Chico.

Pequeña elevación de 20 metros sobre el nivel del mar en cuya zona superior se levanta la fortificación de Puerta de Tierra. En ella debemos suponer el hábitat nuclear fenicio de Gadir aún por localizar y que debió evolucionar y tener su continuidad en la Gades romana. Será precisamente a comienzos del siglo I d.C. cuando Pomponio Mela afirme que “la ciudad floreciente” de Gades tenía el “mismo nombre que la isla.” Para entonces ya se presupone una considerable evolución geológica y aquel archipiélago se había unido en una aparente sola unidad, pero en cierta forma nos da a entender la pervivencia y de aquel asentamiento anterior relacionándolo y vinculándolo con el solar donde se alzaba.

Hacia el sur, con la formación de un cordón litoral y en el que actuó para su configuración definitiva la acción humana desde tiempos aún por determinar. En época romana ya tendría la suficiente entidad como para ser el soporte para el trazado de la calzada y del acueducto que abastecía Gades.

Cuya transcripción viene a decirnos el tipo de flora que contenía “la isla de los olivos silvestres”. Este dato resulta de bastante interés y significativo pues sería necesario un número de ejemplares para llegar a acuñar tal concepto. Un espacio insular como el señalado con el número tres no posee un territorio con tales características, aunque sea el que tradicionalmente se le viene asignando esta denominación de Kotinoussa. Pensamos que tal término se refiere a la actual (San Fernando), a la que por otro lado se le suele nombrar como Antípolis ó ‘ciudad opuesta’, haciendo más referencia a un asentamiento o lugar de hábitat, pero cayendo en el error de adjudicarlo como nombre de la isla.

Señalar por último que el plan urbanístico desarrollado y patrocinado por la familia Balbo a partir de finales del siglo I a.C . afectaría y transformaría también su paisaje. Aquel proyecto en el que pudieron intervenir además otros evergetas o mecenas cuyos nombres desconocemos, iba orientado a la remodelación de una Gades bajo los patrones de ciudad romana y que darían lugar al comienzo a grandes las obras civiles, pudiendo algunas acelerar la sedimentación natural de la zona. También necesidades como la de comunicación entre aquellas islas cercanas pudo provocar actuaciones sedimentarias inducidas como bien pudo ocurrir en el canal interior Bahía-Caleta o también con tierra firme.

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