San Romualdo, la intervención más larga.

recuperación del patrimonio | San romualdo, la intervención más larga
 
El Castillo divisa ya su futuro

  • Tras ocho años de obras, San Romualdo afronta la fase final de los trabajos de rehabilitación
  • A finales de 2014 estará a punto para el uso cultural que el Ayuntamiento vaya a darle

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Recreación infográfica de las salas expositivas que tendrá el Castillo de San Romualdo cuando acaben las obras.

Arturo Rivera san Fernando | Actualizado 09.02.2014 – 01:00

¿Se imaginan cómo será el Castillo de San Romualdo cuando por fin terminen las obras de rehabilitación? El arquitecto José Carlos Sánchez Romero, responsable de la actuación desde sus inicios, ha avanzado a través de una serie de infografías el aspecto que ofrecerá esta antigua fortaleza dentro de apenas unos meses, cuando concluya la última fase de la rehabilitación que ahora, en unas semanas, se dispone a comenzar.

Su propuesta realza el valor del Castillo en sí como gran monumento y habla de grandes espacios consagrados a la importancia patrimonial e histórica de este inmueble. El emblemático edificio, tan ligado a los orígenes de la ciudad, cobra por sí solo un merecido protagonismo en unas instalaciones integradas en un uso cultural y museístico que el Ayuntamiento tiene todavía que concretar pero para las que el Castillo quedará ya a punto en los próximos meses.

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Otra recreación virtual elaborada por el arquitecto José Carlos Sánchez.

Con todo, el alcalde, José Loaiza, ha adelantado que espera que a finales de año, fecha en la que más o menos se espera que hayan concluido estas últimas obras pendientes, el Castillo de San Romualdo pueda de nuevo abrir sus puertas a los isleños y pueda ser utilizado para algunos eventos culturales concretos. Será un paso decisivo, aunque todavía quede por delante resolver cuestiones claves como la gestión que se hará cargo de la emblemática fortaleza o el contenido y uso concreto que se le dará. Ya se sabe, como en reiteradas ocasiones ha apuntado el equipo de gobierno, que será un uso museístico y cultural -que es también la finalidad de las subvenciones que ha recibido el proyecto- pero queda por definir la idea específica que vestirá al Castillo de San Romualdo cuando por fin termine su rehabilitación, lo que isleños y visitantes acudirán a ver allí.

Hasta ahora se han barajado dos opciones. La primera -que hasta el propio PA, anteriormente en la Alcaldía, terminó por descartar- era habilitar en estas históricas dependencias un centro de interpretación de la cultura andalusí. La segunda, que se dio a conocer en los albores del Bicentenario de Las Cortes, pasaba por adecuar en el Castillo un centro de visitantes dedicado a La Isla en todas sus facetas: desde la sal y sus parajes naturales hasta la playa, el flamenco y Camarón de la Isla, el patrimonio arqueológico y cultural de la ciudad, su vinculación con el parlamentarismo o los vestigios del papel que jugó en la Guerra de la Independencia. Todo cabía en esa propuesta que nació del entusiasmo municipal ante lo que se pensaba que iba a ser un punto de inflexión para San Fernando: el 2010. Luego ha habido más ideas para San Romualdo. El PSOE, por ejemplo, ha repetido en varias ocasiones que cree que lo más acertado sería trasladar y ampliar allí el Museo Municipal. Pero la propuesta definitiva, la que se articulará a partir del próximo año, sigue en estudio por parte del Gobierno local. No es un tema fácil de resolver. Hay que dar en la clave para garantizar su funcionamiento y evitar que se convierta en un nuevo edificio cerrado a cuya gestión no se le ha podido dar salida. Son demasiados años de obras y demasiados recursos invertidos.

De hecho, en el próximo mes de mayo se cumplirán ocho años del comienzo de la rehabilitación. Es la obra más duradera que actualmente existe en San Fernando. Y eso sin contar que el comienzo de los trabajos estuvo precedido de unos ajetreados prolegómenos que arrancaron allá a finales de la década de los 90 con la expropiación y derribo de las fincas anexas y sus correspondientes trámites.

Tras el parón que la intervención sufrió a principios de 2012 -por cuestiones técnicas hubo que replantearse toda la recta final de los trabajos- el Ayuntamiento adjudicó la semana pasada la última fase de las obras a la UTE integrada por las empresas Hernaprom SL y Emilio Torres Olmo. La actuación salió a licitación por 890.749,29 euros y ha sido adjudicada por un total de 717.969,25 euros, lo que va suponer un ahorro de 172.780 euros para las arcas municipales, como en su momento precisó el delegado de Hacienda y Control de la Gestión, el edil Manuel Raposo, al valorar el proceso administrativo llevado a cabo desde la mesa de contratación del Ayuntamiento. Su plazo de ejecución será de ocho meses. Por eso, el Gobierno municipal habla de tener a punto las instalaciones a finales de 2014.

¿Y qué incluye esta última fase de la rehabilitación? Pues, fundamentalmente, todo lo que queda pendiente para acabar las obras. La fase B3 -que así se la ha llamado técnicamente en el proyecto- tiene por objeto “completar la restauración y la obra civil pendiente sobre el edificio, incluyendo aquellas obras o partidas de instalaciones que deban quedar ejecutadas para evitar nuevos trabajos de obra civil en el futuro, siempre que ello sea posible”.

El histórico edificio, tras esta actuación, quedará listo para el futuro montaje de las instalaciones que demande su uso como museo. Incluso quedarán preinstaladas las conducciones o instalaciones que requieran la ejecución de obra civil.

En general, las obras que ahora van a comenzar acabarán todas las actuaciones de restauración pendientes, incluyendo el revoco de todos los paramentos y su terminación final: el aspecto exterior que ofrecerá el Castillo, una cuestión que originó bastantes problemas a finales de 2011, según apuntaba este verano el delegado de Desarrollo de la Ciudad, Ángel Martínez, al hablar del reinicio de los trabajos.

También se llevará a cabo la terminación interior del pavimento de madera y del suelo que está parcialmente ejecutado en la nave de la antigua capilla. El patio del Castillo -que se pavimentará con losa de tarifa- se adecuará para su uso como espacio expositivo al aire libre o para la celebración de eventos artísticos.

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Estado en el que quedará la capilla del Castillo tras la intervención.

El Castillo, tras esta intervención, concluirá su rehabilitación y quedará a punto para el uso que el Ayuntamiento quiera darle. Es, en definitiva, de lo que se trata con estas obras. En la planta baja contará con 781,45 metros cuadrados de superficie útil (y 1.425,35 metros cuadrados de superficie construida), en los que -según el planteamiento inicial que dejará abierto esta intervención- se ubicará el acceso a las instalaciones (77,30 metros cuadrados) y la reserva de un espacio destinado a tienda (23,60) así como diversas estancias destinadas a salas de exposiciones temporales (con casi 500 metros cuadrados en total), una sala polivalente (76,85 metros cuadrados) y oficinas de información (104,20 metros cuadrados).

La primera planta contará con 176,80 metros cuadrados de superficie útil que incluyen las torres del Castillo y restos arqueológicos. Bajo rasante, en la cripta, también hay 64,35 metros cuadrados con vestigios arqueológicos. El patio, al que se le pretende dar un uso activo, ocupará más de 600 metros cuadrados.

 
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