899 Ayto08.- Informe de los servicios jurídicos de la Diputación

 
Robo millonario en la caja municipal
Demanda presentada por el Ayuntamiento ante el Tribunal de Cuentas
 
  • El Ayuntamiento reconoce ahora lo que durante tanto tiempo negó: que fueron técnicos del órgano fiscalizador andaluz -y no municipales- los que dieron con el robo
  • En la caja se contaban unos siete millones “ficticios”, una cortina de humo que escondió el robo.

Acceso a las oficinas de Hacienda y Control de Gestión, como se denominan actualmente.

Arturo Rivera / San Fernando / Arturo Rivera / San Fernando | Actualizado 01.10.2012 – 01:00

La demanda que el Ayuntamiento ha presentado en el Tribunal de Cuentas a raíz del robo millonario de la caja, más allá de su propósito final -que no es otro que concretar las responsabilidades (directas y subsidiarias) en un procedimiento contable de reintegro por alcance- constituye una suerte de explicación oficial sobre lo ocurrido en las oficinas de Hacienda.

Es la primera vez que el Ayuntamiento -hasta ahora, encerrado en una postura defensiva, en gran medida motivada por las duras consecuencias políticas que el robo ha tenido para el equipo de gobierno anterior- hila un relato de lo que considera que sucedió entre 2002 y 2009 en la caja municipal.

El informe, elaborado por los servicios jurídicos de la Diputación, destaca por el rigor con el que resume los hechos a la luz del tiempo transcurrido y, sin duda, de la ingente documentación de la que se ha servido:

  • informe de fiscalización y acta de liquidación provisional de la Cámara de Cuentas de Andalucía,
  • informes internos de Tesorería y Hacienda,
  • investigaciones policiales llevadas a cabo,
  • diligencias previas seguidas ante el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número dos San Fernando,
  • informes del economista forense…

Quizá por ello no debería sorprender que el Ayuntamiento -en la versión del desfalco que sintetiza en la demanda- se atreva a romper sin tapujos con argumentos repetidos hasta la saciedad y advierta de la existencia de irregularidades en las actas de arqueo, una de las claves sobre las que se sustentan los hechos expuestos: se hacía constar información sobre valores y existencias en metálico depositadas en entidades financieras que no tenía que figurar en las actas y pasaban desapercibida las elevadas diferencias entre el saldo real y el contable.

La franqueza con la que se reconocen estas irregularides en la demanda contrasta con la férrea defensa de la gestión del área de la que hacía gala el Ayuntamiento durante el mandato anterior. Tanto que incluso se gastó 60.000 euros para contratar a un profesional de prestigio con el propósito de que elaborara un informe que rebatiera los argumentos de la Cámara de Cuentas que ahora, paradójicamente, se dan por válidos.

Pero lo de los arqueos -una cuestión que, curiosamente, el PSOE denunció desde el primer momento- no es el único de los argumentos refutados en la demanda presentada por el Ayuntamiento ante el Tribunal de Cuentas. Hay más.

Por ejemplo, ¿quién descubrió el robo de la caja a finales de marzo de 2009? La demanda municipal reconoce abiertamente que fue un equipo de fiscalización de la Cámara de Cuentas de Andalucía el que, durante el primer trimestre de 2009, en el curso de la verificación de los trabajos de campo para emitir un informe relativo al ejercicio de 2007, “detectó un importe muy elevado de los saldos inicial y final de la caja municipal en ese ejercicio”.

Lo que durante años había pasado desapercibido para los responsables municipales, llamó de un tirón la atención de los técnicos de la Cámara de Cuentas, que calificaron dicha diferencia de saldo como “un indicio de posible menoscabo en los fondos publicos del Ayuntamiento”. Fue el detonante que desencadenó que finalmente saliera la luz la desaparición de casi ocho millones de euros. Lo curioso es que, hasta ahora, el Ayuntamiento había negado con insistencia y rotundidad que fuera la Cámara de Cuentas la que hubiera descubierto el desfalco. Siempre había atribuido dicho mérito a los responsables municipales. Este argumento, no obstante, es desmentido en la demanda.

Todo el mundo lo sabía.Todos conocían que en la caja había unos siete millones que no eran tales, que no eran reales. A nadie le extrañaba. Creían que era un desfase arrastrado por el retraso histórico de la contabilidad.

Hasta el interventor y la tesorera habían advertido al equipo auditor de la Cámara de Cuentas en sus primeras reuniones -así se hace constar en las alegaciones presentadas al informe del órgano fiscalizador andaluz- de esta “incidencia”, que estaba pendiente de una depuración.

Sin embargo, ese desfase sirvió para ocultar el robo durante años. La demanda presentada por el Ayuntamiento lo reconoce abiertamente. “Esta diferencia entre el metálico existente y el (saldo) contable era conocida por buena parte del personal de los servicios económicos, pero era calificada hasta ese momento como un desajuste contable debido al retraso de la contabilidad y, o a la vez, al cómputo de los valores”, se sostiene en los hechos argumentados al Tribunal de Cuentas.

“En el ordenador y una vez que ellos hacen su arqueo diario, se refleja que la supuesta cantidad que debe rondar en la caja fuerte debe ser de unos siete millones de euros, suma de dinero que no es real, sino ficticia y procede de un falso arrastre de años anteriores”, sostuvo la funcionaria imputada, María José Lebrero de Celis, en sus primeras declaraciones ante la jueza instructora. En idénticos términos se expresaron algunos de sus compañeros, según los testimonios que aparecen recogidos en las diligencias previas y a los que alude ahora la demanda del Ayuntamiento en su exposición de los hechos.

Unos se refieren a un “arrastre ficticio” que proviene de hace años y aseguran que “sería incomprensible que existiera esa cantidad de dinero en la caja”. Y otros aseguran que esa cantidad irreal procede de “anotaciones contables anotadas años atrás”.

El Ayuntamiento, en los argumentos que expone en su demanda, no duda en tildar de “situación atípica” el elevado volumen de recursos que se gestionaba a través de la caja municipal, lo que se aleja de “cualquier práctica razonable”. Adopta así otra de las tesis del informe de la Cámara de Cuentas que antes era rechazada.
Todos conocían que había un desfase histórico

  • En la caja se contaban unos siete millones “ficticios”, una cortina de humo que escondió el robo.

Arturo Rivera / San Fernando | Actualizado 01.10.2012 – 10:15

Todo el mundo lo sabía.Todos conocían que en la caja había unos siete millones que no eran tales, que no eran reales. A nadie le extrañaba. Creían que era un desfase arrastrado por el retraso histórico de la contabilidad. 

 
Hasta el interventor y la tesorera habían advertido al equipo auditor de la Cámara de Cuentas en sus primeras reuniones -así se hace constar en las alegaciones presentadas al informe del órgano fiscalizador andaluz- de esta “incidencia”, que estaba pendiente de una depuración. 
 
Sin embargo, ese desfase sirvió para ocultar el robo durante años. La demanda presentada por el Ayuntamiento lo reconoce abiertamente. “Esta diferencia entre el metálico existente y el (saldo) contable era conocida por buena parte del personal de los servicios económicos, pero era calificada hasta ese momento como un desajuste contable debido al retraso de la contabilidad y, o a la vez, al cómputo de los valores”, se sostiene en los hechos argumentados al Tribunal de Cuentas. 
 
“En el ordenador y una vez que ellos hacen su arqueo diario, se refleja que la supuesta cantidad que debe rondar en la caja fuerte debe ser de unos siete millones de euros, suma de dinero que no es real, sino ficticia y procede de un falso arrastre de años anteriores”, sostuvo la funcionaria imputada, María José Lebrero de Celis, en sus primeras declaraciones ante la jueza instructora. En idénticos términos se expresaron algunos de sus compañeros, según los testimonios que aparecen recogidos en las diligencias previas y a los que alude ahora la demanda del Ayuntamiento en su exposición de los hechos. 
 
Unos se refieren a un “arrastre ficticio” que proviene de hace años y aseguran que “sería incomprensible que existiera esa cantidad de dinero en la caja”. Y otros aseguran que esa cantidad irreal procede de “anotaciones contables anotadas años atrás”. 
 
El Ayuntamiento, en los argumentos que expone en su demanda, no duda en tildar de “situación atípica” el elevado volumen de recursos que se gestionaba a través de la caja municipal, lo que se aleja de “cualquier práctica razonable”. Adopta así otra de las tesis del informe de la Cámara de Cuentas que antes era rechazada.
 
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