101 N001.1.- La Carraca, un paseo…

SAN FERNANDO

Un paseo por La Carraca

  • La ruta turística de la Armada descubre los tesoros de su arsenal
  • El recorrido demuestra el potencial histórico y cultural que la ciudad aún conserva y puede explotar

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La Carraca

Alejandro Díaz san Fernando | Actualizado 04.11.2013 – 09:20

 

Cuenta la leyenda que el islote donde se ubica el primer arsenal militar desde las postrimerías del siglo XVIII surgió de la acumulación de lodo en torno a un viejo barco naufragado de tipo Carraca. Y así fue bautizado este paradigmático símbolo de la trayectoria naval isleña cuyo antecedente directo encontramos, por cierto, en el desaprovechado Real Carenero del Puente Zuazo. El inicio de las obras se remonta a una Real Orden promulgada por Fernando VI a mediados de la citada centuria: bajo proyecto inicial de Jorge Juan Santacilia, la magna obra se prolongaría durante la segunda mitad del siglo para continuar completándose con diversas construcciones en los primeros años del XIX.

Son muchos los atractivos que el viejo centro destinado a esta industria conserva de cara a la proyección turística de San Fernando. Y no menos la necesidad de potenciar dichas virtudes históricas, artísticas y naturales que, pese al transcurso del tiempo, continúan maravillando a quienes tienen el buen gusto de incluirlas en su ruta cultural por los encantos de la provincia. Una opción que encuentra su punto álgido durante la época estival, y que este último verano ha vuelto a cobrar protagonismo junto a otros destinos como el Real Observatorio, el Panteón de Marinos Ilustres o el Museo Naval, en un recorrido que se ha realizado en tren turístico. Signo unívoco de que el legado de la Armada continúa aún muy vivo en esta zona del sur peninsular.

La ruta iniciativa municipal tenía su punto de partida en la oficina de turismo para detenerse, seguidamente, en la sede de la Capitanía General. Un edificio original del siglo XVIII que fue profundamente reformado de acuerdo a los patrones estéticos de la Marina decimonónica. La siguiente parada es la correspondiente al Castillo de León, de Suazo o de la Puente. San Romualdo, según los autores románticos, y muy vinculado al mundo militar. De sus orígenes defensivos durante la Reconquista protagonizada por Alfonso X, el Sabio, o bien, frente a las invasiones meriníes reinando Alfonso XI, el Justiciero, bien entrado el siglo XIX fue Cuartel de Batallones y Brigadas de la Armada.

La travesía avanza poco después por su esencia: el paseo por las dependencias del Arsenal de la Carraca que comienza al atravesar sus Puertas de Tierra, impregnadas de ese clasicismo tan característico en las construcciones de la Armada. Además de la enfermería, la Casa del Almirante o el Pabellón del Ramo de Ingenieros destacan por su monumentalidad las Puertas del Mar. “Recuerda España que tú registe el imperio de los mares” reza la leyenda que corona el arco de acceso al muelle, flanqueado por sendos leones sobre columnas de orden dórico que realzan la nobleza de este símbolo carraqueño proyectado por Torcuato Cayón. Y no menos significativa es la iglesia parroquial, consagrada a Nuestra Señora del Rosario como patrona de las batallas y a partir de cuyos volúmenes se reprodujo la que está enclavada en el barrio de la Divina Pastora.

Pero no son las únicas construcciones que se pueden destacar en este islote militar. De hecho, es probable que el podio sea para el Penal conocido como de las Cuatro Torres, por su vinculación al precursor de la Emancipación Americana Francisco de Miranda, quien pasó allí sus últimos días hasta fallecer el 14 de julio de 1816. Hoy no cesan las visitas procedentes del otro lado del atlántico donde aún es muy querido y recordado por sus compatriotas desde un cenotafio que lo homenajea en el Panteón Nacional de Venezuela.

Sería osado no mencionar el buque-escuela Juan Sebastián de Elcano, cuya periódica puesta a punto tiene lugar en el muelle del Arsenal al concluir cada una de sus largas travesías y que, a menudo, reposa al otro lado de las Puertas del Mar reflectando el brillo del sol sobre su mascarón de proa.

Tras abandonar el islote, y pasar de largo el frustrado Parque de la Historia y del Mar, aún hay tiempo de realizar varios incisos al transcurso por la Población Naval de San Carlos, donde se encuentran emblemáticos edificios vinculados a la Armada como son la Escuela de Suboficiales o el Panteón. Tampoco se obviará el paso junto al cerro de Torrealta, presidido por el Observatorio astronómico y geofísico de la Armada: emblema del neoclásico gaditano considerado como uno de los centros científicos más importantes a escala mundial. Todo ello para hacer del recorrido una completa incursión en el patrimonio más militar de La Isla.

 
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