006 G004.- Sales marinas rosas

SAN FERNANDO

¿Por qué son rosa las salinas?

Enrique “Mofe” Moreno Batet.

Una de las cosas que más llama la atención cuando se visita una salina, es el intenso color rosa que poseen algunos sectores de las mismas, sobre todo aquellos donde las concentración de sales marinas es muy alta, que se produce momentos antes de la evaporación total del agua y posterior recolección de la sal.

Las salinas, tanto las de origen natural que han sufrido una reestructuración o modificación por la mano del hombre, como las totalmente artificiales, consisten en un sistema de ingeniería ancestral que se prepara para la recolección de sal, realizándose distintos receptáculos de diferente tamaño y dispuestos de forma decreciente, para que la sal vaya concentrándose (los cocederos), hasta obtener aguas hipersalinas en los denominados “tajos” o “cristalizadores”, pocetas donde termina el proceso de evaporación del agua y se procede a la retirada de la sal que queda en ellos.

Las salinas del río

Estos recipientes, con agua de distintas salinidades, darán soporte a una variada gama de organismos, caracterizándose por la riqueza que albergan. En aquellos en los que la salinidad no es tan alta como para impedir el desarrollo de los organismos, muy altos de salinidad, aparecen distintas especies de peces y sus larvas, gran cantidad de organismos planctónicos, invertebrados bentónicos que viven en los cienos de los fondos, macroalgas, o fanerógamas marinas como la Ruppia maritima, especie bastante rara en las nuestras islas, siendo estos ambientes donde prácticamente viven a excepción de unas pocas lagunas salobres litorales que aun subsisten en nuestras costas.

Este hecho propicia que estos habitáculos se conviertan en importantes enclaves para dar soporte a multitud de especies de aves limícolas migratorias, jugando un papel importantísimo estos peculiares ecosistemas tanto desde el punto de vista estrictamente natural, al configurar un hábitat muy especial, como para el aprovechamiento de recursos, siendo empleados en las últimas décadas los grandes cocederos denominados “esteros” para el cultivo de peces o crustáceos (doradas y langostinos entre otros).

No obstante estos sectores de las salinas no son de color rosa, ya que como explicaremos a continuación dicho color se produce por otros organismos que ocupan las partes más hostiles e inhóspitas de las salinas (con altas temperaturas, alta salinidad y carencia de oxígeno), por lo que no entraremos en más detalles en los mismos para pasar a las que podíamos denominar las “zonas rosa”de las salinas.

A diferencia de lo que piensan muchas personas el color de estas zonas no se debe a la presencia del pequeño crustáceo Artemia salina, aunque algo de culpa puede achacársele. La artemia es un pequeño crustáceo braquiópodo con aspecto de una pequeña gambita (unos 8 a 13 mm. de largo), que vive en lagunas salobres o zonas de las salinas donde ya existen unos rangos de salinidad superior a los del agua de mar (3,6 gr/l), soportando aguas hipersalinas hasta de 300 gr/l (Margalef, Limnología 1983).

Aunque sus huevos y pequeñas larvas (nauplius) son de color rojo y los adultos más o menos rojos, según su alimentación, (microalgas ricas en pigmentos carotenoides) o cuando el medio se vuelve hipersalino, ya que aumentan notoriamente la hemoglobina en sangre para compensar la falta de oxígeno en estos estados de altas concentraciones salinas; no llegan a producir un tinte rosa intenso en el agua de los receptáculos.

Solamente cuando se producen grandes concentraciones ocasionales de huevos, larvas o adultos en pequeños espacios, el agua puede adquirir una ligera tonalidad rosácea, o bien cuando sus huevos císticos se acumulan en los bordes de las lagunas por la acción del viento en las fases de desecación de las mismas. A pesar de ello, una vez secos, su tonalidad es mas bien marrón, pareciendo en ocasiones más un zona terrosa de borde.

A título de curiosidad comentaremos que este pequeño crustáceo posee un peculiar ciclo de vida, ya que tiene dos formas de reproducirse. Existen poblaciones compuestas sólo por hembras, las cuales se reproducen de forma partenogenética produciendo siempre hembras. No obstante existen otras poblaciones bisexuales donde hay hembras y machos desarrollando un ciclo sexual normal, de hecho actualmente se consideran especies diferentes, denominándose las primeras como Artemia partenogenetica y las bisexuales como otras especies de artemia variando la especie según su procedencia (Artemia franciscana de S. Francisco EEUU, A. tuniciana de Túnez, A. urmica de Irán, etc.), quedando postergado el nombre científico de Artemia salina (ya no existe), aunque genéricamente se le sigue llamando a todas estas especies con este nombre.

Dichas poblaciones partenogenéticas o bisexuales generalmente habitan en lugares diferentes, aunque muy eventualmente pueden aparecer ambas en un mismo enclave, no obstante nunca existen cruces entre las mismas, pudiendo aplicarse el viejo dicho “juntas pero no mezcladas”. Otro aspecto curioso de la reproducción es que en todas las especies (partenogenéticas o bisexuales) las hebras pueden ser ovovivíparas (paren larvas directamente dado que los huevos maduran en el seno de la madre) u ovíparas, produciendo en este caso los denominados huevos císticos, que se caracterizan por poseer una cáscara que les permite mantenerse de forma latente durante muchos años una vez que se evapora el agua de la charca o cristalizador (hasta 10 si las condiciones ambientales son favorables con escasa humedad ambiental).

Dichos huevos volverán a la vida cuando se hidraten con nuevos aportes de agua (natural o artificialmente), volviendo a iniciarse el ciclo descrito. Además, estos huevos son transportados en las patas de las aves limícolas migratorias, siendo ésta la manera que tienen de dispersarse a lo largo de todo el mundo.

Consecuentemente sólo de forma eventual, cuando existen grandes concentraciones de huevos frescos o larvas, el agua podría tintarse muy ligeramente de rosa, ya que los adultos no ocasionan este fenómeno, no obstante en estas fases de alta salinidad en el seno de las aguas se desarrolla un alga planctónica Dunaliella salina, que sí será la responsable de dicha coloración al tener gran cantidad de pigmentos rojos y que, además, sirve de alimento a la artemia, dado que esta última es filtradora de plancton y en rangos altos de salinidad prácticamente sólo vive este tipo de microalgas.

Con respecto a la artemia sólo resta comentar que ha sido y sigue siendo la base de la acuicultura, ya que sus pequeñas larvas (nauplius) son un excelente alimento para las larvas de peces y sus huevos císticos desecados pueden ser almacenados y hacerlos eclosionar en el momento deseado, convirtiéndose en uno de los alimentos más importantes en la piscicultura actual.

La Dunaliella salina es una pequeña alga microscópica perteneciente a las cloroficeas o algas verdes (curiosamente presenta generalmente color rojo), que se caracteriza por no tener pared celular, haciéndola muy digestiva para los consumidores, así como por poseer gran cantidad de pigmentos aparte de la clorofila, destacando entre otros por su cantidad los β y α carotenos.

Éstos serán los responsables del color rojo que presentan y a su vez del color rosa o incluso rojo intenso (en grandes concentraciones) que pueden observarse en los tajos o cristalizadores de las salinas, ya que éstas aumentan la cantidad de pigmentos rojos al aumentar la salinidad del agua donde se desarrollan (en aguas con salinidades normales llegan a ser verdes como otras clorofitas).

Esta pequeña alga unicelular de gran motilidad en el seno de las aguas gracias a su par de flagelos, tiene la característica de ser de las pocas especies planctónicas capaz de resistir aguas hipersalinas de altísimos rangos de salinidad (hasta 285 gr/l, lago Bulack cerca del Caspio, Margalef, Limnología 1983), dando lugar a comunidades monoespecíficas en aquellos ambientes hipersalinos de las lagunas salobres o salinas, siendo consecuentemente, las auténticas responsables de dicha coloración, aparte de determinadas bacterias que pueden alcanzar rangos muy superiores de salinidad.

Este alga, aparte de su importancia como una de las bases principales de alimentos de determinados filtradores que viven en estos ambientes (artemia, rotíferos, flamencos, etc.), poseen gran cantidad de propiedades siendo utilizadas en multitud de campos tales como la obtención de piensos, fertilizantes, tratamientos de aguas residuales, acuicultura, etc., siendo actualmente objeto de gran interés ya que son un magnífico preventivo para multitud de enfermedades dada su riqueza en antioxidantes, pudiendo nombrarse entre otras, las enfermedades cardiovasculares, artritis, cáncer, cataratas y daños producidos por los rayos ultravioleta, lo que ha generado que en la actualidad se desarrollen cultivos en masa de las mismas para la obtención de distintos productos y sustancias químicas, base de diferentes medicamentos.

No obstante existe otro organismo aun más curioso, también responsable del intenso color rosa que adquieren los sectores de salinas con las concentraciones más altas de sal de todo el ingenio salinero, tratándose de bacterias capaces, incluso, de quedar en vida latente atrapadas en cristales de sal y retornar a la vida una vez que vuelven a hidratarse.

Hablamos del Halobacterium salinarum y H. halobium, ambas pertenecientes al grupo de las Arqueobacterias, consideradas como los organismos más antiguos del planeta, las cuales difieren bastante de las verdaderas bacterias al poseer características bioquímicas y genéticas bastante diferentes, por lo que se les ha creado un dominio aparte denominado Archea.

Las arqueobacterias difieren, en general, de las verdaderas bacterias por no poseer paredes celulares con peptigloicanos, presentar secuencias únicas en la unidad pequeña del ARNr o poseer lípidos de membranas diferentes tanto de las bacterias como de los eucariotas entre otros aspectos. Se adaptan a ambientes extremos, pudiendo citarse las hipertermófilas (adaptadas a aguas muy calientes de fumarolas submarinas, geyseres, etc.), las productoras de metano asociadas a bolsas de petróleo caliente o las halófilas extremas asociadas a ambientes con altísimas concentraciones de sal (NaCl) con rangos superiores a los 250 gr/l, siendo estas últimas las que nos ocupan.

Las halobacterias, con formas de pequeños bastoncillos (unas 5 micras), poseen una membrana púrpura, debido a que tienen un pigmento del tipo de la rhodopsina llamado bacteriorhodopsina, el cual reacciona con la luz formando un gradiente de protones a lo largo de la membrana, permitiendo la síntesis del ATP, siendo el único ejemplo conocido en la naturaleza de una fotofosforilación sin clorofila. Se trata de organismos heterótrofos y aerobios que resuelven el problema de la carencia de oxígeno en estos ambientes hipersalinos gracias a la bacteoriorhodopsina.

Consecuentemente cuando observamos zonas de salinas donde casi no existe agua, con concentraciones altísimas de salinidad de color rosa intenso, se debe a la presencia de estas bacterias, las cuales en la actualidad son objeto de intensa investigación al poseer otra cualidad sorprendente.

Las altas concentraciones de sal dañan tanto a las células de los organismos normales como a su ADN, rompiendo las largas cadenas helicoidales y, en consecuencia, produciendo anormalidades en su funcionamiento o la muerte del individuo. Lo mismo ocurre con las radiaciones UV, las cuales en altas radiaciones igualmente se vuelven letales. No obstante, curiosamente células de Halobacterium expuestas a radiaciones letales de ultravioleta, que producen la rotura total de la cadena de ADN, han recompuesto en su totalidad su secuencia, sobreviviendo perfectamente a este tipo de experimentos, siendo bautizada por investigadores de la NASA como “Bicho del Renacimiento”, aspecto por lo que son objeto de investigación clave en la ingeniería genética, ya que aparte de ser de gran utilidad para fortalecer a los astronautas contra las radiaciones, pueden ser un factor decisivo para combatir el cáncer.

Consecuentemente según lo comentado, puede afirmarse que, aparte de la gran belleza paisajística que nos ofrecen estos raros ambientes salinos con apariencia extraterrestre, debe entenderse la gran importancia que tienen estos peculiares ecosistemas, los cuales no sólo son indispensables en distintos ciclos naturales de múltiples especies animales y vegetales, sino que son un aporte de recursos para el hombre y base de importantes descubrimientos que pueden variar el curso de la humanidad.

Para terminar, a título de paradoja, podríamos decir con cierta certeza que el comienzo de la vida sobre la tierra fue de color ROSA , por eso pensamos que cuando se emplea la frase “crees que la vida es de color rosa”, debería puntualizarse “crees que la vida ahora es de color rosa”, pero ¡ojo!, también debemos recordar que estas bacterias son las únicas capaces de sobrevivir en hábitats extremos y terminales, tal como ocurre en determinados lagos salados o charcas de salinas, pudiendo igualmente imaginarse que la muerte de la vida en el planeta también será de color ROSA .

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