587 C000.- El Canal

SAN FERNANDO

EL CANAL DE LERENA.

  • Para el vapor de Cádiz a Chiclana. 1884

El Canal de Lerena aparecía en este mapa municipal de San Fernando en 1884.

Texto: Carlos Sánchez Ruiz…… 12 05 2010

El marino y brigadier honorario Juan José de Lerena y Barry emprendió al final de su vida (que ya presentamos hace unos meses) su último proyecto, después de ser el director de los telégrafos de los Reales Sitios (1831-1836) y de su gran labor como comisionado regio en la primera expedición a Guinea (1843). El emprendedor Lerena intentó sin éxito la creación de un canal de navegación desde la Bahía de Cádiz a Chiclana, atravesando en línea recta el término municipal de San Fernando. En su Memoria de 1848 lo expresaba así:  “Toda persona que tenga alguna idea de la situación topográfica de Cádiz y sus cercanías se penetrará a primera vista de las muchas ventajas que han de producirse facilitando la navegación hasta la hermosa villa de Chiclana, que la pondrá en comunicación pronta y económica con las ricas poblaciones de Medina [Sidonia], Vejer [de la Frontera], Alcalá [de los Gazules], Tarifa, Algeciras, Jimena [de la Frontera], y demás puntos comarcanos, cuya mayor parte de cereales, frutos y otras útiles producciones se consumen en aquella ciudad [Cádiz] y la de San Fernando. Chiclana será entonces lo que su posición topográfica permite: será, pues, un muelle avanzado de la ciudad de Cádiz para tan feraz y rica parte de la provincia.” “Memoria presentada al gobierno por D. Juan José de Lerena sobre el canal que ha proyectado desde la Bahía de Cádiz hasta la Alameda del puente de Chiclana.” Pubicada en el libro “Canal entre la Bahía de Cádiz y Chiclana”. Cádiz: 1848. Imprenta de D. José Mª. Guerrero).

 El Canal de Lerena aparecía en este mapa municipal de San Fernando en 1884. Se observa que Lerena casi alcanzó la calle Real. El 5 de diciembre de 1845 el gaditano Juan José de Lerena realiza una exposición al gobierno sobre este proyecto. El 15 de diciembre de 1845 presenta una memoria en la que planea seis meses para el inicio de las obras y dos años para su terminación. Por la real orden de 19 de octubre de 1847 se concede autorización provisional a Juan José de Lerena. La real cédula de 30 de agosto de 1848, se le da la concesión definitiva y ejecutoria por considerarse una obra de utilidad pública. El ministro Bravo Murillo le concede el privilegio exclusivo, con fecha 28 de octubre de 1848, para su explotación durante 80 años. El Boletín Oficial de la provincia de Cádiz termina publicando la concesión el 20 de noviembre de 1848.

En 1848 en Cádiz y en 1849 en Madrid, se publican sendos libros para ofrecer a los futuros accionistas o suscriptores los detalles de este novedoso canal marítimo para el transporte de personas y mercancías desde Cádiz a Chiclana, con tres muelles previstos: en San Fernando, en Chiclana y también en el Trocadero (en Puerto Real). El “Canal de Lerena” se iniciaba con la entrada de los vapores por el caño de San Agustín, próximo al del caño Herrera (y a la actual Bahía Sur), hasta llegar al manchón de San Agustín y a la calle Real, a la altura del Patio Cambiazo (y del actual IES Jorge Juan). Junto a esta emblemática casa isleña, se había proyectado el muelle o embarcadero en el que atracaban los vapores que venían de Cádiz. Esta primera fase fue la única que Lerena casi completó llegando a pocos metros de la calle Real.

2-Patio-Cambiazo

Patio Cambiazo

A la izquierda, el el Patio Cambiazo en San Fernando, junto a la calle Real.  Después, el canal navegable continuaba por debajo de la calle Real hasta el manchón de Hidalgo, en el actual caño del Carrascón, en donde estaba el segundo muelle o embarcadero para los vapores con destino a Chiclana. Desde allí partían los barcos hacia Gallineras y el caño principal de Sancti Petri. Desde este caño principal, Lerena tenía proyectada una prolongación en línea recta hasta el centro de Chiclana, ya que desde la Segunda Boca Seca (posiblemente un caño cortado) enlazaba con otros caños como el de Ortiz y el recodo Calera, para alcanzar el cauce antiguo del río Iro de Chiclana.

Muchos periódicos de la época (El Nacional, El Comercio, La Tertulia…) difunden este proyecto que necesitaba el apoyo de socios capitalistas. El 9 de mayo de 1850 se comunica en la prensa que la suscripción se ha cerrado y el inicio de las obras es inminente. Sin embargo en diciembre del mismo año, la Armada pide explicaciones al concesionario Lerena para que garantice que su canal no afectará al Arsenal de la Carraca; más tarde una comisión de Marina acepta los informes técnicos que confirman la viabilidad del proyecto. Ante la demora de las obras, por real orden de 25 de enero de 1854, el gobierno central de Madrid declara vigente la concesión del canal navegable a Lerena, prorrogando las obras de la siguiente forma:

“Deberá estar navegable la primera sección desde San Fernando a la Bahía en diez meses, y en el mismo período se construirá un muelle en el Trocadero. La segunda [sección] desde Chiclana a Bocaseca en 18 [meses], y la [sección] central o la totalidad del canal, al concluir los dos años [el 25 de enero de 1856].”

Todavía en marzo de 1854 la prensa hablaba de la continuación de las obras: “Hace días se nota gran actividad en los trabajos del canal que ha de abrirse hasta Chiclana. Así lo esperamos el público del señor concesionario don Juan José de Lerena, y en todos tiempos se tendrá aquel presente a quien se debe una obra de tanta utilidad.”

Sin embargo nuestro olvidado Juan José de Lerena no tuvo suerte con este ambicioso proyecto que le llevó a la ruina económica. La llegada del ferrocarril a la Bahía de Cádiz, la escasa rentabilidad de los canales navegables a mediados del siglo XIX, o el terreno fangoso que encontró en San Fernando, podrían ser algunas de las múltiples causas que impidieron este atractivo canal.

3-Vista-SFdo-Canal

Vista de San Fernando, en su antigua salida hacia Cádiz. El Canal estaba situado entre la calle Real y la Bahía, a la izquierda de la foto.

Hace poco tiempo, en el 2008, el profesor Gilles Multigner nos ha ofrecido una espléndida biografía de este gaditano tan olvidado: “Lerena, ese ignorado pionero de las comunicaciones” (descargable en el Foro Histórico de las Telecomunicaciones, del Colegio Oficial y Asociación Española de Ingenieros de Telecomunicación, en Madrid). En el XI Congreso de la Sociedad Española de Historia de la Ciencia y de la Técnica (Badajoz, 2008), los ingenieros Sebastián Olivé Roig y Jesús Sánchez Miñana aportaron nuevos datos sobre la importancia de los sistemas telegráficos de Lerena, ya que fueron esenciales para otros continuadores como Mathé. Estamos esperando con mucho interés el próximo libro del canario (y medio isleño) Francisco Bustos que nos aclarará las causas del abandono de este fracasado canal marítimo que hubiera cambiado las comunicaciones entre Cádiz, San Fernando y Chiclana.

Finalmente, nos parece sorprendente que nadie recordara aquí, en Cádiz o en San Fernando, que aquel camino tan recto y ancho que los mariscadores isleños tomaban para ir desde el Patio Cambiazo (que muchos conocían como “El Canal”) era en realidad un viejo sueño de un olvidado gaditano que intentó modernizar las comunicaciones marítimas de la Bahía de Cádiz.

(Texto: Carlos Sánchez Ruiz)

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