Vientos de guerra, aires de libertad.

SAN FERNANDO

“Vimos el Teatro de Las Cortes convertido en un bingo”

  • El historiador isleño Jaime Aragón, que acaba de publicar su primera novela, reflexiona sobre el Bicentenario y advierte: “Lo más difícil es mantener viva esa conmemoración”.

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Jaime Aragón, con su novela recién publicada, en la céntrica Alameda Moreno de Guerra

Arturo Rivera san Fernando | Actualizado 26.05.2013 – 01:00

Su presencia ha sido de rigor en todo seminario o mesa redonda que en los últimos años se ha organizado en torno al Bicentenario de Las Cortes. Le hemos escuchado en conferencias y coloquios hablar de esa Isla del asedio napoleónico con la misma pasión y vehemencia con la que lleva más de tres décadas investigando incansablemente la Guerra de la Independencia.

Ahora, Jaime Aragón ha dado el salto a la ficción. Sus rigurosas y exhaustivas investigaciones sobre esta etapa decisiva de la Historia de España le han servido de trampolín para lanzarse de lleno al mundo de la narrativa, para entregarse por entero a la libertad creadora de la novela.

Allí, los personajes que crea su imaginación -o las figuras históricas reales que moldea para hilvanar la narración- cobran vida para contar desde una nueva perspectiva ese relato histórico que estudia desde hace décadas, esos acontecimientos de los que habla en sus conferencias y que se conmemoran con los Bicentenarios de Las Cortes, de la Constitución y de la concesión del título de la ciudad.

Jaime Aragón reconoce que era una asignatura que tenía pendiente desde que completó su tesis doctoral, un distinguido trabajo de investigación que centró en la vida cotidiana de la España -la España ocupada y la España libre- durante el asedio napoleónico. En su tesis no hablaba de las grandes gestas militares ni de la trascendencia de Las Cortes en este periodo decisivo. Hablaba de qué comía la gente, dónde dormía, qué bebía, si pasaba hambre o no… En definitiva, del día a día de los españoles que protagonizaron ese momento histórico. “Por ejemplo -apunta- el gran problema de La Isla durante el asedio francés fue el alojamiento, más incluso que cualquier otro. ¡Todo el mundo quería estar aquí! Hasta tal punto fue un problema que incluso el Consejo de Regencia prohibió que permanecieran en el territorio todo aquel que no tuviera necesariamente que estar además de los lugareños”.

Ese conocimiento del día a día de los españoles -y de los isleños- durante los años decisivos de la guerra y de Las Cortes hizo que poco a poco se fuera fraguando en su cabeza una novela con todos esos ingredientes que el rigor de la disciplina histórica obligaba a dejar a un lado.

Ahora, ese trabajo ha visto la luz: Vientos de guerra, aires de libertad. La Academia de San Romualdo, a la que pertenece, lo ha presentado en San Fernando. La obra también ha tenido su puesta de largo en Cádiz. Y ha contado para ello con la colaboración de dos de sus compañeros académicos, José Carlos Fernández Moreno y Adelaida Bordés, a los que deja constancia de su agradecimiento. También ha contado con la cooperación de los miembros del grupo de teatro Odisea, que han hecho que los personajes de la novela cobren vida para interrogar al autor sobre aspectos de la obra en una original presentación.

Podría pensarse que, después de estos años, apenas queda algo nuevo que contar del asedio, de la Guerra de la Independencia y de Las Cortes… Pero el historiador isleño no tiene dudas. “Siempre quedan temas, nuevos enfoques, nuevas perspectivas. Además, la cantidad de fuentes documentales que se pueden consultar es inmensa”, apunta.

Jaime Aragón, al hilo de su primera experencia con el género literario de la novela, reflexiona también sobre el Diez, el Doce y el modesto Trece al que la crisis ha relegado a La Isla. San Fernando -apunta- ha conseguido recuperar su sitio en la historia. “Lo difícil, sin embargo, es mantenerlo”, advierte. “Algo similar ocurrió cuando se celebró el primer centenario de Las Cortes. Hubo muchísimos actos y, sin embargo, hemos visto luego el Teatro de Las Cortes convertido en un bingo”, sostiene.

Vientos de guerra, aires de libertad reúne a una galería de personajes -algunos fueron reales, como su protagonista- en torno a unos hechos que, hoy 200 años después, todavía se siguen celebrando, siguen presentes. Su final, como el futuro que depara a esta efemérides que La Isla sigue queriendo convertir en un motor económico, sigue abierto.

 
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II edición de los “Güichis y Patios de La Isla”.

SAN FERNANDO
El Güichi de Carlos ofrece desde este viernes la segunda y exitosa edición de sus primeros libros

elcastillodesanfernando…. Publicado el: Jue, 3 ene, 2013

El Güichi de Carlos ofrece desde este viernes la segunda edición de sus libros sobre Güichis y patios de La Isla, que se agotaron en el mismo acto de presentación de los dos libros, el pasado mes de diciembre en el Centro de Congresos. Fueron muchas las personas que se quedaron sin los ejemplares, por lo que la ayuda ofrecida por José Loaiza, como presidente de la Diputación Provincial de Cádiz, al ver la demanda de público, el lleno del Centro de Congresos, y la importancia del contenido de los libros, sobre su aportación sobre el pasado isleño, hizo que se diera el paso para una segunda edición, que llega en el momento justo para que pueda ser el perfecto regalo de los Reyes Magos.

Para todas aquellas personas que han reservado libros de El Güichi de Carlos en su 2º edición, o las que deseen adquirir, pueden hacerlo  en horario de 18,15 a 20,30 horas este viernes día 4  en el Centro de Congresos, donde se hará entrega de las reservas y  nuevas ventas. Asimismo también se pueden comprar en las librerías de Garcia Bozano calles Rosario y Real. Géminis, en San Ignacio. Piñero, en calle San Rafael. La Abacería, de Mariano Domínguez en la calle Calatrava. Casa El Nac,a en la Pastora. Güichi de Torres, en La Alamedilla “Plaza Rdguez Arias”  y a través del perfil de El Güichi de Carlos en la red social de Facebook.

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Cultura cañaílla

SAN FERNANDO

El Güichi de Carlos propone una mirada al pasado isleño con dos nuevos libros

  • Sus beneficios de comercialización al comedor social El Pan Nuestro.

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diariodelabahiadecadiz…. 16/12/2012. Redacción

El centro de Congresos de San Fernando acogía este lunes día 17 la presentación de dos libros “de cultura cañaílla”, que además, destinarán sus beneficios de comercialización al comedor social El Pan Nuestro. Trabajos editados por el Güichi de Carlos que fueron presentados por Ramón Rodríguez ‘Monchi’: ‘Güichis, ultramarinos y otras historias cotidianas de La Isla’ y ‘Aquellos patios de la Isla de León’.

En ‘Güichis, ultramarinos y otras historias cotidianas de La Isla’, en una primera parte, se hace un repaso barrio a barrio buscando sus güichis “y nos enteraremos del argot que se solía hablar con mas de 400 expresiones”. Todo ello acompañado de fotografías de la época, anécdotas y noticias por cada uno de los establecimientos. En San Fernando, güichi es sinónimo de beber vino. Estos fueron lugares donde se consumían vinos y otras bebidas sin necesidad alguna de cocina. También fue denominada así esa parte del mostrador de las tiendas de ultramarinos, donde los chicucos hacían negocio sirviendo ‘chiquitas de vino’ a los parroquianos diariamente.

En la misma obra, según se ha informado a DIARIO Bahía de Cádiz, hasta 35 autores distintos “trasladan historias cotidianas de aquella Isla que no conocimos o la que volveremos a recordar”. De este modo: “conoceremos un relato de un libro inédito: Cosas y Casos en La Isla de 1810; nos trasladamos al ambiente de una de aquellas tardes de toros que tuvimos, y la historia de un toro que convivió con nosotros; iremos también al viejo Madariaga para recordar algunas tardes gloriosas de aquel CD San Fernando; viviremos en una salina durante algunas páginas saboreando la tradición del despesque; estaremos en la Velada del Carmen de los años 50, y escucharemos una de aquellas orquestinas que amenizaban las casetas y la diversión de los cañaíllas; la Semana Santa no podía faltar, y aparte de los recuerdos de los más mayores, sabremos de anécdotas que quizás algunos no conozcan”.

Por otro lado, sobre el mundo de la fotografía “sabremos quienes fueron los primeros retratistas que aparecieron por esta Isla, le pondremos cara a dos persona que nos dejaron importantes colecciones de fotografías y cómo fue la vida profesional de una afamado fotógrafo; nos vamos a distraer conociendo historias sobre el Hospital de San José, la constructora o Fábrica de San Carlos, el barrio que albergó las casas de lenocinio, una central térmica que existió en el Arsenal y que casi no nos habíamos enterado o los servicios prestados por Torre Alta y Torre Chica; por otro lado, las vivencias de una peña de amigos, la inauguración de la primera estación de servicios o el acto de la Jura de bandera de aquellas que tantas tuvimos en el siglo pasado, también son historias cotidianas”. Todo ello, además con la memoria impresionante de octogenarios que nos trasladan a aquella Isla de los años treinta y cuarenta.

‘AQUELLOS PATIOS DE LA ISLA DE LEÓN’

En el segundo de los libros, el Güichi de Carlos propone un viaje en el tiempo a aquellos viejos patios de vecinos de la ciudad: “la vida allí trascurría en los años malos de la hambruna y cuando la cartilla de racionamiento finalizó, parecía como si por los patios nadie se hubiera enterado. Las penurias, falta de comodidades y necesidades, fueron menos pesadas al reflejarse también en las habitaciones del vecino”.

Se recuerdan en esta obra algunos de los patios de vecinos que hubo en aquella Isla de casas bajas. “En varios patios nos pararemos para que sus vecinos nos cuenten sus recuerdos. Gentes de la Isla de avanzada edad –y otros más jóvenes- que en la memoria almacena gratos recuerdos de convivencias”.

“Un último paseo por los barrios de la Pastora, de la Iglesia Mayor, Zaporito… La noche del Nazareno en la curva del Gordo, las tortas de nochebuenas, y los motes y apodos de las callejuelas, hablando con nuestras palabras que prácticamente ya no usamos. En definitiva, nos tenemos que preparar para recordar…”, señala la sinopsis de ‘Aquellos patios de la Isla de León’.

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El Güichi de Carlos y sus libros

SAN FERNANDO

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diariodelabahia…. 16/12/2012. Redacción

El centro de Congresos de San Fernando acogía este lunes día 17 la presentación de dos libros “de cultura cañaílla”, que además, destinarán sus beneficios de comercialización al comedor social El Pan Nuestro. Trabajos editados por el Güichi de Carlos que fueron presentados por Ramón Rodríguez ‘Monchi’: ‘Güichis, ultramarinos y otras historias cotidianas de La Isla’ y ‘Aquellos patios de la Isla de León’.

En ‘Güichis, ultramarinos y otras historias cotidianas de La Isla’, en una primera parte, se hace un repaso barrio a barrio buscando sus güichis “y nos enteraremos del argot que se solía hablar con mas de 400 expresiones”. Todo ello acompañado de fotografías de la época, anécdotas y noticias por cada uno de los establecimientos. En San Fernando, güichi es sinónimo de beber vino. Estos fueron lugares donde se consumían vinos y otras bebidas sin necesidad alguna de cocina. También fue denominada así esa parte del mostrador de las tiendas de ultramarinos, donde los chicucos hacían negocio sirviendo ‘chiquitas de vino’ a los parroquianos diariamente.

En la misma obra, según se ha informado a DIARIO Bahía de Cádiz, hasta 35 autores distintos “trasladan historias cotidianas de aquella Isla que no conocimos o la que volveremos a recordar”. De este modo: “conoceremos un relato de un libro inédito: Cosas y Casos en La Isla de 1810; nos trasladamos al ambiente de una de aquellas tardes de toros que tuvimos, y la historia de un toro que convivió con nosotros; iremos también al viejo Madariaga para recordar algunas tardes gloriosas de aquel CD San Fernando; viviremos en una salina durante algunas páginas saboreando la tradición del despesque; estaremos en la Velada del Carmen de los años 50, y escucharemos una de aquellas orquestinas que amenizaban las casetas y la diversión de los cañaíllas; la Semana Santa no podía faltar, y aparte de los recuerdos de los más mayores, sabremos de anécdotas que quizás algunos no conozcan”.

Por otro lado, sobre el mundo de la fotografía “sabremos quienes fueron los primeros retratistas que aparecieron por esta Isla, le pondremos cara a dos persona que nos dejaron importantes colecciones de fotografías y cómo fue la vida profesional de una afamado fotógrafo; nos vamos a distraer conociendo historias sobre el Hospital de San José, la constructora o Fábrica de San Carlos, el barrio que albergó las casas de lenocinio, una central térmica que existió en el Arsenal y que casi no nos habíamos enterado o los servicios prestados por Torre Alta y Torre Chica; por otro lado, las vivencias de una peña de amigos, la inauguración de la primera estación de servicios o el acto de la Jura de bandera de aquellas que tantas tuvimos en el siglo pasado, también son historias cotidianas”. Todo ello, además con la memoria impresionante de octogenarios que nos trasladan a aquella Isla de los años treinta y cuarenta.

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‘AQUELLOS PATIOS DE LA ISLA DE LEÓN’

En el segundo de los libros, el Güichi de Carlos propone un viaje en el tiempo a aquellos viejos patios de vecinos de la ciudad: “la vida allí trascurría en los años malos de la hambruna y cuando la cartilla de racionamiento finalizó, parecía como si por los patios nadie se hubiera enterado. Las penurias, falta de comodidades y necesidades, fueron menos pesadas al reflejarse también en las habitaciones del vecino”.

Se recuerdan en esta obra algunos de los patios de vecinos que hubo en aquella Isla de casas bajas. “En varios patios nos pararemos para que sus vecinos nos cuenten sus recuerdos. Gentes de la Isla de avanzada edad –y otros más jóvenes- que en la memoria almacena gratos recuerdos de convivencias”.

“Un último paseo por los barrios de la Pastora, de la Iglesia Mayor, Zaporito… La noche del Nazareno en la curva del Gordo, las tortas de nochebuenas, y los motes y apodos de las callejuelas, hablando con nuestras palabras que prácticamente ya no usamos. En definitiva, nos tenemos que preparar para recordar…”, señala la sinopsis de ‘Aquellos patios de la Isla de León’.

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La Jubilación del delantal

SAN FERNANDO |Libros

Presentación del libro ‘La jubilación del delantal’

Información…..24/11/2012 13:36

El próximo jueves 29 de noviembre verá la luz el libro titulado La jubilación del delantal, de José Manuel Alfaro Basilio. El acto será a las ocho de la tarde en la Casa de la Cultura, calle Gravina.
 

SAN FERNANDO | ENTREVISTA

“Las mujeres conservan el delantal hasta el fin de sus días, no se jubilan”

Antonio Atienza ….. 24/11/2012 21:36

El libro La Jubilación del delantal es el relato de la experiencia de un maestro jubilado que “descubre” el mundo de la mujer en su papel de ama de casa. A partir de estas vivencias se constituye como amo doméstico para sentir y comprender, desde el mundo propiamente femenino, el concepto  que, de las labores domésticas, siguen teniendo muchos hombres partidarios aun del machismo desigual.

—’La jubilación del delantal’ ¿Por qué ese título y no otro?
—Realmente tiene un doble sentido. Cuando a los hombres les llega el retiro de su trabajo de toda la vida, la casa es el lugar por antonomasia donde se presupone continuaran el resto de los días de su vida. Creo que la gran mayoría de ellos acaban ayudando en las tareas domésticas con más o menos resignación o indiferencia; es decir, acaban, metafóricamente hablando, colocándose el delantal por imperativo vital, o si me apura marital, diría yo. Por otra parte La jubilación del delantal viene a hacer referencia a que las amas de casa, y no metafóricamente hablando, conservan el delantal puesto hasta el final de sus días, o sea, que no se jubilan jamás.  Por todo esto pienso que era el título más apropiado.

—¿Cómo definiría su libro?
—Creo que se trata de un libro innovador por la defensa que hace de las mujeres silenciosas y a veces silenciadas. Sí, las amas de casa anónimas gracias a las cuales funciona el mundo de muchos hombres y el total de la infancia. También diría que es un libro atípico, pues no conozco texto escrito encuadernado que se constituya en alegato de las amas de casa denominadas de profesión “sus labores”.

—¿Cree de alguna manera que su libro puede tener cabida en la crítica sociedad actual?
—La crisis socioeconómica que estamos padeciendo obliga impepinablemente a la búsqueda de soluciones para salir de la misma, pero también invita a pararse a pensar. Creo que el libro ayuda a entender y a ajustarse a la realidad de los tiempos actuales.

—Es por eso de pararse a pensar por lo que el libro parte de una visión filosófica de la vida doméstica.
—Efectivamente. Creo que la falta de reflexión junto a valores no cultivados, como la paciencia, la austeridad, la espiritualidad, etc. han contribuido al fracaso de la sociedad del bienestar repercutiendo inevitablemente en la vida doméstica. Hoy creo más que nunca en la importancia de las humanidades inclusive para enriquecer algo tan aparentemente banal como las relaciones personales en el primer mundo, que para mí es el doméstico una vez excluido cada ser humano individualmente considerado.

—En el sentido que me responde es cierto que estamos viviendo unos tiempos en que tanto las prejubilaciones como las jubilaciones están muy presentes en muchos hogares españoles.
—Sí, en este sentido pienso que este libro puede ayudar a muchos jubilados, digamos desconcertados. En primer lugar haciéndoles ver que el jubilado, se jubila del trabajo, no de la vida. Son muchos los que piensan que las personas que han terminado su ciclo laboral remunerado, cualquiera que sea la causa, han dejado de ser útiles a la sociedad a la que sirvieron, y su misión es descansar de su vida activa o generalmente, servir de obligados comodines para las necesidades familiares. La sociedad debería aprovechar la experiencia y sabiduría acumulada durante toda una vida, y el jubilado debería atreverse a sacarle partido a la vida que le queda por vivir, aún desde su capacidad residual y desde unos ritmos más lentos ¿Quién dice que a partir de los cincuenta y cinco años no se puede ser creativo? Muchas veces se ignora que los jubilados siguen teniendo sueños por los que luchar. En este sentido creo que la jubilación puede ser el último intento en la reanimación de los sueños perdidos o postergados.

—¿Piensa que puede baber algún nexo común entre el hombre jubilado y el ama de casa?
—Pienso que este libro puede ayudar a que el hombre empiece a comprender cómo sienten las mujeres que nunca han recibido salario o compensación económica alguna por su trabajo infinito de ama de casa, al tiempo que descubren cómo se vuelven invisibles a la sociedad a la que se benefició, después de muchos años de disfrutar de un papel social reconocido.

—El libro en cuestión está dividido en dos partes En la primera se describen las acciones domésticas y las reflexiones y situaciones humorísticas que se derivan de ellas. En la segunda se argumentan las bases teóricas que intentan demostrar las vivencias de la primera parte. ¿Puede existir en todo esto algún matiz autobiográfico?
—Sin ser mi libro una autobiografía, bien es verdad que se vislumbran situaciones, hechos, o pensamientos que llevan implícitas casi de forma inevitable la impronta de la vida del autor. En este sentido pienso que todo escritor deja impresa en sus escritos la buella de aquellas vivencias que han marcado su vida, independientemente de la dureza o benevolencia de la realidad vivida y de las que a veces es dificil contenerse, a riesgo de parecer irrespetuoso o incomprendido.

—Me llama la atención el relato que aparece casi a la mitad de la primera parte. ¿Tiene alguna función particular, pues su contenido no deja de parecer algo sorprendente?
—Es cierto que el argumento pudiera ser chocante pues se habla de la vida y la muerte, pero en su exposición no deja de ser el relato costumbrista de un ama de casa asalariada a la vez, y la cruda experiencia de su vida con las justas pinceladas de ficción. Su objeto es interrumpir la labor de la limpieza de los capítulos anteriores con una historia que le haga olvidar al lector por un tiempo la rutina del limpiar.

—Según se lee en la solapa de tu libro se considera más que un escritor, un aficionado a la escritura …
—Bueno, realmente es así. Creo que en este vasto y técnico mundo de la escritura me queda mucho por aprender. A pesar de todo me encuentro a gusto en este aprendizaje ya que el fondo en el que me asiento es su efecto terapéutico. El resto son sólo consecuencias. Más que un escritor, me considero mejor una modesta intención escritora.

—Y para terminar y volviendo al libro que nos ocupa. ¿Qué espera realmente de su publicación y lectura?
—Primeramente el revalorizar a la mujer , a las madres, a las abuelas, tanto presentes como pasadas, en su papel de amas de casa dedicadas a los demás. Fue GiIles Lipovetsky, filósofo y sociólogo francés nacido en 1944, el que decía en La tercera mujer que la mujer ama de casa no se pertenece, pertenece a la familia. Yo quiero defender que se pertenece por derecho y contra los convencionalismos sociales que la han colocado en sus labores perpetuas. En segundo lugar cuestionar la funesta influencia masculina en esta discriminación femenina y también, aunque en la trastienda de estos propósitos, pero con todo el corazón puesto desde su inicio, rememorar a familiares ya ausentes de mi vida, de nuestra vida.

—¿Si tuviera que resumir el libro en pocas palabras cómo lo haría?
—Como la alternancia entre la risa y el llanto, la reflexión y el aprendizaje. Todo en aras a enaltecer un oficio milenario injustamente reconocido.

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