620 H003.- Napoleón renuncia al asedio de Cádiz

Historia: El Cádiz de Las Cortes

 

La retirada del ejército napoleónico de Cádiz

Moneda de 8 reales de Fernando VII acuñada en 1813. Durante la Guerra de la Independencia, Cádiz acuñó monedas en los talleres del actual Instituto Valcárcel. La Ceca de Cádiz es la letra C coronada, simbolizando que la ciudad era sede de los representantes de la soberanía nacional. (Colección particular)

Autor: Juan Luis Candón

Introduccion

El momento en que Napoleón renuncia al asedio en Cádiz coincide con el inicio de su retirada de la península.

Es indudable el efecto moral que sobre las tropas francesas tenía su manifiesta incapacidad para aniquilar el último reducto del autoproclamado gobierno legítimo de España, y el desenfado y socarronería con que el pueblo gaditano trató siempre a los temibles soldados franceses, que nos demuestran los testimonios y coplillas de la época que han llegado hasta nuestros días. Pero la derrota final del ejército galo se debió a otras razones.

Foto: © Juan Luis Candón
La pistola era el arma de defensa personal más eficaz en la época (Museo de las Cortes. Cádiz)

Las ofensivas francesas entre 1808 y 1810 demostraron la superioridad de que, por entonces, gozaba el ejército francés en campo abierto. Ante esto, los españoles adoptan una forma de lucha inédita: la guerrilla. Esta palabra, original de España, ha pasado al lenguaje internacional, y da nombre a un tipo de lucha que surgió a comienzos de 1809. La ofensiva napoleónica alejó a muchos soldados españoles de sus unidades, y se vieron obligados a formar pequeños grupos, mezclándose además con guerrilleros procedentes de las clases populares, algunos de ellos con gran personalidad y dotes de mando, que han quedado para la historia.

En sentido estricto, la guerrilla es una agrupación campal permanente y de pequeño número de componentes. Sus grandes ventajas eran tres: el conocimiento exacto del terreno en el que luchan (las serranías, normalmente), que les facilitaba movimientos rápidos y la actuación por sorpresa; el apoyo popular, que les permitía encontrar provisiones y ayuda para esconderse en cualquier parte; la última es la renuncia al control del espacio: los guerrilleros se sabían militarmente inferiores, de forma que, a diferencia del soldado tradicional, no buscaban controlar el territorio sino únicamente destruir al enemigo. Guerrilleros célebres fueron El Empecinado, el cura Merino, Espoz y Mina o Julián Sánchez.

Foto: © Juan Luis Candón
El cañón era el arma ofensiva y defensiva fundamental durante la época del asedio a la ciudad de Cádiz (Museo de las Cortes. Cádiz)

La campaña que Napoleón emprendió en Rusia debilitó en gran medida a sus tropas. Para la formación de la Grande Armée que trató de invadir aquel país, Napoleón se vio obligado a retirar una parte de sus soldados en España, así como a algunos de sus generales de mayor talento.

Además, se vió en la imposibilidad de avituallar debidamente a sus tropas en la península. Desde el momento de su intervención, los ingleses habían controlado Oporto o Lisboa y la posibilidad de avanzar por el cauce del Duero o del Tajo significaba que podían cortar las comunicaciones de los franceses por la mitad.

La gran longitud del litoral español fue en parte responsable de la derrota napoleónica, dado que por mar su inferioridad con respecto a la flota inglesa era manifiesta. Ésta, durante toda la guerra, mantuvo en su poder los puertos de Oporto de Lisboa, y con ello una entrada segura de tropas. Un fenómeno similar se dio en la ciudad de Cádiz, que dispuso de un amplio litoral protegido por la flota inglesa y una única entrada posible por tierra, eficientemente protegida por sus magníficas murallas.

Por tierra, desde 1812, el avance inglés es imparable: las tropas anglo-españolas vencen en la batalla de los Arapiles (Salamanca), en la que intervinieron más de 100.000 hombres. Desde 1813, los franceses se repliegan sin combatir, hasta la definitiva batalla de San Marcial (Irún), en la misma frontera francesa, en la que españoles e ingleses llegan a entrar en Francia persiguiendo a las tropas en retirada. 

Autor: Juan Luis Candón

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