Entrevista al Defensor del Pueblo

San Fernando | Entrevista

“Hasta que el ciudadano tenga armas propias, el Defensor es necesario”

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Entrevista al Defensor del Pueblo

Antonio Atienza … 19/11/2016 22:21

Para hacerse una idea de dónde viene la figura del Defensor del Pueblo, en cada región española con su nombre que se ha mantenido o no a través de las distintas épocas pero que ha mantenido su misión, la precursora de la Institución que ahora se convierte en muchos casos en el último cartucho del ciudadano ante el engranaje de la Administración consiguió, allá por el siglo de XVI, que el Duque de Medina Sidonia se desprendiera de parte de sus tierras para cederlas a Vejer.

Son las famosas Hazas de la Suerte que cada año se sortean para ser explotadas por los vecinos. Que ahora parecería normal que una persona investida de poderes en nombre del pueblo le ganara la partida a un nombre. Pero en aquellos tiempos y con el todopoderoso Duque de Medina Sidonia, da que pensar en lo que significa la y ha significado en la Historia la figura del Defensor del Pueblo.

En el caso del Defensor del Pueblo Andaluz, encarnado por Jesús Maeztu Gregorio de Tejada, este último apellido compuesto legado por su madre, isleña para más señas, aunque él naciera y se criara en Medina porque allí era maestra su madre.

Por que el Defensor del Pueblo Andaluz no es una persona. Es una Institución encarnada por alguien que es elegido por los tres quintos del Parlamento, en este caso por unanimidad, sin pasado de militancia en partido alguno y ahora, siendo ya Defensor del Pueblo Andaluz, sin oportunidad de ser de nada ni de nadie.

Ahí es donde Jesús Maeztu matizaba sus palabras cuando diferenciaba entre independencia y imparcialidad. Es difícil ser independiente de todo y lo es también ser imparcial. “Yo no puedo ser del Betis en Sevilla”, ponía como ejemplo, aunque al hacer esa distinción entre independencia e imparcialidad, admitió que era del Cádiz CF, que hizo sus pinitos en el Balón, que no era malo como futbolista pero que siguió otros derroteros.

Eso es algo que se le puede permitir al Defensor del Pueblo, pero no que sea parcial ante una cuestión que le presenta un ciudadano, una entidad, un partido… cualquiera con los derechos constitucionales en plena vigencia. Y ser imparcial significa también quitarle la razón al reclamante si no la tiene, porque ponerlo en el camino del estricto cumplimiento de la Ley y de las ordenanzas en las que se basa la vida cotidiana también es defender al ciudadano. Aunque al ciudadano no le guste que no le den la razón.

Al fin y al cabo, explicaba, qué le queda al ciudadano de a pie ante una Administración tan complicada que una figura institucional cuyo presupuesto es mínimo, cinco millones de euros anuales para funcionar en toda Andalucía, para atender a una población de nueve millones de habitantes, igual que Portugal.

La austeridad y la eficiencia son los principios que mueven al Defensor del Pueblo Andaluz como institución, que ahora sale a la calle a tomar contacto con la gente, que recorre los pueblos y ciudades para que el ciudadano presente sus casos desde su misma casa y que desde el Defensor del Pueblo, quien lo encarna, hasta el último de los trabajadores de la oficina, mantengan el mismo estilo de trabajo, la misma filosofía, la misma entrega y la misma pulcra praxis para resolver lo que devenga de cada demanda.

Lo que puede resultar paradójico es que un servicio que cuesta tan poco para tantos habitantes, que económicamente tiene “un techo  de cristal”, tenga tanto peso hasta el punto de que muchas Comunidades Autónomas quieran suprimirlo o lo han hecho ya, evitando tener que dar cuenta a un ente tan imparcial como inviolable.

Jesús Maeztu es categórico al aclarar que es “necesario mientras que la relación ciudadanía-Administración y poderes público no está engrasada. Sin el Defensor del Pueblo quedaría cojo el papel de la ciudadanía. En una maraña tan grande y complicada de la Administración, ¿cómo accede un ciudadano al poder público? A través de cargos intermedios que hacen llegar el problema al poder público”. Si lo logra.

Sin embargo, la diferencia entre lo que comúnmente se denomina burocracia y el Defensor del pueblo es que éste último se enfrenta cara a cara con el ciudadano y el ciudadano con el Defensor. Obviamente no cara a cara con Jesús Maeztu, pero sí con una persona de su oficina que sigue una misma pautas comunes para atender a la ciudadanía.

“La Oficina del Defensor del Pueblo es un termómetro de la necesidad de la gente. Un escrito a la Administración no reproduce pasión, ni reproduce estado del ciudadano ante su problema. Pero si usted y yo hablamos y estamos interactuando juntos y yo le veo los ojos, percibo el dolor que tiene, la necesidad que tiene. Eso no lo hace un papel”.

Jesús Maeztu, además, pasa por la oficina cuanto más mejor porque “no quiero ser un Defensor online” y sostiene que mientras la ciudadanía no tenga “armas propias” para defenderse, el Defensor es “imprescindible para que el ciudadano lo utilice frente a una estructura muy compleja. “Frente a la eléctrica Endesa, quién va a defender a esta persona? ¿Cómo va a ir usted a un banco a quitar una dación en pago o a que le dé un alquiler social? No le van a atender”.

Lo que hace el Defensor del Pueblo es una mediación con el poder público, pero lo que está intentando poner en marcha es también un aprendizaje del ciudadano para presentar sus exigencias a la Administración porque “la ciudadanía también tiene que aprender a dialogar con el poder público y es un derecho que tiene frente al poder público”.

Pero al fin y al cabo a usted lo nombra la Administración.
—Yo no me identifico con la Administración ni me elige la Administración. Lo ideal sería y así era en el caso de los defensores que ha habido en la historia, que me eligieran los vecinos pero ahora lo eligen los diputados que han sido elegidos por el pueblo. Es una extracción vecinal y aquí es de segundo grado. En mi caso me han elegido todos los partidos políticos que hay en la Cámara. O sea, que primero, no me ha nombrado la Administración; no me paga la Administración porque yo soy el que superviso a la Administración y el que supervisa a la Administración no lo puede pagar la propia Administración; estoy en el ámbito parlamentario con una mayoría que me permite ser imparcial y no deber el nombramiento a ningún partido.

La gente ve que al Poder Judicial lo nombra el Gobierno; en España los diputados se deben a la disciplina de partido y el PSOE a un defensor del pueblo no lo nombran.
—Si son tres quintos de la Cámara, tiene que haber consenso. Por eso digo que lo ideal sería una elección directa. A lo mejor caminamos un día por la elección directa, pero eso habrá que arbitrarlo bien para ver cómo se hace una elección directa. Pero ahora esos tres quintos es el mal menor, porque no puede nombrar un partido que tenga mayoría absoluta. Y además inamovible, goza de inmunidad. Yo he renunciado ya al aforamiento. Cuando venga la ley nueva yo no voy a ser aforado y voy a ser para todos los casos una persona como usted o  como cualquiera. Pero en el cargo gozamos de inmunidad para garantizar la independencia. Nadie puede dirigirse a mí a ordenarme algo, mucho menos de la Administración y tengo una herramienta que es supervisar y controlar el ejercicio de esta Administración. Creo que el diseño en España ha quedado bastante bien.

Lo que a nosotros nos llegan son resoluciones del Defensor del Pueblo a favor de ciudadanos o colectivos que nos dicen con orgullo que el Defensor del Pueblo les ha dado la razón. Hasta ahí, magnífico. ¿Pero el político hace caso a lo que dice el Defensor?
—Ese sería el paso siguiente. En la Ley estábamos estudiando cómo hacer el seguimiento para el cumplimiento de lo que se ha aceptado. Nosotros decimos, cerramos el expediente porque la Administración ha aceptado. Normalmente le decimos a la persona o al colectivo que nos diga si eso que se ha aceptado y se le ha comunicado se lo han hecho. Se sabe que una vez que se arregla el problema uno se olvida de tener que decirle nada, pero entre el 30 y el 40 por ciento de la gente nos dice que han recibido la ayuda al alquiler, io el SAS me ha atendido y reconocen que se equivocaron… Eso lo valoramos mucho porque no basta que se acepte el planteamiento del Defensor en defensa de algo. Eso lo estamos haciendo ahora, ver en qué plazos de soluciona y se está estudiando para que en la próxima reforma de la Ley, de alguna manera garantice el cumplimiento. Porque me pueden engañar. Ahora bien, el que no me puede engañar es el beneficiario, por lo que le comunicamos que hemos enviado escrito, que alegue lo que quiera y cuando no es verdad, que lo comunique y reabrimos el caso inmediatamente. Estamos corrigiendo eso porque con lo actual no basta.

Lo que sí les da coraje a los políticos es salir en el informe anual del Defensor del Pueblo…
—Totalmente. Ahí hay un material inestimable de experiencia de la ciudadanía. ¿Usted quiere saber qué piensa la ciudadanía? Vaya a la calle, hable con ella… pero lea usted el informe porque ahí tiene usted un muestreo bastante amplio. Estamos en torno a 150.000 personas que tratamos cada año, estamos hablando de diez mil expedientes y al mismo tiempo de consultas que no necesitan un expediente tan largo  y se solucionan más pronto, en total en 20.000; que el 94% de 1.300 expedientes han sido aceptados –veremos a ver si han sido concluidos-; hay unos mil expedientes que no son irregulares, pero consideramos que si algo no es exigible sí es recomendable hacerlo porque la situación de necesidad es imperiosa… El informe del Defensor va al Parlamento, lo discutimos allí tanto el general como el del Menor y todavía no nos han desautorizado en nada porque tenemos mucho cuidado en ser riguroso porque yo me juego la credibilidad. Pero ahí hay un material inestimable porque es como una radiografía parcial pero muy extensible a otras situaciones de cómo está la calle. Que dice que se está creando empleo pero hay un 51% que no recibe ayudas, uno de cada tres trabajadores siguen siendo pobres, que estamos hablando de una temporalidad que hace que tengas trabajo durante quince días… Nosotros vamos a la base y en ese sentido, los informes nuestros no tienen que agradar. Se dice que un Defensor, si ha actuado bien, al final de su etapa de mandato que son cinco años, tiene muy pocos amigos.

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Gonzalo Alías Gurría, nuevo concejal de Izquierda Unida

san fernando | entrevista

“La gente habla de cuando dependía de los militares… pero ahí se queda ”

Gonzalo Alías Gurría, nuevo concejal de Izquierda Unida

Antonio Atienza ………… 15/03/2014 19:58

Su profesión es la de buzo, ya no de profundidades porque “uno va ascendiendo en el trabajo” –nunca mejor dicho- y ahora es supervisor. Gonzalo Alías Gurría se ha convertido este viernes en el nuevo concejal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento tras la renuncia de Pedro Reyes. Cree que el gran problema de San Fernando es que no han buscando alternativas a la dependencia militar y que la solución está en pararse y pensar en un modelo efectivo y sostenible. 

Aporta ideas novedosas como los microhoteles que hagan que los visitantes se queden en la ciudad, antes que grandes hoteles en las afueras y considera que una cosa es que hagan falta viviendas y otra que se piense sólo en construir viviendas.

Cree en la participación ciudadana, incluso para los terrenos de Punta Cantera que es una de las escasas zonas de desarrollo que quedan, para que lo que allí se haga lo disfruten todos los ciudadanos y no sólo los que compren un piso “en una torre”. Eso sí, si los ciudadanos dicen que quieren una ciudad llena de torres o de unifamiliares, el gobernante tiene que hacer caso a la gente. Y sobre el tranvíaa dice que en las actas están los nombres y apellidos de los que han puesto las zancadillas y han retrasado –aún más- los trabajos.

—En Izquierda Unida se supone que es más difícil poner de acuerdo a la gente. Es una coalición de diferentes sensibilidades y como decía el ex parlamentario Juan Vicente Acuña, unas veces es Izquierda Unida y otras Izquierda Reunida.
—Donde hay muchas personas hay muchas voces pero partimos de la idea de que eso enriquece a la democracia. El monolitismo o el bipartidismo han demostrado en estos años de democracia que llega a una dictadura encubierta donde con un 40 por ciento como está el Partido Popular en votos es capaz hasta de modificar la Constitución y aquí no pasada nada. Pero también es verdad que en el PP no todo es uniformidad. Están los conservadores, los liberales y sus más y sus menos.

—Pero Izquierda Unida es una familia numerosísima.
—Que enriquece más.

—Y tiene a algún que otro verso suelto.
—Versos sueltos hay en todos sitios. Esperanza Aguirre es un verso suelto, Bono es un verso suelto… Pues en Izquierda Unida también lo habrá. Pero siempre nos recogemos todos bajo el mismo paraguas para trabajar por el ciudadano y en este caso, por San Fernando.

—Si Izquierda Unida perdiera su carácter abierto, asambleario, que es lo que la mantiene tan cerca de los inicios de la Transición, ¿dejaría de ser Izquierda Unida? ¿Se convertiría en otra cosa?
—Claro. Es que Izquierda Unida es un partido asambleario. No entendemos la política ni no es a través de una asamblea. Pero no desde la asamblea propia de Izquierda Unida, sino que tenemos nuestras áreas que son abiertas no sólo a personas sino a colectivos. Cuando hacemos congresos la gente puede ir a escuchar a cada uno de los que toman la palabra. Si IU perdiera ese carácter asambleario no sé lo que habría, pero Izquierda Unida, no.

—Los periodistas nunca han tenido problemas en asistir a esas asambleas, incluso cuando ha habido divergencias que es lo que da la noticia, y han asistido a discusiones muy fuertes. En otros partidos hay rueda de prensa antes y después, pero ya está.
—Hemos visto congresos del PSOE en los que hay ruedas de prensa a principio y al final. El último que hemos tenido ha sido el del Partido Comunista en La Línea y allí ha estado Canal Sur grabando permanentemente todo lo que ocurría. E incluso han participado gente que no son del partido, como José Chamizo que fue a proponer sus ideas y sus iniciativas. No tuvo ningún problema, como no los tuvieron sindicatos como CCOO, UGT, el SAT… Y no son militantes, pero las puertas están abiertas.

—Insisto mucho en esta particularidad de Izquierda Unida porque seguro que hay mucha gente que no se cree que todavía hay partidos así. Están acostumbrados a lo que escuchan sobre los partidos grandes y menos grandes y no saben que todavía hay partidos de esta clase en pleno siglo XXI.
—Se ven las deficiencias del carácter bipartidista de esta democracia. Ellos hicieron un pacto en la Transición, quizá los nuestros se equivocaron un poco confiando en la honestidad de todos y el tiempo ha mostrado la cara actual. Parece que solamente tenemos dos partidos que tienen el camino y la verdad absoluta, pero la realidad es que cuando se va a votar hay 34 partidos para elegir. Pero en IU, a pesar de los versos sueltos, somos muchos y abiertos.

—Decía Pedro Reyes cuando estuvo en esta casa despidiéndose que un cambio de concejal en IU es sólo un cambio de cara.
—Es como cambiar un cartel. El discurso es el mismo, el programa es el mismo y seguimos trabajando de la misma forma asamblearia. Nosotros cuando vamos a Pleno lo tenemos claro porque la asamblea ha participado. Puede haber alguna excepción, pero muy pocas.

—Usted se va a dedicar a la política en cuerpo y alma. No tiene el problema que tenía Pedro Reyes.
—Yo voy a tomar la media liberación y me voy a dedicar las veinticuatro horas los 365 días del año.

—Se supone que va a haber más participación de IU no sólo en el Pleno sino en la vida política en general. Que no es que no hubiera esa intensidad antes.
—Las imágenes son las imágenes y las fotos son las fotos. Antes estaba Pedro pero si no estaba Pedro había otros compañeros de Izquierda Unida, en las protestas, en las reuniones, en las asociaciones de vecinos… Pero lógicamente la foto es la del portavoz, al que se conoce. Ese es un déficit que hemos tenido hasta ahora pero que se va a solucionar.

—Y Pedro Reyes va a seguir estando ahí.
—Es nuestro coordinador local y estará al frente de las asambleas.

—Pero ahora es usted el que se va a enfrentar con un montón de problemas que tiene San Fernando aparentemente sin solución. Que se está trabajando en ellos, que es lo que se dice, pero que no se han solucionado. No sé si de aquí al mes de mayo del año que viene hay novedades porque entramos en la etapa de los milagros, pero se enfrenta a una ciudad, aparentemente, sin rumbo.
—Eso es lo que pensamos en la asamblea. El déficit desde hace muchísimos años es que no se ha construido una ciudad. Se le pregunta a los ciudadanos y hablan de “cuando dependíamos de los militares”, pero ahí se acaba. Yo soy una persona que por mi profesión he viajado muchísimo y aunque eso puede ser un déficit porque no conozca tanto San Fernando, sí he aprendido el concepto de la municipalidad. En muchísimas ciudades, en comunidades autónomas, todo funciona de forma muy distinta a como funciona en San Fernando. Yo siempre me pongo el ejemplo de que Santiago de Compostela es capital de Galicia y tiene menos habitantes que San Fernando. Y aquí no nos merecemos lo que tenemos porque los gobiernos anteriores no han tenido un modelo de ciudad, han tenido un parcheo, ahora construyo una rotonda, ahora arreglo una avenida, ahora me reúno con una asociación… Que está bien, porque es necesario, pero había que poner sobre la mesa un plan alternativo a cuando se vivía de los militares y ese plan no ha llegado. Y estamos hablando de hace muchos años.

—Por lo menos veinticinco, cuando se vieron los primeros movimientos. ¿Y qué se puede hacer ahora, porque el escalón es grandísimo?
—Pues San Fernando tiene muchas posibilidades, como suele decirse.

—Sí, eso es lo que se dice.
—Vamos a ver. El otro día nos reunimos con el consejero de Turismo, y no fui precisamente yo el que le pregunté, sino gente de San Fernando a la que yo llevé para que hablaran con el consejero. Le preguntaron al consejero si tenía propuestas del Ayuntamiento de San Fernando en materia de turismo. El consejero contestó que no tenía conocimiento de que el Ayuntamiento de San Fernando hubiera solicitado nada. El Ayuntamiento lo que quiere es privatizar. Externalizar el complejo del Puente Zuazo, busca a alguien que se haga cargo del Parque de la Historia, pone en manos de un quiosquero el Zaporito… La realidad es que no tiene ningún rumbo. El tema náutico de Gallineras se quiere solventar con la construcción de un hotel, de una serie de cosas… Que eso está muy bien, pero vuelve a privatizarlo todo. Entonces siempre está esperando que venga alguien de fuera. ¿Por qué? Pues porque no hay un proyecto de ciudad, que tú le ofrezcas a un empresario lo que tú quieres hacer,  no que el empresario te diga lo que quiere hacer el empresario. Esa es la diferencia.

—-¿Y eso lo puede hacer Izquierda Unida? El Tribunal de Cuentas dice que los servicios no privatizados son mejores y más baratos pero luego salen los técnicos municipales y dicen que es al revés.
—Le pongo un ejemplo. En Medina gobierna IU con mayoría absoluta y con unos problemas económicos brutales del gobierno anterior y ha llegado a unos acuerdos para que a nadie se le corte el agua, ha recuperado la municipalidad de la basura y del transporte público.

—-¿Y cómo va la deuda?
—Está pagando las deudas. Lo que hay que tener claro es el rumbo que se quiere tomar. Si simplemente vives de la externalización de los servicios sin preocuparte de lo público, tienes que esperar a que las empresas vengan a hacerse cargo. La idea es la contraria. Sentarte con la empresa y decirle lo que quieres desde un concepto municipal. ¿Lo puede hacer la empresa? ¿No? Pues entonces lo hago yo. La diferencia la aclara el Tribunal de Cuentas. Que sale más barato, que te ahorras el porcentaje del beneficio empresarial y ese beneficio empresarial permite contratar más personal. Es que el servicio público no está para hacer negocio. Hay que hacerlo de forma que no sea un lastre en la deuda, pero son rentables.

—-¿Entonces por qué dicen los técnicos municipales que no? Yo le pregunté al portavoz andalucista sobre este particular y me dijo que se iba a hacer un estudio. Todavía no conozco el estudio, pero los técnicos siguen diciendo que no, que es mejor externalizar.
—-¿Se le ha preguntado públicamente a los técnicos? Si a mí un delegado de gobierno me dice que los técnicos han dicho que no, me tendrá que dar la valoración técnica. Eso se llama dar la cara, transparencia, explicar tu programa y si tú eres del Partido Andalucista y crees en lo público, demuéstralo.

—Tenemos 17 kilómetros cuadrados de Parque Natural. Lo mismo que quien vota al Partido Popular vota por la privatización porque lo lleva en su ADN, si votamos IU sabemos que esos 17 kilómetros cuadrados van a ser más intocables que lo son ahora. ¿Cómo se le explica a los ciudadanos que hay un término medio? También hay un término medio con el Partido Popular.
—Para eso están los referentes. Doñana vive su parque. Cazorla vive su parque. Sierra Nevada vive de su parque y en el Parque Natural de Andújar, que es mucho más pequeño que el parque Bahía de Cádiz, ganaron los hoteleros siete millones de euros solamente en gestiones para localizar al lince, tener avistamientos y tal. Y eso lo generaron los hoteles, los restaurantes y las empresas dedicadas al turismo activo. Luego viene la otra parte, por qué no ponemos complejos hoteleros. El Hotel Rius, Chiclana, La Barrosa, dice en rueda de prensa que este tipo de hotel no le sirve a un municipio. El turista llega a Jerez, lo meten en un autobús, está siete días y se va. Contratación al personal de hotelería, todos la conocemos, 500 euros, 600 euros, contratos de cuatro horas trabajando ocho, seis días a la semana y descanso un lunes. Eso no genera beneficios. La Diputación de Málaga gobernada por el Partido Popular ha puesto en valor las rutas ornitológicas, bien es cierto porque la han obligado los ecologistas. Pero ha visto el beneficio económico. Es como la contaminación lumínica, que parece que queremos cambiar las lámparas para que se puedan ver las estrellas y sólo hay 40 aficionados a la astronomía. Pero hay muchos ciudadanos que pagan impuestos para que la luz vaya para abajo, no para arriba y cuando lo haces resulta que tienes beneficios económicos.

—Le voy a decir qué es lo primero que han pensado muchos ciudadanos de San Fernando al leer lo que usted dice. Pone como ejemplo el parque de Doñana, el de Cazorla… y nosotros tenemos un parque que está lleno de salinas colmatadas por el abandono.
—Nosotros no estamos en la Mesa por el Empleo. Sin embargo en esa mesa últimamente se planteó una iniciativa que nosotros habíamos planteado con mucha más ambición al comienzo de la Mesa por el Empleo. El Parque Natural tiene unas materias primas, algas, sal, piscifactoría y marisqueo. Eso se pone en valor en industria, empaquetado, transporte… Luego va a un restaurante, a un hotel, enriquece el turismo, crea una cultura gastronómica y genera visitas poniendo las salinas y molinos de mareas como atractivo turístico. Todo eso con el complejo arqueológico del Cerro y el náutico de Gallineras, San Fernando cambiaría.

—¿Y si ponemos unos cuantos hoteles en Camposoto, donde está el cuartel?
—Hay dos formatos básicos en el tema hotelero. O dentro o fuera de la ciudad. En Conil cuando llegó Izquierda Unida ya había hoteles grandes fuera, que por cierto están cerrados la mitad del año. Sin embargo los que hay dentro de la ciudad son microhoteles que sólo dan servicios de cama. ¿A qué obliga eso? A que el turista duerma en la ciudad, desayune en la ciudad, almuerce en la ciudad, cene en la ciudad y visite la ciudad. Si pones el hotel fuera como pasa en el Bahía Sur, la gente llega, se conforma con Bahía Sur y además le pones el tren para que se marche a Cádiz, a Jerez, vuelva al hotel y se marche a su casa. Y no conoce San Fernando.

—¿Ustedes apuestan por los hoteles con encanto?
—Por microhoteles, turismo rural… Apostamos por mucho pero no en volumen, no tener mil habitaciones en un hotel aislado de la ciudad, sino mil habitaciones repartidas por toda la ciudad. Si alguien tiene una casa y se le permite adaptar varias habitaciones para hacer un microhotel, ese ciudadano tiene una empresa en San Fernando, está generando un beneficio por el simple hecho de crear una empresa y la gente que se aloja allí vive en la ciudad, respira en la ciudad.

—El otro problema que tenemos, la industria. Tenemos una serie de polígonos sobre los que IU dice que no se ha avanzado nada.
—Los polígonos de San Fernando tienen dos problemas muy gordos. Primero, todos los pequeños negocios tienen rendimientos porque están junto a una empresa grande. Si no se apuesta por Navantia, por Airbus, Dragados Offshore… si no se apuesta por esas empresas, la pequeña empresa no tiene soporte porque no vamos a estar viviendo de empresas pequeñitas que hagan puertas, que está bien, pero es muy limitado. A esas grandes empresas hay que darles un empuje y eso hay que hacerlo desde una apuesta firme desde el ayuntamiento con las administraciones. Eso está claro. En Galicia se hizo y aquí no se ha hecho y tendrá que responder el equipo de Gobierno. Por otro lado, en el tema uno de geografía humana, los polígonos industriales se construyen en zonas bien comunicadas. Se han hecho Fadricas, Fadricas II y la zona de Puente de Hierro con una mala comunicación para camiones y transportes. Eso dificulta que puedan venir las empresas.

—¿Dónde los iban a poner?
—Pues cuando se construyó la autovía de circunvalación se tenían que haber hecho esos accesos si tenían previsto esos polígonos. ¿Por qué crece Tres Caminos? Porque pueden entrar los camiones y los trailer como quieren. Parece simple pero no lo es. Ese es el crecimiento que ha tenido el puerto de Algeciras cuando construyeron la autopista desde Jerez directamente. Ya va por la tercera fase de crecimiento. ¿Qué ha pasado en Cádiz? Que no tiene accesos y sólo tiene barcos de turismo. Se construye el segundo puente, pero ya va tarde porque no puede ampliar el puerto, no se pone de acuerdo con La Cabezuela, Dragados… No tiene más crecimiento. El problema de San Fernando es que no se tiene claro la apuesta industrial ni las salidas.

—¿También en eso llegamos tarde?
—Se llega tarde a muchas cosas pero menos la muerte, todo tiene solución. La cuestión es pararse y estudiar qué hacer con San Fernando.

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Paco Marin, cuartetero.

san fernando | entrevista

“Fuimos nosotros los que pedimos el telón. Aquello era un linchamiento”

PACO MARIN

Antonio Atienza …………….01/03/2014 21:56

No es como en la cartilla militar que tras la mili en tiempos de paz ponían que el valor “se le supone”. Paco Marín ha demostrado el valor, no sólo para ponerse delante de un público, sino para mantenerse con el público en contra. Pero sobre todo tiene el valor de creer en lo que hace y de asumir que tiene que seguir aprendiendo para lograr algún día un premio en el Falla. Aunque sea llegar a la final. Y ahí sí que se supone que podría conseguirlo, pero lo que está seguro es que tendrá el valor de intentarlo. A pesar de todo.

—Has conseguido echar del concurso de agrupaciones del Falla a Juan Carlos Aragón.
—Podría decirse que soy responsable subsidiario. No sé, creo que seríamos la gota que colmó el vaso y que dejó claro y patente el tipo de cosas que se movía por el carnaval. Parece que sí, hemos hecho historia. Con nosotros se hizo borrón y cuenta nueva de determinadas actitudes del público.

—Tú eres responsable subsidiario…
—Yo y mis compañeros, David y Jorge también tuvieron la culpa.

—Pero en legítima defensa. Juan Carlos Aragón también fue responsable subsidiario de que tú fueras el primero que te montabas en el escenario del Falla y no cantaras.
—Ha habido preclaros antecedentes como Moy con Un cuarteto con dos pelotas que también fueron teloneros. Perdón, telonazos.

—Pero habían empezado.
—Habían empezado. Aunque nosotros en realidad le echamos el telón al público. Fuimos nosotros los que pedimos que echaran el telón. El director de nuestro cuarteto llegó a un punto de no aguantar más y decir que echaran el telón. Yo me quedé un ratito –se me ve en el video- dispuesto a decir una par de cositas. Pero me lo pensé mejor porque yo voy a volver y por derecho.  Pero fue el director el que decidió que echaran el telón porque aquello era un linchamiento público y no estábamos allí para eso.

—Bromas aparte. Tú eres un gran aficionado al carnaval, eres además practicante…
—Evidentemente. El carnaval hay que practicarlo, no es una profesión.

—Y con más o menos calidad, que eso no se vio en el cuartero porque no llegó a cantar, pero fuisteis con toda la ilusión del mundo al concurso, a pasarlo bien y a hacerlo pasar bien. Y se dan una serie de circunstancias que no tienen nada que ver con la calidad. Eso tiene que doler como una patada…
—Duele mucho, no te voy a decir que no. Yo te voy a decir, como defensa mental para no decirte que me llevé cuatro meses preparando las piernas, preparando los efectos, coreografía con ocho personas que estuvimos trabajando… se me olvidó cuando Rafael Pastrana nos llamó tres días después para hacer un cameo. Ahí la verdad es que sentimos el cariño, no sólo del coro que fue aplastante en el escenario, por detrás y todo… por detrás me refiero a los camerinos. Ese cariño del público en ese momento diciéndonos cuartetero, cuartetero… Yo te voy a decir una cosa que dicho por una comparsa te pone los pelos de punta, mis lágrimas mojaron las tablas del Falla. Y las de mis compañeros, también. Eso fue carnaval de ponerte los vellitos de punta.

—Lo que realmente se vio en el concurso es que no es tan sano como parece, aunque ningún concurso es sano. Hay agrupaciones que parecen sectas que llevan a sus acólitos.
—Yo creo que eso se ve más desde fuera que desde dentro. El culto es de los seguidores, Juan Carlos Aragón, los Carapapa, son comparsistas.

—Yo me refiero al público.
—Los autores son diferentes. Tienen mayor o menor categoría dependiendo de la calidad de sus letras y de los premios que tenga. Yo no veo en la tesitura que tienen Juan Carlos Aragón y los Carapapa a Antonio Martín porque es de categoría, tiene clase. No digo que no la tengan los otros que particularmente me encantan los dos. Pero este tipo de actitudes, aun teniendo razón… En el concurso del Falla creo que hay que diferenciar entre las agrupaciones, la organización y todo lo que puede rodear al Falla. En las agrupaciones hay una hermandad que yo he sentido particularmente en un momento en que te linchan en el escenario. Ese cariño después en la calle, de la gente de Cádiz… te das cuenta de que es cierto. Aunque Juan Carlos Aragón pensara que esa actitud del carnaval con nosotros era para atacarlo a él, como dijo en su blog. A mí ese tipo de actitud ombliguera… Les viene bien porque venden, les da una especie de categoría, de genio un poco malhumorado. Y lo mismo tiene rédito.

—El autor tiene un plus en el sentido de que también cobra, que es un artista que se profesionaliza más que el que está en una comparsa, que sale en una, luego en otra, luego no sale… Pero para el autor que se profesionaliza, el hacer ruido siempre es bueno.
—Es bueno. Cuando yo digo este tipo de cosas no las juzgo ni como bien ni como mal. Creo que es como es. No me parece mal, es una actitud que tienen que tener ese tipo de personas. Es que si no, ¿a quién le cantan ahora las comparsas? ¿A quién le van a cantar? Pues a los dos que se han ido a no sé dónde a cantar. Viene bien a la fiesta. Ese tipo de polémicas, remover el hormiguero también viene bien de vez en cuando.

—De todas formas y en defensa de todos los comparsistas y chirigoteros, hay artistas soberbios y soberbios artistas y hay soberbios artistas que pueden permitirse el lujo de ser artistas soberbios.
—Está claro.

—Pero al revés, no. ¿Piensas ir al Falla?
—Evidentemente. En cuanto se dé la sinergia adecuada, se den las condiciones y todas las piezas del puzzle encajen, yo pienso volver. Para mí el Falla es una cosa que sales a esas tablas y te genera una energía y una cosa que te cambia. Yo pienso volver y además tengo muy claro que algún día conseguiré un premio, no un primero, pero me conformo con llegar a la final. Algún día será.

—Hablamos del carnaval de San Fernando.
—-¿Hablamos del carnaval de San Fernando? Vamos a buscarlo, vamos a indagar a ver… ¿Esto es Cuarto Milenio? No, no será Cuarto Milenio, pero si hay que hablar del carnaval de San Fernando vamos a tener que traer el tablero guija.

—-¿Por qué hay tanta diferencia, si sólo hay nueve kilómetros, o siete, no sé cuántos hay? En coche hay menos.
—Y en moto, menos. Precisamente por eso, por estar tan cerca. Hay fuga de cerebros. Y sobre todo cuando aquí no encuentras esa complicidad, esa empatía con el público cuesta mucho trabajo. Y con el de Cádiz conectas casi del tirón. No sé qué pasa en San Fernando, si hemos perdido la costumbre del carnaval y a la gente que nos gusta el carnaval al final tenemos que emigrar, ir al sitio a disfrutarlo. Aquí sales tú con tu romancero y te cuesta trabajo que la gente te escuche.

—Al no encontrar aquí el ambiente que se necesita la gente se va para allá.
—Evidentemente. Son las agrupaciones y todo. San Fernando tiene un carácter muy particular. Cuando te vas a una peña y lo haces dentro de una peña, entonces sí, de explayas porque a la gente que le gusta va allí. Pero la gente que sale aquí en carnaval no sale con el objetivo que sale en Cádiz, escuchar coplas, escuchar ilegales, si pillas a alguna buena, a Juan Carlos Aragón, que lo puede pillar seguramente… Aquí no, aquí se sale a pasear, no con el objetivo de escucharte. Van a tomar una cerveza. Te vas a la plaza del Rey a pegar palos y lo más fácil es que te digan que pegues los palos más bajito que está tomando una cerveza y está hablando con el WhastApp.

—Pero hay gente de San Fernando que es buena.
—Buenísima. Y están en agrupaciones de Cádiz. En coros, en comparsas, en chirigotas… Aquí ensayan muchas chirigotas con gente de Cádiz también y hay un par de chirigotas de San Fernando que son buenas, son de calidad. Dos que han salido en el Falla y que a mí me han hecho mucha gracia. Y una comparsa, que está empezando pero también está bastante bien. Hay un rescoldo fuerte que está ahí. No digo quién tenga que avivar esa llama. No digo que sea el Ayuntamiento ni digo que sean los empresarios. Tiene que haber una amalgama de muchas cosas, no sólo una infraestructura. Falta… No sé.

—Quizá porque se ha ido deteriorando poco a poco. San Fernando hace veinte años era puntera y además tenía un sello especial.
—Yo he intentado mantener ese sello particular de San Fernando en los romanceros. No rimar siempre con cebolla, pero intentar ese punto verde que tenía Juan Rivero e incluso Pepe Requeté. En carnaval soy añejo, me gusta lo antiguo. Soy muy clásico en ese aspecto. Aquí el problema quizá es que poquito a poco se fueron perdiendo grandes autores, se fueron gentes que invertían en el carnaval, que pensaban en el carnaval, las peñas se han cerrado, es un problema poligénico, una palabra que aprendí, que significa que viene de muchos lados. Decía el gran maestro que es Antonio Montiel como estribillo, que entre todos lo mataron y él solito se murió. No hay responsables ni causas aparentes.

—Si los buenos de aquí se van a Cádiz y si hay una agrupación buena aquí es porque son de Cádiz y viven en Camposoto es una pescadilla que se muerde la cola.
—Es una cosa rara.

—Se puede decir que el carnaval de San Fernando se ha extendido por la bahía.
—Exactamente. Aquí está la Gala del Carnaval, está la cabalgata, hay muchos eventos programados y está bien, pero lo que es el ambiente de por la noche no existe. El comercial sí existe porque la calle se empeta de gente y van a los bares e incluso hay actuaciones en diferentes sitios. Pero el carnaval callejero no existe. Y de ese carnaval callejero es de donde nacen las agrupaciones para el Falla, donde conoces a tus amigos, es la auténtica cantera. Por eso los chavales que no pueden cantar aquí se van a Cádiz, salen con gente de Cádiz y montan una chirigota en Cádiz buenísima. O sea, que la cantera se ha ido también poco a poco. Yo creo que los de San Fernando nos hemos extendido, nos hemos incrustado en el carnaval de Cádiz como lo ha hecho gente de El Puerto.

—De todas formas habría que reconocer que de Puerta Tierra para allá hay una cosita rara.
—Hay algo especial. Yo quiero mucho a La Isla y he dado muestras de ello en muchos sentidos, pero allí hay algo especial, los callejones, hay sitios que te pones allí y notas esas magia. No sé cómo explicarte. La gente, la actitud de la gente, quizá también.

—El cuarteto es una cosa difícil. Cuatro personas que están muy poco arropadas en un escenario que tiene que resultar grandísimo.
—Grandísimo. Al principio sí.

—Y del romancero ya ni te cuento. Es uno solo.
—Son cosas diferentes. Es como caña de lomo y jamón. Tienen un puntito pero no es lo mismo. Para mí, el cuarteto tiene que beber mucho del romancero. Da igual el número de personas pero que hablen en cuartetas. Yo lo entiendo así, con cuartetas, que vayan rimando, que uno vaya contestando… Esa es la manera clásica. Y sobre todo que tú vayas acentuando los chistes con claves. ¿Por qué? Porque cuando el director sabe dar las claves en los momentos clave –seguro que la palabra viene de ahí- le da un ritmo, una cadencia más rápida o más corta y a mí particularmente me gusta una cadencia más corta. El histrionismo de los cuartetos me gusta puntualmente, mucho tiempo me cansa. Te tienes que reir, pero todo el tiempo haciendo locuras… Yo soy muy nervioso, hago muchos gestos, pero de ahí a ese histrionismo todo el tiempo, todo el mundo muy nervioso, corriendo, sin rimar, con pareados…, a mí particularmente no me gusta. Morera me hace muchísima gracia, los demás me hacen gracia, pero mi manera de entender el cuartero es diferente. Eso sí, en las canciones lo bordan porque son unos máquinas, pero en la parte de las parodias echo de menos unas claves, una historia.

—’La boda del siglo’ rompió moldes, ¿no?
—Eso fue genial. La boda del siglo me cogió a mí en La Salle, muy jovencito y eso fue lo que me marcó. Y además me dio la idea. No es que me marcara esa meta, no era tan consciente. Estaba pensando más en Spiderman y otros menesteres…

—Que también es importante.
—También es importante, también me ha marcado, no te voy a decir que no. El año pasado me ponía los calzoncillos por fuera, como hacía con los pijamas. Yo entiendo el cuarteto a la manera clásica, sus cuartetitas, sus claves, una voz de cuartetero que yo no tengo y que me gustaría tener, ni la tengo de cuartetero ni para cantar, para qué nos vamos a engañar. Cantamos como grillos. Llegamos el año pasado mi compañero Jorge y yo y llegamos a cantar con el Sherif y nos escuchó y le dije que después mejorábamos un poquito, que no se preocupara. Pero el señor Benítez nos enseñó, nos metió caña y aprendimos mucho. Y a lo que iba, yo entiendo así el cuarteto. Y un buen popurrit, con sus cancioncitas, rimaíto y que la gente se ría y lo que me gusta es un estribillo interactivo.

—-¿Vas a actuar en la Gala del Carnaval?
—Creo que hay un cartel en la Delegación de Fiestas prohibiendo que yo actúe. Por jartible. Es que está el carnaval de los jartibles y los jartibles del carnaval. Cuando tú te ves ante tres mil personas con unos 40 minutos de actuación –detrás viene el Love- unos se plantea: ¿qué hago? O hago dos o tres cuartetas y dejo que pasen los que están esperando la gente o me explayo, ya que me van a escuchar. Y allí no hay telón. Le dile a Andrés que tirara para adelante. Y tiramos para adelante. Más bien o más mal pero hay que tener en cuenta que era la segunda vez que lo hacíamos en público y la primera vez lo hicimos ante tres personas. De tres a tres mil van tres ceros, y los tres ceros se suman. Yo descubrí que cada vez que decía “ya llega el fin” la gente se creía que llegaba el final y se ponía a gritar y a aplaudir. Y cuando tienes un aplauso de tres mil personas… Pero yo creo que aparezco por allí y me tiran algo.

—Al concurso de romanceros sí vas.
—Al concurso de romanceros sí. Y de hecho, me han llamado del Patronato del Carnaval de Cádiz y tengo el honor de ser miembro del jurado del concurso de romanceros de Cádiz, así que me voy a jartá de romanceros. Yo no sé si es la primera vez que uno de La Isla es jurado de ese tipo de concursos, pero para mí es un honor.

—Hemos tenido presidente del jurado del concurso del Falla. Eso es un reconocimiento.
—Yo me lo tomo como un honor.

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Javier Cano Leal

san fernando | entrevista

“No entiendo cómo está en el Gobierno el único culpable del lastre que arrastra la ciudad”

JAVIER CANO

Antonio Atienza …………08/02/2014 19:25

Javier Cano Leal lleva dos años y medio como concejal y ha pasado por tantas cosas como un político profesional, aunque optando por mantener su independencia y buscar su espacio por su cuenta y riesgo. Sus intervenciones en los Plenos siempre son concisas y técnicas, de ahí que en esta entrevista presente a un concejal más cercano, atacando los problemas desde el sentido común y sobre todo, desde la independencia que le concede no pertenecer a una de las dos grandes grandes corporaciones política que polarizan la escena nacional. A pesar de lo que está lloviendo, cree en La Isla y en soluciones imaginativa en una ciudad con políticos muy poco imaginativos.

—Si le preguntan ahora mismo si se presentaría a unas elecciones con un partido político como cabeza de lista, ¿qué haría?
—Si fuera mañana me lo pensaría.

—¿Por qué?
—Porque es un compromiso muy grande, tienes que dedicarle mucho tiempo y quitarte mucho tiempo y tienes que ver con el equipo que vas para no cometer errores, como ya me ha pasado… Son muchas circunstancias que habría que pensar muy detenidamente.

—El tiempo es lo principal en esta tarea. El tiempo y esa sensación de que se trabaja mucho y se pueden solucionar muy pocas cosas cuando no se está en el gobierno.
—Sí, pero al mismo tiempo es muy gratificante. La mayor parte de las veces no te hacen caso, las mociones aunque las aprueben no se ejecutan, pero es muy gratificante el trabajo en la calle porque la gente te lo agradece. Se combinan las dos vertientes, por un lado no consigues resultados palpables, materializados en proyectos, pero sí tienes una respuesta muy positiva en la calle. Realmente al día de hoy todo el mundo anda muy pillado de tiempo. Yo personalmente trabajo por la mañana y por la tarde, tengo una familia, tengo aficiones y tengo muchos proyectos personales y profesionales parados incluso desde que estaba en Casco Histórico… Y todo eso hay que pensarlo detenidamente.

—A un año y pico de unas nuevas elecciones municipales, ¿qué balance haría de estos dos años y medio? ¿En qué ha cambiado la ciudad si es que ha cambiado en algo?
—La ciudad ha cambiado bastante poco, por no decir que no ha cambiado en nada. Desde el equipo de gobierno se dice que se han sentado las bases, pero si es que se han sentado, son eso, bases nada más. La ciudad en cuanto a proyectos, en cuanto a expectativas, sigue estando en la misma dinámica, los proyectos no se han materializado. Esta legislatura ha sido una legislatura que se ha caracterizado porque se están dejando las cosas para el final, para los últimos años. La prueba es que se han aprobado unos presupuestos con unas inversiones millonarias cuando en los dos años anteriores no hemos tenido esa cantidad de inversiones para ese tipo de obras de infraestructuras. A mí no me gusta, no soy partidario de dejarlo todo para el final, para venderlo de cara a las próximas elecciones. Creo que el trabajo hay que hacerlo día a día y el ciudadano agradece que la persona que está haciendo un trabajo, un servicio público, le esté prestando un servicio público todos los días del año, no los últimos años.

—El Gobierno dice que no se podía invertir en estos dos años porque había que arreglar las cuentas y una vez que están arregladas ya se puede invertir.
—Esa es una visión parcial de la realidad. También afecta la situación económica, no es una situación boyante, pero bien es verdad que el Ayuntamiento, a pesar del desfalco y de que faltaban ocho millones y pico, no era un ayuntamiento que estuviera altamente endeudado. La mayor partida que se llevan los ayuntamientos es la de personal y aquí hay una plantilla bastante restringida como para que eso suponga un coste muy elevado para las arcas municipales, pero hay otros factores que ha influido en esta política, por ejemplo, la falta de acuerdo entre los dos partidos que forman el equipo de gobierno que ha impedido a veces aprobar unos presupuestos y otros factores que han influido para que no se hayan hecho más cosas que las que se han hecho. Yo estoy convencido de que se podía haber trabajado más, se podía haber hecho más y entiendo –y es una opinión personal- que una persona no puede estar en dos sitios a la vez. Si en este caso el alcalde tiene un cargo muy importante que le debe restar mucho tiempo, porque una diputación es como varios ayuntamientos,  con sólo con el ayuntamiento (de San Fernando) tiene para ocuparse todo el día. Si encima tiene que simultanearlo, por mucha buena voluntad que tenga, por mucha predisposición que tenga y por muchas horas que le dedique, nadie tiene el don de la ubicuidad. Hoy por hoy.

—Usted conoce también la Diputación.  El alcalde dice que en la Diputación hay firmas electrónicas y es menos presencial, que los diputados tienen más competencias que los concejales… Se lleva más desde lejos.
—Yo no lo creo así. Desde que uno entra por la mañana por las puertas de una corporación tiene veinte problemas en la mesa y cuando termina la mañana tiene otros cuarenta más. No es que no se solucionen los problemas, sino que las decisiones las toman personas diferentes a la que ostenta, en este caso, la Alcaldía. Mucha gente te dice por la calle que tiene pendiente de hablar con el alcalde desde hace no sé cuánto tiempo, y que no ven al alcalde por la calle… Y es normal porque nadie puede estar en dos sitios a la vez. Esto es como una familia. Si falta el cabeza de familia o la persona que organiza la familia, aquello es un desbarajuste. Y aquí puede ocurrir prácticamente lo mismo, puede haber una dispersión o muchas cosas pendientes de la decisión del alcalde.

—Usted ha sido muy crítico con esto y con una supuesta actitud de los dos grandes partidos pendientes más de sus intereses partidistas que de solucionar los problemas. Y si pueden poner un charco delante lo ponen y se meten dentro.
—Es desolador. Cualquiera que vaya a un Pleno o vea un Pleno se dará cuenta rápidamente de que el sesenta por ciento de las cosas que se dicen no tienen nada que ver con San Fernando. Son datos que tiene cada uno, tanto del Partido Popular como del PSOE, y ahora Izquierda Unida,  que les facilitan desde sus administraciones y están tirándose los trastos a la cabeza, que si los BAM, que si tú los encargaste, no los pagaste, no los encargaste otra vez… Y digo los BAM como cualquier otra cosa. Es desolador ver cómo estos partidos dedican mucha, mucha energía a tirarle al que está en frente y a recordar cosas que no tienen nada que ver con San Fernando. Y a mí lo que me preocupa es que el Pleno se dedique exclusivamente a temas de San Fernando. Luego en la práctica te das cuenta cómo Madrid, que depende del Partido Popular, o Sevilla, que depende del Partido Socialista… muchos temas podrían salir si no hubiera este enfrentamiento. Pero priorizan sus intereses políticos sobre el interés de la ciudad y los concejales de aquí que pertenecen a esos partidos tienen unas instrucciones concretas y determinadas y unas prioridades, que no siempre pasan por hacer lo más beneficioso para la ciudad. Tiene la ciudad lastrada por eso. ¿Cuánto tiempo llevan esperando los terrenos de Fábrica San Carlos? Ahora me trae usted un estudio verde, ahora me trae un estudio blanco, ahora me trae un estudio amarillo, ahora cuadrado… Si cada uno pusiéramos un poco más de nuestra parte y pensáramos más en San Fernando antes que en tener crédito en el partido, otro gallo nos cantaría.

—¿Está en esa dinámica el hecho de presentar unos presupuestos con trece millones de euros de inversión y con todos los reparos del interventor? Lo más normal es que la Junta le diga que no y el Gobierno le eche la culpa a la Junta.
—Y estaremos retrasando los presupuestos. Una de las cosas que he dicho en el Pleno es que no entiendo que si el proyecto de la rehabilitación de la Casa Consistorial lo iban a financiar al cincuenta por ciento el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía, por qué el Ayuntamiento tiene que buscar recursos para financiar todo el proyecto. ¿No es posible llegar a un entendimiento con la Junta? Es lo que hablábamos antes. Todos se escudan en que este no es el proyecto, usted ha cambiado el proyecto… No, oiga, que necesitamos arreglar el Ayuntamiento, centralizar los servicios municipales, ahorrarnos los alquileres que nos están costando un montón de dinero todos los meses… Se han sentado y no llegan a acuerdos. ¿Por qué se tienen que endeudar los isleños en ocho millones cuando la Junta debería de pagar la mitad? Una de las cincuenta mociones que presentamos en el Pleno fue hacer una cumbre institucional con representantes del Estado y de la Comunidad Autónoma para poder exponerles nuestros problemas y recabar soluciones. A lo mejor tendríamos resueltos más temas de los que tenemos resueltos ahora. Temas como el Real Carenero, el castillo, el tranvía, el Janer… Cuarenta mil cosas. Yo entiendo que son partidos diferentes, pero por ejemplo en Alemania eso no ocurre, cuando tienen que poner de su parte para salvar al país o para hacer algo de interés general, los partidos olvidan sus ideologías y trabajan de común acuerdo para el Estado o para la ciudad.

—Aquí se unieron una vez para cambiar la Constitución de la noche a la mañana.
—Habría muchísimos más temas en los que se podrían hacer reformas y no se hacen.

—¿Cómo ve el proyecto del Janer? ¿Es viable?
—Lo veo como el chocolate del loro. Antes de entrar en si es viable, se está vendiendo el proyecto com si fuera un éxito del Gobierno, pero es de la Zona Franca y Zona Franca va a hacer allí lo que quiera hacer y lo que le deje Cultura de la Junta de Andalucía y lo que sea compatible con el PGOU nuestro, que es la única competencia que tenemos. Pero no tenemos capacidad de decisión ninguna y estamos vendiendo el Janer como si fuera un logro nuestro y ahí nosotros no tenemos nada que ver. ¿Si es viable o no? Crear un polígono empresarial cuando tenemos dos o tres que están muertos de risa no me parece lo más atractivo, se podía haber buscado cualquier otra fórmula.

—Es un polígono comercial.
—Comercial, no industrial. Lo que quiero decir es que se podían haber buscado otra fórmula. Pero en cualquier caso es darle uso a una instalación de Defensa que estaba en desuso. Y si eso va a servir para crear puestos de trabajo, sea de la Zona Franca o sea del Ayuntamiento, bienvenido sea.

—-¿Le puede hacer daño al comercio local?
—Yo creo que no. El comercio local lleva ya mucho tiempo rivalizando con Bahía Sur, son dos sistemas de comercio diferente. En el último Pleno hemos presentado una moción instando a la Junta de Andalucía a que apruebe el V Plan Integral de Comercio Interior de Andalucía. Ahí se compatibilizan muy bien lo que son las grandes superficies con el comercio tradicional, se perfilan –otra cosa es que se ejecuten- muchísimas medidas para apoyar al comercio tradicional, al comercio urbano, al comercio local. Por lo tanto, no tiene por qué verse afectado ni el comercio local debe recelar. Yo creo que el comercio local debe buscar la fórmula para el Centro Comercial Abierto funcione, que se desarrolla mucho en el IV Plan de Comercio Interior que terminó en 2013. Por eso queremos que se apruebe el quinto en 2014.

—Usted sigue en contra del proyecto del tranvía?
—Junto a esta moción sobre el comercio presentamos otra en el Pleno para que se sienten la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento y que nos expliquen a todos cómo va esto, a dónde vamos y por dónde va a salir. Y en esa moción lo primero que decía es que prescindía de entrar en si estoy a favor o en contra. Llegados a este punto lo que quiero es solucionar el problema de la calle Real y para eso se tienen que sentar la Junta de Andalucía, que es la titular de la calle, si se ha cedido ya por parte del ministerio de Fomento…

—Me temo que no.
—Debería de haberse cedido, porque el Ayuntamiento le ha dado la calle Real a la Junta de Andalucía.

—Solamente le ha dado la acera.
—Porque la calle no es suya. Patricia Cavada presentó una modificación de la moción diciendo que estuviera también ADIF y Renfe y yo le dije que perfecto, como si tiene que venir la Unión Europea, que son los que han puesto la mayor parte del dinero. Pero yo lo que quiero es que se solucione el problema de la calle Real. Vamos a sentarnos y ver qué nos va a exigir la Junta, qué nos va a exigir el Ayuntamiento, que nos queda por pagar, quien va a arreglar la calle Real, quién la va a reparar, en cuánto tiempo… Algo más concreto. Estamos cansados de ver noticias de la Junta en la prensa que son cortinas de humo diciendo que ya, que ya, que ya… Pero ni ya ni nada. Tampoco me gustó la respuesta del portavoz del PP, Daniel Nieto, diciendo que por parte del Ayuntamiento se había hecho todo lo que había que hacer y que todo era responsabilidad de la Junta de Andalucía. ¿Por qué? Usted como partido puede tener la idea que usted quiera, y yo también como ciudadano y como ex presidente de Casco Histórico que hice manifestaciones contra el trazado del tranvía. Yo tengo mi opinión pero usted como Gobierno municipal tiene una responsabilidad, tiene que darle una solución a los problemas que tiene la gente y la solución pasa por sentarse con la Junta de Andalucía y arreglar esto.

—Sin embargo ha sido un proyecto que al final ha conseguido una opinión unánime de la ciudadanía. Que ha sido una chapuza. Y yo sigo estando a favor del tranvía, pero en contra de la chapuza.
—Por eso no quiero entrar en opiniones porque siempre vamos a tener nuestras opiniones, pero lo importante es que se solucione. ¿Ha habido problemas con la ejecución de la obra? Pues vamos a darle una solución. Yo preferiría que no pasara, pero la obra está hecha, se ha hecho una inversión millonaria y si no pasara el tranvía habría que devolver ese dinero y ninguna administración puede asumirlo. Pero que pase ya a ver qué ocurre. Yo pienso que va a ocurrir como en Vélez-Málaga, Jaén y cuarenta mil sitios que no es rentable económicamente y el que está a favor dirá que va a ser un éxito. Pues lo que sea, pero que ocurra ya lo que sea, que pase o que no pase. Y que el Ayuntamiento no sea un freno para que esto no vaya para adelante.

—Aquí tenemos problemas precisamente para parar un tren. Tenemos Fadricas II parado, Puente de Hierro, Parque de la Historia y el Mar, vamos a tener dentro de poco el castillo de San Romualdo y no somos capaces de adjudicar el quiosco-bar del Zaporito. ¿Esto tiene remedio?
—Yo sé que la situación económica es difícil, ahora mismo no hay inversión para nada, pero la verdad es que el lastre es muy pesado y por eso nosotros hemos insistido tanto en que no comprendíamos cómo el equipo de gobierno está integrado por un partido, que es el Partido Andalucista, que ha sido responsable único de todo ese lastre. En el polígono Puente de Hierro se expropiaron muchas casas, vecinos que llevaban toda la vida viviendo allí. ¿Y para qué? ¿Para convertir aquello en naves vacías? Más de nueve millones de euros gastados en el Parque de la Historia y el Mar. Y todo porque no se han hecho estudios. Entre la situación económica, el enfrentamiento entre las administraciones públicas, la falta de ideas, la falta de disposición, de coordinación… todo eso se mete en una coctelera y sale la situación que tiene San Fernando ahora. Soluciones hay, pero hace falta buscar soluciones imaginativas.

—¿Si se presentara a las elecciones de 2015 con qué partido se presentaría?
—Me presentaría por un partido afín a la idea de Ciudadanos, que es una idea que no ha perdido vigencia.  Nosotros nos presentamos con un proyecto ciudadano, y tenemos bastante identidad con el movimiento ciudadano de Albert Rivera. Fueron ellos los que vinieron a buscarnos a nosotros y les dijimos claramente que no teníamos partido político, que los que tenían partido eran los otros y que entenderíamos perfectamente que fueran a buscarlos a ellos. Pero nos dijeron que querían que fuéramos nosotros los que formáramos parte del proyecto.

—Ciudadanos de Cádiz.
—Es una plataforma. Nosotros, ni Mayte Mas ni yo, formamos parte de la plataforma porque no estamos vinculados a ningún partido pero sí hay esa plataforma con Sanlúcar, Arcos, El Puerto… Y muchos que están queriendo entrar.

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Abogado experto en nuevas tecnologías y redes sociales

san fernando | entrevista

Cuando nuestras fotos familiares se las regalamos a Facebook, Twitter…

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Younes Nachett …………….01/12/2013 00:41

Esta semana hemos hablado con Fernando Benítez, abogado experto en nuevas tecnologías y redes sociales que en breve abrirá una consultoría en Cádiz mientras que en la actualidad ejerce a través de la red.

—¿Por qué te decidiste por la abogacía?
—Bueno, me viene de tradición. En mi familia hay muchos juristas y decidí estudiar Derecho. Una vez que concluí los estudios, viendo cómo estaba el panorama, el mercado y la situación actual, constaté que la abogacía tradicional ofrece muy pocos puestos de trabajo para los más jóvenes. Entonces decidí especializarme en Derecho Digital para lo que realicé un máster en Barcelona, en el IL3. La experiencia ha sido muy positiva. Decidí aportar por este máster porque ofrecía más posibilidades que otros.

—¿Qué abarca el Derecho Digital?
—Las nuevas tecnologías es un tema muy transversal. Toca todas las ramas del Derecho, Penal, Civil, Administrativo, Mercantil, y abarca cada día más y más, porque vivimos todo el día conectado al mundo digital. Es algo ya muy nuestro.

—¿En qué se centraba el máster?
—Sobre todo trataba de la protección de datos, comercio electrónico, dominios, el tema de menores, ciberdelitos, administración electrónica, espionaje cibernético. Abarca todo lo que es el mundo digital y lo que está por venir, porque hablamos de un mundo que cambia casi todos los días.

—Eso es cierto, porque hay cuestiones que nadie se imaginaba hace veinte años… ¿han surgido nuevos delitos?
—Claro, aunque el único cambio es el medio. Ahora hay delitos que se cometen a través de la red digital, a través de internet. Hay determinados delitos que sólo se pueden cometer a través de este medio. Es el pensamiento de anonimato, esa sensación de que nadie sabe lo que estamos haciendo, es la clave.

—La idea que tienes es montar en Cádiz una consultoría…
—La intención es montar una consultoría, un despacho de abogados de Derecho Digital porque he visto que hay muchos profesionales que se dedican a esta materia pero no hay una especialización como tal. Entonces la idea es ofrecer estos servicios a personas y empresas que se muevan en ese mundo o quieran asesorarse en cualquiera de los ámbitos que abarca. Es un asesoramiento pleno. En Barcelona ya estuve trabajando en este tema en un despacho, como protección de datos, comercio electrónico, etc.

—En cuanto a la protección de datos, imaginamos que son más empresas que personas individuales las que se ponen en contacto con vosotros…
—Sí, hablamos de una Ley de obligado cumplimiento que dada de 1.999 y que se centra fundamentalmente en nuestros datos personales. Esto nace un poco por las relaciones que tenemos a través de internet y donde los datos personales juegan un papel muy importante. Antiguamente cuando entrábamos en internet dejábamos un ‘nick’ anómimo, incluso una foto falsa. Ahora, por ejemplo en Facebook, dejamos nuestros nombres, fotos reales, incluso subimos nuestros currículum, etc. Ahora toda nuestra vida privada la hacemos social, también porque así lo solicita el medio. Cada vez tenemos más conectividad. Si no estás en internet, es como si no existieras. Bueno, la protección de datos personales es un derecho y es una forma de proteger todo aquello que forma parte de nuestra privacidad. En cuanto a empresas, como es de obligado cumplimiento, la protección de datos es un procedimiento más que hay que cumplir.

—En estos casos, si una persona sube a una red social fotos e información privada… ¿pierde los derechos sobre ella?
—Claro, en principio sí porque por ejemplo así viene regulado en las condiciones de uso de Facebook, que es ese apartado que nadie lee porque es muy largo y muy pesado, incluso para nosotros los abogados TIC. Por eso hay que buscar fórmulas para saber qué es lo que pasa con nuestros datos personales. En este caso, en las políticas de Facebook hay un apartado que dice que esas fotos y esos datos se ceden a la red social en cuestión de manera gratuita e incluso para que ellos puedan hacer uso de ellas incluso para publicidad.

—¿La gente conoce estas condiciones de uso? ¿Sabe que sus fotos pueden aparecer de repente en un anuncio?
—No, la verdad es que no se tiene conocimiento de ello. Nosotros apostamos por realizar campañas de concienciación, de cultura sobre los datos personales. Los datos personales hay que saber a dónde van a ir a parar, cómo se van a utilizar y qué usos le pueden dar. ¿Leerse las condiciones? Es algo muy largo y extenso… Lo importante es saber que unas imágenes tienen unos derechos de autor, y saber que si por ejemplo la subes a Facebook estás cediendo esos derechos. Normalmente no se tiene esa concienciación y no se sabe el uso que le pueden dar.

—¿Se puede evitar?
—Se puede configurar. Hay un apartado para configurar la privacidad y lo que quieres compartir. Pero una vez que subes una foto es muy complicado si a la imagen esa le van a dar el uso que uno realmente quiere o permite. Es complicado.

—En el caso de Twitter o Tuenti… ¿se sigue la misma política de privacidad?
—Sí, siguen la misma política de privacidad. Sobre todo en Tuenti se está reforzando mucho la privacidad por el hecho de que es una red que utilizan mucho los menores de edad. Por eso es necesario que los padres se involucren y sepan cómo funcionan estas redes sociales. En Tuenti han puesto en marcha un mecanismo para si eres menor de 14 años, para usar la red necesitas enviar tu DNI y una autorización de los padres para ello. Algo que no se hacía antes. Es una forma de control que no existe en otras redes sociales, pero es que en esta en particular son muchos los menores que hacen uso de ella.

—En la actualidad existe un desfase generacional en cuanto a las nuevas tecnologías y el uso de las redes sociales. Hay padres que no saben utilizarlas y menores que han nacido con ellas. ¿Qué recomienda a los padres?
—Es fundamental que tengan un poco de control. No es recomendable, por ejemplo, que cuando el niño se ponga a llorar pues se le dé el ‘smartphone’ para que se calle. Y es que a poco que no esté bien configurado, con cuatro ‘click’ el menor puede acceder a sitios que no son recomendables. Por eso es necesario un control, pero es fundamental la educación incluso en las aulas. Dentro de unas semanas vamos a realizar unos seminarios en los colegios de Cádiz en torno a las nuevas tecnologías y a las redes sociales. Es un seminario que está enfocado a los niños y también a los padres para que sepan en qué medios se mueve el menor. Y es que tampoco se le puede prohibir su uso porque entonces hoy día no existes… Y es que los padres son los que tienen la última decisión sobre si quieren o no que sus hijos accedan al mundo digital.

—¿Existen unas pautas para saber si tu hijo está teniendo problemas a través de una red social?
—Sí, en Barcelona hicimos un curso al respecto. A lo mejor está el menor está en una red en la que existan pederastas o a lo mejor está en contacto con gente adulta a los que les guste hablar con menores, que todavía es una situación algo extraña. El menor si tiene problemas tiene ansiedad, nerviosismo, y si por ejemplo comprobamos sus contactos y no corresponden a sus amigos del colegio, pues son algunos síntomas. Son indicios como el hecho de que pase mucho tiempo en la red o que en casa apenas hable de sus amigos del barrio o del centro educativo en el que esté.

—Y en el momento en el que se sepa realmente que hay un problema, ¿que recomienda que hagan los padres o tutores?
—Que se pongan en contacto con las fuerzas de seguridad. Por ejemplo, la Policía Nacional tiene una cuenta de Twitter que es muy efectiva y ha resuelto muchísimos casos. Además ofrecen muchos y buenos consejos, y es muy cercana, con un lenguaje que llega tanto a los menores como a los adultos. No es un lenguaje muy jurídico o técnico. Si ocurre algo en internet, puedes poner un tuit a esa cuenta y en 24 ó 48 horas se investiga. Así se han detenido a muchos delincuentes cibernéticos. Ahora existe un práctica donde menores se graban frente al ordenador navegando por la red y venden ese vídeo a adultos para que cuando la menor le diga que encienda la webcam porque no se fía, pues aparece ese vídeo para tratar de engañarla simulando la identidad y parecer que es un menor.

—¿Hasta dónde es delito? Que un adulto tenga fotos de una menor ¿es delito?
—Depende de la foto y depende de la connotación. Si es una foto de una menor con un cariz erótico, con un desnudo, ya hay que entrar a valorar. Hay que ver los indicios y saber si existe o no consentimiento… sobre todo si hablamos de una menor de 17 años por ejemplo.

—¿Qué otras circunstancias delictivas ha generado la red?
—Está el tema del timo de la estampita pero en la red, están los correos de supuestas entidades bancarias, que vienen con el logo y todo, y te piden datos como la contraseña o que hagas una transferencia. Este tipo de delitos ha ido creciendo gracias a las nuevas tecnologías porque también llega a más gente. No se puede utilizar algo sin conocer los riesgos. Los datos hay que aportarlos siempre en entidades que ofrezcan confianza y que estén avaladas por terceros que regulen y garanticen la página en cuestión. Y ante las dudas, hay que ponerse en contacto con la entidad bancaria o con la empresa en cuestión. El tema de los delitos por internet en muy complejo. Cualquier intromisión que nosotros no consentimos es delito.

—¿Existe la posibilidad de olvido en la red? ¿Se puede borrar tu pasado?
—De eso se está hablando mucho ahora, es decir, del derecho al olvido. Por ejemplo, ponemos nuestro nombre en Google y aparece una multa del año 1990, o antecedentes, o una foto que queremos borrar. Se habla mucho sobre esto ahora porque por ejemplo hay padres que suben la foto del niño en el columpio, pero ese niño tiene ahora 20 años y no quiere que se vea. Hay posiciones muy diferentes. Hay posturas diferentes. De todas formas, hay alguna posibilidad de ello. Google dice que hay que ir a la página o el sitio web que ha subido la foto, porque ellos lo que hacen es enlazar páginas. Pero incluso es una tarea de titanes porque si el documento se ha compartido, es aún más complicado. El tema está incluso en los tribunales internacionales, y lo que se debate es si Google es quien tiene que eliminarlo, o no.

—¿Qué casos te llegan?
—Fundamentalmente protección de datos, ya que hay multas de hasta 600.000 euros. Y sobre todo empresas de nueva creación que buscan los avisos legales y de protección de datos para que el cliente confíe.

—¿No existe el anonimato total?
—Quizás antes sí, pero en la actualidad no porque todo deja una huella digital. Todo se puede detectar. Desde el móvil que grabó, hasta quienes lo distribuyen o comparten. En los foros se leen barbaridades pero se puede localizar la IP. Pero alguien debe velar por lo que se dice en los foros y debe ser alguien del medio que lo publica. Hay libertad de expresión pero hay límites.

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