031 G006.- Evolución del uso del suelo y sus efectos en la dinámica del ecosistema (VI)

SAN FERNANDO

La regeneración de las marismas del río Arillo

Evolución del uso del suelo y sus efectos en la dinámica del ecosistema

Juan José Muñoz Pérez*, Ángel de la Casa Alonso**, Gisela Lorán Benavent*** y Miguel Ángel Avila Puyana****

*Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Doctor en Ciencas Físicas
**Ingeniero de Técnico de Obras Públicas
. Demarcación de Costas en Andalucía-Atlántico. Dirección General de Costas. Ministerio de Medio Ambiente
***Bióloga. Taller de Infenierías, S.A.
****Biólogo. Analiter – Análisis del Territorio, S.L.

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Fig. 12. En esta imagen se aprecia la pérdida de calidad del agua en zonas de explotación acuícola.

La transformación en explotación salinera

La actividad salinera comportó una drástica transformación de la estructura hídrica. Esta transformación se tradujo, en primer lugar, en la regulación de la dinámica de inundación.

El complejo patrón morfológico de la red de drenaje natural se modifica. Queda el caño principal, el río Arillo, regulado en buena parte de su recorrido por un molino mareal; y las numerosas ramificaciones quedan substituidas por el sistema de canales propio de este tipo de salinas: esteros, lucios, tajerías, retenidas…

Los espacios propiamente dedicados a la explotación salinera experimentan una drástica disminución de la biodiversidad a causa de la hipersalinidad. Un condicionante ecológico que limita las poblaciones de flora y fauna a aquellas especies que han desarrollado adaptaciones específicas a la hipersalinidad.

Pese a la transformación del sistema hidrológico, la calidad ecológica del conjunto mantenía un elevado interés. Los caños y esteros continuaban manteniendo praderas de macrófitos sumergidos, las cuales, a su vez, mantenían una amplia cadena trófica (crustáceos, peces, aves marinas y acuáticas, etc.).

El abandono de la actividad salinera

Es, sin duda alguna, la transformación que más radicalmente ha afectado al conjunto del ecosistema. El abandono de esta actividad ha ocasionado efectos diferentes en función de la dependencia o no de la regulación del molino del río Arillo:

Transformación en explotación acuícola

En la zona no gobernada por el molino del río Arillo, la zona norte, la gran mayoría de las salinas se han transformado en explotaciones acuícolas aprovechando la mayor facilidad de conexión con la alimentación mareal de la bahía.

El bajo nivel de control de estas explotaciones ha comportado un notable empeoramiento de la calidad del agua. La tasa de renovación del agua disminuye paralelamente al descenso de esfuerzo de control de compuertas. Se inician procesos de eutrofia, en los que la columna de agua pierde transparencia y desaparecen las praderas de macrófitos sumergidos (Fig. 12).

Esta eutrofia resulta más aguda en las explotaciones donde se utilizan piensos de engorde. Esta disfunción implica también una menor calidad culinaria del pescado que se explota; e incluso el riesgo de proliferación de cianobacterias tóxicas, que pueden ocasionar mortandades importantes. Se han detectado ya varios canales con poblaciones importantes de cianobacterias.

Posiblemente resultaría revelador un análisis comparativo con la simple explotación pesquera del sistema de caños naturales de Sancti-Petri, donde la marea implica una continua renovación del agua; las praderas de fanerógamas sostienen una elevada población de peces y éstos tienen un valor culinario mucho más elevado.

La explotación acuícola resultaría más rentable y ocasionaría menos impactos si se mejorase el esfuerzo de regulación hídrica; es decir, si se aumentase la tasa de renovación del agua.

Transformación en marisma mareal natural

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Fig. 13. En la marisma natural la tasa de renovación del agua garantiza una columna de agua transparente.

Sin lugar a dudas se trata de la situación idónea. Lamentablemente, únicamente se ha detectado este tipo de marisma fuera del ámbito de las marismas del Arillo. El conocimiento detallado de este tipo de marisma resulta, de todas formas, fundamental, en tanto que permite definir con precisión cuáles tendrían que ser los objetivos de una actuación de regeneración hídrica y de recuperación del ecosistema del ámbito de intervención de este proyecto (Fig. 13).

El factor clave de la calidad ambiental de este tipo de marisma radica en la restauración del régimen natural de mareas, lo que posibilita la concurrencia de las condiciones siguientes:

• Transparencia de la columna de agua.

• Tasa elevada de renovación del agua, que limita los riesgos de eutrofia.

• Fondo tapizado por fanerógamas sumergidas (macrófitos sumergidos), principalmente Ruppia cirrhosa.

• Presencia de una elevada diversidad de fauna que explota la elevada productividad de este tipo de ecosistema, productividad impulsada siempre en su base por los macrófitos: crustáceos, peces, aves marinas, aves acuáticas.

Desecación y degeneración en “polvero”

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Fig. 14. Zonas marismales desecadas y transformadas en polvero.

El abandono de las salinas comporta un serio riesgo de perder un conjunto de elementos de patrimonio cultural de primer orden (molinos mareales, estructuras de compuertas, vueltas de afuera…), que también afecta directamente a la calidad ambiental del territorio, particularmente a causa del abandono de la práctica tradicional de regulación del nivel de inundación.

Este proceso afecta particularmente a la zona controlada por el molino del río Arillo. Este molino, junto con sus sistemas anejos de compuertas, regulaba el régimen hídrico de la práctica totalidad de las salinas y zonas húmedas comprendidas entre los ejes viarios N-IV y vía férrea, el promontorio de San Fernando-Campo Soto y la costa oceánica.

Las compuertas del molino del río Arillo han quedado en posición semicerrada, posiblemente para evitar los procesos de descalzamiento debidos a con la circulación de caudales elevados, que se producirían con las compuertas abiertas. De esta forma, cada flujo mareal resulta notablemente ralentizado, inundando una superficie significativamente menor.

Por otra parte, la falta de mantenimiento de los canales de alimentación (esteros) y los vertidos de escombros limitan aún más la capacidad que tendría cada marea de inundar.

De esta forma se desencadena la siguiente secuencia de sucesos:

• Amplias zonas que anteriormente estaban pobladas por macrófitos sumergidos (Ruppia cirrhosa) y por marisma baja quedan desecadas y se transforman en suelos estériles. La intensa insolación, unida a la textura fina del suelo, favorece la continua migración del agua salobre hacia la superficie mediante procesos de capilaridad. El agua, al evaporarse, deja la sal en superficie, ocasionando la aparición de exudados salinos (Fig. 14).

• La vegetación propia de marisma baja (Salicornia ramosissima, Sarcoconia perennis) no está adaptada a salinidades excesivas. Su medio es el de una salinidad ligeramente superior a la marina, y la inundación diaria del suelo (que no de la totalidad de los tejidos aéreos) mantiene el grado de salinidad en niveles constantes. Mueren, así, a causa de la salinidad excesiva y calcinadas bajo una intensa radiación solar.

• Las zonas emergidas denudadas, que solamente se inundan excepcionalmente, pero que se mantienen rodeadas de agua, han sido siempre zonas de gran interés ornitológico, particularmente como zonas de nidificación del charrancito (Sterna albifrons) y limícolas, como la avoceta (Recurvirostra avossetta). Estas zonas denudadas (normalmente a causa de la aparición de exudados salinos) eran abundantes antes del abandono de la actividad salinera; posiblemente porque los vientos dominantes no favorecen la progresión de los flujos mareales, los cuales circulan en dirección contraria. La desecación total de estas zonas favorece la penetración de predadores terrestres y ocasiona la drástica disminución de las zonas ocupadas por colonias de nidificación.

De esta forma, un escenario caracterizado por una elevada productividad, sustentada por una cadena trófica que comienza en las praderas sumergidas de Ruppia, que pasa por crustáceos, peces y numerosas aves, como las garcetas (Egretta garzetta) y flamencos (Phoenicopterus ruber), que se alimentan de estos peces y crustáceos, se transforma en un suelo denudado que cruje cuando se pisa a causa de la cristalización propia de los exudados salinos, y de aspecto pavimentado a causa de las grietas de desecación (mud-cracks).

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