927.- Azulejos de San Fernando.

SAN FERNANDO

 
SECRETITOS DE SAN FERNANDO-CÁDIZ

 
San José
 

Cuando existe una guerra silenciosa del arte en donde el patrimonio se mueve de un lugar a otro desvaneciéndose en el camino, hablar de ello roza lo imprudente. No solo desaparecen las obras de arte en España de iglesias, monasterios y castillos, mientras por lo bajinis se elevan los murmullos “cantando” que poner a la zorra a cuidar el gallinero no es recomendable.

El patrimonio de las poblaciones españolas, como puedan ser fuentes, pórticos, murales, etc., se van para no volver, aunque mas de unos cuantos terminan adornando las casas de los ediles desaprensivos o abasteciendo un mercado subterráneo no reconocido.

Lo anterior no merma para que nos fijemos en maravillas que pasan desapercibidas por estar donde están, entretanto duran en su timidez salvadas de milagro del expolio como es el caso de los azulejos de San Fernando.

Se da el término “ceramófilo” para referirse a todas aquellas personas fascinadas por el mundo de la cerámica en sus múltiples facetas, por la historia de los barros vidriados, de sus artífices, los ceramistas y por el disfrute de la contemplación de un trabajo artesanal único e irrepetible, producto del efecto del fuego sobre los esmaltes vitrificables.

Desde tiempos remotos en Andalucía, sus antiguos pobladores aprovecharon la calidad de sus barros para elaborar los utensilios domésticos que hicieran más fácil su vida. Posteriormente otros pueblos que poblaron el Sur, aplicaron la cerámica a la decoración, como ocurrió con los árabes, que trajeron un amplio bagaje de conocimientos desde Oriente, introdujeron el color, las formas geométricas en sus alicatados y la depuración de la técnica y del manejo del horno.

Pero no fue hasta finales del siglo XV, cuando un pintor de cerámica genovés que pisó el valle del Guadalquivir, de nombre Francisco Niculoso Pisano, atraído por el emporio que el descubrimiento del Nuevo Mundo iba a suponer para el sur de España, introdujo una faceta clave a la hora de ejecutar piezas en cerámica. En los alfares de Triana, la más importante collación de Sevilla, a orillas del Guadalquivir, se atrevió a pintar sobre un panel de azulejos “en blanco”, sin cocer, como si de un lienzo al óleo se tratara, aplicando los esmaltes de diferentes colores a la escena representada que luego, una vez cocida en el horno, nos brindaba un nuevo modo de expresión artística que lo mismo serviría para un desarrollo ornamental de un edificio que para representar una escena religiosa o profana.

La Península Ibérica se convertiría durante la Edad Media en el lugar de encuentro en el que se darían la mano factores tan diversos como la rica tradición cerámica tardo romana y visigótica, el bagaje tecnológico y el repertorio decorativo de tradición egipcio-mesopotámica, junto a los aportes estéticos y a los nuevos valores del mundo cristiano de procedencia nórdica y mediterránea. Esto dio como resultado un panorama artístico calidoscopio que, pese a la disparidad de elementos de origen, consiguió un grado sorprendente de coherencia estética, equivalente a la alcanzada en otras áreas de la cultura, la sociedad o la economía de la España mudéjar.

En 1771, siendo Asistente de Sevilla Don Pablo Olavide, se produjo la primera división administrativa de la ciudad en cuarteles, barrios y manzanas, que sustituía a la otorgada por Fernando III en 1248 tras la reconquista de Sevilla y que organizaba la ciudad en collaciones parroquiales. Además se comenzó a dar verdadero nombre al callejero, con lo cual surgió la necesidad de su señalización. Esta necesidad fue resuelta por medio de pequeñas losetas de cerámica, que los coleccionistas conocen como “azulejos de Olavide” y que comprenden tres tipos: unos que indican el cuartel, barrio y manzana correspondiente, otros que hacen referencia al nombre dado a la calle, y otros, por último, que indican el número de cada casa. Todavía, hoy, es posible encontrar in situ muchas de estas piezas.

Se han llamado azulejos “de propio”, o también “de censo”, a un tipo de placa o azulejo muy empleado desde el siglo XVII, para, colocado en las fachadas de los inmuebles, dar noticia de la propiedad de los mismos por parte de entidades religiosas o familias nobiliarias. Generalmente representan un escudo o emblema de la institución, a veces completado con un corto texto y/o el número de inventario.

En el dieciocho se extiende la producción de cuadros de santos para adornar las fachadas de las edificaciones religiosas, costumbre que se amplia al uso de paneles de azulejos para componer Vía Crucis, y la de zócalos, que ahora se caracterizan por representar escenas historiadas, en los que a veces el tema se populariza y pierde su carácter religioso. Son muy pocos los conjuntos de azulejos firmados en el siglo XVIII por lo que es difícil la asignación de las obras a sus autores. A principios de siglo, persiste el gusto por las pinturas monocromas (en azul sobre blanco).

Imagen: San José.Hermandad: Devota y Venerable Hermandad y Esclavitud del Bendito Patriarca Señor San José. San Fernando. Cádiz. Pintor: Desconocido. Fábrica: Desconocida.Técnica: Azulejo plano pintado. Fecha: S. XVIII. Ubicación: Fachada de domicilio particular. Calle Real, 119. San Fernando. Cádiz. Medidas: 0,20 m. X 0,30 m. (aprox.)

Imagen: Santa Teresa de Jesús Pintor: Desconocido. Fábrica: Desconocida. Técnica: Azulejo plano pintado. Fecha: Siglo XVIII. Ubicación: Fachada de domicilio particular. Calle Santa Teresa, 26. San Fernando. Cádiz. Medidas: 0,20 m. X 0,20 m. (aprox.)

Imagen: San Rafael Arcángel. Pintor: Desconocido. Fábrica: Desconocida. Técnica: Azulejo plano pintado. Fecha: Siglo XVIII. Ubicación: Fachada de domicilio particular. Calle Velázquez, 16-18. San Fernando. Cádiz. Medidas: 0,15 m. X 0,20 m. (aprox.). Placa.

Imagen: San Joaquín. Pintor: Anónimo. Fábrica: Desconocida. Técnica: Azulejo plano pintado.Fecha: 1781  …..231 AÑOS – Ubicación: Fachada de domicilio particular. Calle San Nicolás, s/n. San Fernando. Cádiz. Medidas: 0,30 m. X 0,45 m. (aprox.)

AZULEJOS SACROS
 
 

Más de un centenar son los retablos cerámicos de temática religiosa que salpican la trama urbana de San Fernando, llevando a las calles las devociones del pueblo isleño. Destacan sobremanera los azulejos dedicados a los Titulares de nuestras Hermandades y Cofradías, una muestra más de la gran influencia que éstas tienen en nuestra ciudad.A continuación os ofrecemos un completo y exhaustivo muestrario de los mismos (cofrades o no, pero siempre religiosos), clasificándolos por barrios. Pulsa en la zona del mapa correspondiente y tendrás acceso a los azulejos existentes en ese barrio determinado. Progresivamente iremos completando esta monografía hasta poder mostraros todos y cada uno de los azulejos religiosos de La Isla; azulejos sacros para una Isla sacra.

  

Barrio de la Pastora Zona Centro Zona Norte Barrio del Cristo Barrios de la Iglesia y San José Barrios de San Francisco y del Carmen Zona Oeste
Barrios disponibles: Pastora,Cristo, Centro, Iglesia/San José, Norte, Oeste, San Francisco/Carmen

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