585 C001.- Hermana Maria Cristina

SAN FERNANDO

Hermana Maria Cristina de Jesus Sacramentado, Carmelita Descalza

img092

María Cristina de Jesús Sacramentado (Cristina de los Reyes Olivera) de quien estamos incoando el Proceso de canonización en este día de su santo -de santa cristina de Bolsena, mártir del siglo III-, nació y fue bautizada en Sevilla en julio de 1890. Su padre se llamaba José y su madre Elisa.

Ya en 1894 se encuentra la familia en Huelva, adonde se ha trasladado poco antes, buscando mejorar económicamente y prosperar en el trabajo de ebanistería en el que don José es un gran experto.

En fecha desconocida recibe la primera comunión. En 1902 muere su madre Elisa. Al año siguiente se casa su padre con Dolores Olivera, hermana de su mujer anterior. De este matrimonio tiene tres hijos: dos hermanos y una hermana a los que Cristina amaba entrañablemente, desviviéndose por ellos.

En 1913 muere el padre. Cristina comienza a trabajar en la fonda Ávalos de Huelva. A sus 26 años, en 1916 recibe el Sacramento de la Confirmación de manos del hoy ya beatificado Don Manuel González García, hasta entonces arcipreste de Huelva y recién consagrado Obispo auxiliar de Málaga.En estos años (1918-1919) comienza Cristina a tomar como guía al padre agustino José Fariña, que se interesará grandemente por su bien espiritual. Martirizado en la persecución religiosa de 1936-1939 en España. Ya está introducida su causa.Hecho el discernimiento vocacional requerido con la ayuda del P. Fariña, entra Cristina en el convento de las Carmelitas descalzas de Ogíjares (Granada) el 24 de enero de 1921. La toma de hábito tiene lugar el 15 de agosto de 1921 y la Primera Profesión el 20 de agosto de 1922. La Profesión Solemne, el 21 de agosto de 1925.

Después de 24 años en el convento granadino sale de Ogíjares el 30 de abril de 1946, siendo una de las seis descalzas que hacen la fundación del monasterio de la Santísima Trinidad de San Fernando, que se inauguró el 15 de octubre de 1946.

Llena de años y de méritos y con fama de santidad muere en San Fernando el 24 de marzo de 1980, hace ahora 25 años.

La fama de santidad de Cristina sigue creciendo especialmente en estas tierras y se va propagando por el mundo. 

El soporte auténtico de esa fama es el ejercicio de las virtudes que acompañaron su vida.

Su vida estuvo atravesada por enfermedades constantes, significándose por un deseo ardiente de ir a ver a Dios.

Su camino espiritual no fue nada fácil. Tenía bien asumido lo que le decía su madre Santa Teresa que “la vida del buen religioso y de los allegados amigos de Dios era un largo martirio” [Camino de Perfección 12,2].

A este “martirio” se sumaron las grandes pruebas y cruces que tuvo que vivir por varios motivos, entre otros, por la fama de santidad que la acompañaba desde antes de entrar en el convento, que la siguió dentro de la clausura y que fue una verdadera cruz para ella por andar en boca de las gentes. Al halo de santidad se añadía la fama de gracias extraordinarias, visiones, revelaciones, etc., y se añadía el inconveniente de visitas y más visitas de quienes la querían ver y consultar. Algunas disposiciones de los superiores y visitadores apostólicos le resultaban especialmente mortificantes. Hay que admirar su temple espiritual en medio de tantas tribulaciones: Dejó escrito: “Estoy contentísima con todo y veo en todas las cosas la mano de Dios. No pierdo la presencia de Dios. Tengo una paz muy grande. Las humillaciones son el oxígeno de mi alma. Sin ver ni entender nada, nada más que por pura fe, de que Dios lo quiere me basta para estar contenta y alegre. Tengo lo que tanto he pedido desde hace dos años y medio: que me diera nuestro Señor toda calase de sufrimientos que en el mundo hubiera y nuestro Señor no se ha descuidado conmigo”.

Ni las pruebas espirituales ni las enfermedades lograron apagar la alegría característica en que vivía, ni erosionar su simpatía natural ni desdibujar su sonrisa interminable.

Las mercedes especiales de Dios hacia ella no la alienaban o apartaban de la preocupación espiritual por los hermanos, todo lo contrario. En su biografía hay un capítulo necesario que se titula: “Lo extraordinario en la vida de Cristina”.Al final del estudio detallado que allí se hace sobre el tema, se dice:

«Cuando irrumpe en su vida ese mundo especial de lo “sobrenatural o preternatural” viene el Señor con nuevos auxilios y luces, porque así a él le place, para asociarla más y más y mejor a la Cruz de Cristo y hacerla experimentar la propia nada y para levantarla desde ese abismo a las alturas de la santidad. Famosa sí por estos fenómenos especiales, pero más famosa en razón de las virtudes que ha practicado y por ellas no por aquellos, subirá a los altares, si así lo quiere el Señor.»

Entre sus virtudes se señala el espíritu de oración, la laboriosidad, la sencillez y la humildad.

Es alguien llena de empatía, solícita por el bien de los demás, en especial por la vida cristiana de los suyos: hermanos, sobrinos, resobrinos.

Y como envolviéndolo y ungiéndolo todo sobresale su amor a Dios y al prójimo en los que se sustancia la verdadera santidad.

Cristina no es ninguna doctora de la Iglesia; sus estudios fueron muy reducidos, pero con ese pequeño bagaje supo ser apóstol y consejera extraordinaria, como lo demuestra su epistolario. A su apostolado escrito hay que añadir el gran bien que hizo a tantas y tantas personas que acudían a ella: a lo que podríamos llamar su consulta espiritual.

De su presencia salían animados y consolados. Desde su “rudeza” alentaba eficazmente a ser santos.

A lo largo de su vid había formulado su gran lema: “Orar, callar y sufrir”, y sus tres amores: “La Eucaristía, la Virgen, la Cruz”.De este lema y de estos amores vivió en profundidad. De sus tres amores hay catequesis abundante en sus Cartas y otros pequeños escritos. Alma carmelitana de altura, encandila con su sonrisa interminable y con su mirada alegre ilumina a sus devotos y los anima a intimar con el Señor, a alimentarse con el Pan del cielo y robustecidos con él, empuja a abrazar la voluntad divina con generosidad.

Su acción benéfica se va extendiendo por el mundo, pero no olvida Cristina a sus familiares, a San Fernando y sus gentes, a sus conventos de Ogíjares, al de la Isla en el que reposa, no se olvida tampoco de Sevilla donde nació y la acristianaron, ni de Huelva donde se crió, ni de su Orden del Carmen Descalzo, ni de los sacerdotes por los que tanto oró y se sacrificó, siguiendo las huellas de Santa Teresa.

Imagen 998

Autógrafo de la Hermana Cristina

img100

Hechos extraordinarios de la Hermana Maria Cristina

IMG_7266

Convento de las Carmelitas Descalzas de San Fernando

Un personaje fascinante esta monja carmelita descalza.
 
La bilocación (por bilocación se entiende la presencia simultánea de una persona en dos lugares diferentes; el sujeto está inerte o  como dormido  donde se encuentra físicamente  pero está actuando en otra parte. (Ejemplos de bilocación se encuentran en las vidas de algunos santos como San Alfonso María de Ligorio , San Juan Bosco , María de Agreda o Santa Teresa.)

 
En el caso de la Hermana Cristina sus estados de bilocación se centran sobre todo en los años veinte y treinta del pasado siglo, al menos de los que tenemos noticia. Según  el  Padre Ismael  Bengoechea: “Entre los prodigios que más frecuentemente se atribuían a Cristina, el más persistente era el referido a la bilocación. Son numerosos los testimonios en que se afirma la presencia de esta mujer  asistiendo a los soldados en los frentes de guerra de África y en la guerra Civil”
El fenómeno  que se refiere a continuación es la transcripción de una carta de la señora María Pinzón desde Tomares, (Sevilla) a la priora del convento de carmelitas descalzas de San Fernando: 
 
“… Fue cuando la guerra. Un chico que lo envían al frente. Todas las madres en aquellos casos, les daban a sus hijos una medalla o una estampa que los protegiera. Este chico no creía en nada y no consintió en que se la pusiera ni siquiera en el equipaje.
Bien, estando en el frente lo hirieron y estuvo tirado y abandonado  unas horas en el campo de batalla. Parece ser que se moría de sed , y entonces, se le apareció una monja que le dio de beber y lo estuvo consolando.
Cuando al fin lo recogieron y lo llevaron al hospital y ya algo recuperado en la cama, todo era decir que fuera la monja que le había dado de beber. Todas las monjas del hospital  desfilaron ante su presencia, pero él decía que esas no eran; por lo que se creyó que todo eran imaginaciones suyas. Cuando ya pudo salir del hospital lo mandaron a su casa con permiso.
Bueno, le voy a contar lo que pasó allí. Su madre en vista que no había consentido en llevarse ni una estampita, en un bolsillo de una americana  le había metido una fotografía de la Hermana Cristina y se lo había encomendado a ella.  El chico se puso esa chaqueta un día que iba a salir de paseo. Al meter la mano en el bolsillo, sacó la foto y empezó a gritar llamando a su madre. Esta acudió asustada y al verlo, le quitó la foto de la mano diciendo: ¡No te pongas así hijo, que yo le tengo mucha fe y te encomendé a ella; pero ya está, dámela y no grites así!
 
Fue entonces cuando se quedó  fría cuando él le dijo: “Esta es la monja que me dió de beber y me consoló cuando me encontraba tirado en el campo, Por favor, dime quién es”.
Así pues esta criatura que no creía en nada, desde entonces creyó”
 
Se sabe que aquel muchacho visitó a la Hermana Cristina en el convento por lo menos en una ocasión.

¡Ya nos hubiera gustado presenciar ese encuentro y lo que allí hablaron!
 
IMG_7267
 
Entrada del Convento de carmelitas de San Fernando , Cádiz.
 
Hay una historia bastante curiosa que recoge el hispanista Ian Gibson en el libro “Granada en 1936, el asesinato de Federico García Lorca“, editorial Crítica .1986:
 
señor apellidado Torres Martínez que se libró de ser fusilado en Granada, cuenta su caso:

“La primera vez que oí hablar de los detentes fue al tomarme declaración el juez. El secretario , el que escribía a máquina, era un chico joven , muy agradable, vestido con una camisa azul pero muy buena persona, porque al marcharse –primero salió el juez, yo me quedaba allí para que me llevaran a mi celda después- este señor al recoger la máquina de escribir , me dice: ¿ a usted le importaría mucho llevar un “detente” , este “detente”? . Yo dije: No, claro, ¿como me va a molestar? Y me lo puse.
Fue el único que se salvó de ser fusilado en aquella ocasión.
Pero no es caso excepcional , ya que en el segundo consejo de guerra , en agosto del 36 , el único que se libró de la ejecución fue otro que también llevaba un “detente”: se narra en el libro de Gibson la conversación:
“Entonces, meses después vino un padre  a verme a la cárcel  y me dijo: Mire usted, yo estoy investigando sobre  la conducta, mejor dicho sobre las “virtudes” de una monjita y me parece que usted llevaba un “detente” ¿ es verdad esto? ; Sí lo llevaba , es este, y se lo enseñé. Dice , pues este “detente”  lo hizo Sor Cristina. Dije , pues muy bien ; pero yo no sabía ni quién era Sor Cristina . Y dice ,el: Y se da la circunstancia de que el otro que se libró de la ejecución también llevaba un detente de Sor cristina. Pues aquel padre me dice esto y a las pocas semanas esta propia Sor Cristina me manda una imagen  escrita de su puño y letra diciendo “Orar ,rezar ,sufrir “ o algo así y yo la tenía en mi celda y me parece que aun la conservo.”
 
Pocas noticias más sobre la vida de la Hermana Cristina hay sobre el periodo de la guerra civil, a excepción de las bilocaciones de las que ya tratamos anteriormente.
 
 Las bilocaciones, ya en San Fernando, desaparecen  o no se tienen noticias de ellas, igual que los éxtasis que se corresponden con los años veinte  y treinta del siglo pasado y que parece ser que ella misma rogó a Dios que se los quitara. El éxtasis se podría definir como una experiencia de íntima comunicación con lo divino y que está muy relacionado con los otros fenómenos de bilocación y visiones.
 
En San Fernando, los fenómenos  extraordinarios  cambian;  sobre todo se dan casos de asunción de enfermedades ajenas , es decir , ella pasaba el dolor, e incluso la agonía,  de otra persona conocida o desconocida. De este tipo de fenómenos  hay al menos una veintena de ellos,  contrastados por numerosos testigos.  Aunque este tipo de transferencia de enfermedades o dolores de una persona a otra puede  darse por cualidades puramente naturales, como sucede en algunos curanderos o curanderas, la Hermana Cristina lo adjudicaba a la intercesión divina.  Desde luego, las mil dolencias y enfermedades que caían sobre ella y que luego desaparecían espontáneamente  fueron de lo más frecuente en este periodo isleño como se puede verificar por el propio testimonio de ella y el de los demás.
 
Para terminar con los casos  de la Hermana Cristina están lo que se podía definir como milagros,  hay que decir que un milagro no es aceptado por la iglesia si la persona que lo ha realizado está viva, de modo que muchos de los casos de curaciones milagrosas que realizó la hermana Cristina no son aceptados por la iglesia.  Si hay algunos otros casos , como una curación de parapsoriasis en gotas que degeneraba en linfoma y considerada por los médicos incurable podría servir para su  beatificación.
 
Al margen de las consideraciones religiosas, el amor hacia los demás fue  la razón de ser de la Hermana Cristina. No se explican de otra manera tantas manifestaciones, que si nos paramos a pensar ,  tenían como finalidad el consuelo a  los que sufrían , de manera  directa, a través  de curaciones o salvaciones como hemos visto  o, tal vez, de maneras  más sutiles…
 
La gente, como cuando ella vivía, sigue acudiendo al convento  en busca de favores.
 
FINAL
 
Nació en Sevilla en 1890 y murió en  San Fernando, Cádiz, en 1980. Profesó como religiosa del Carmelo  en 1921 y  pasó su vida en  dos conventos andaluces;  Ogíjares (Granada) y San Fernando (Cádiz) lugar al que llegó en 1946 para fundarlo  y del que no saldría nunca;  está enterrada en el mismo convento.
 

No nos centraremos en su vida religiosa, sólo decir que era muy piadosa, humildad infinita, fe inquebrantable y  con notas comunes a  otras religiosas conocidas del  Carmelo como Teresa de Jesús, Teresa de Lisieux (Santa Teresita)  o María de Jesús: aparte del enorme e incondicional  amor a Dios, contrapuesto a su concepto  de ella misma (calificativos como ruda, microbio, mendiga ), sus escritos : cuadernos o diarios y correspondencia, a pesar de que no era una mujer  instruida si le gustaba glorificar a Dios a través de la escritura y dejar constancia de la vida cotidiana del convento; además están los  fenómenos inexplicables o difícilmente explicables. 
 
Lo que nos interesa en este blog son precisamente los hechos extraordinarios de los que fue protagonista a lo largo de su vida la Hermana Cristina.
 
Visiones, apariciones, éxtasis, clarividencia, milagros, asunción de males y enfermedades ajenos….
 
Los fenómenos  extraordinarios en la vida de la Hermana Cristina no se circunscriben  a una sola tipología, ya decíamos en la anterior entrada que  las manifestaciones  inexplicables iban desde las visiones, apariciones y éxtasis  a las bilocaciones; esta fenomenología   es  más abundante en los primeros años en el convento y que podíamos datar entre 1921 y 1939, casi la totalidad de sus años en  Granada.  Hay que decir que la fama de la Hermana Cristina era ya muy grande en ese momento,  hasta el punto que iban “caravanas” de personas a pedirle favores o simplemente a visitarla al convento de Ogijares, ella repartía unas bolsitas con una oración y un tosco dibujo del sagrado corazón a estas gentes  que acudían; estas masivas visitas despertaron el recelo de  las autoridades religiosas que las acabaron prohibiendo.  Al respecto de estas bolsitas , llamadas “detentes” y que fabricaban las monjas a instancias de la Hermana Cristina, hay una historia bastante curiosa que recoge el hispanista Ian Gibson en el libro “Granada en 1936, el asesinato de Federico García Lorca“, editorial Crítica .1986:
 

….oOo….

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s