102 N001.- La Bendicion del Mar

Arsenal de La Carraca

Los orígenes de la bendición del mar se remontan al voto que hizo la Armada en el año 1755.  A las diez de la mañana del día 1 de noviembre de aquel año, se produjo un gran temblor de tierra seguido de un maremoto, que inundó los parajes de la Caleta y de las dos puertas, del Mar y de Tierra, de la ciudad de Cádiz.  A pesar de su cercanía a la capital gaditana, la entonces llamada Real Isla de León (actualmente San Fernando) no sufrió daños materiales. Conscientes del peligro que corrieron San Fernando y sus habitantes, la Armada hizo voto solemne de celebrar la bendición de las aguas como prueba de gratitud.

LA BENDICIÓN DEL MAR EN EL ARSENAL DE LA CARRACA

  • “Bendición del Mar” del Arsenal en abril
  • Bendición del mar en el El Arsenal de la Carraca recuerda el maremoto de 1755 que afectó a la parte occidental de Andalucía y Lisboa y por ende a la Bahía de Cádiz y agradece la calma de las aguas.
  • El Arsenal de la Carraca viene celebrando este año desde el siglo XVIII, aunque la conmemoración se renovó en 1888 después de caer en desuso.
  • Desde el año 1755 la Marina de Guerra había hecho voto de celebrar anualmente la bendición del mar, por haberse salvado el Arsenal y La Isla del terrible maremoto que inundó gran parte de Cádiz en la mañana del 1 de noviembre de 1755.

por Quintín Dobarganes Merodio

En su obra “La Ciudad de San Fernando, historia y espíritu”, su autor Salvador Clavijo informa ampliamente sobre las dos solemnidades al aire libre que se celebran todos los años en los extremos Norte y Sur (Arsenal de la Carraca y Cerro de los Mártires): la del Arsenal en abril y la del Cerro el 23 de octubre.

Por lo que respecta a la tradicional “Bendición del Mar” (cuyos datos históricos facilita a sus invitados el Arsenal), la celebración periódica corre a cargo de la Marina de Guerra, y a tan emotiva ceremonia se asocian las clases civiles, en recuerdo del maremoto de 1755, que, aun cuando sentido con más intensidad en la capital de la provincia, no por ello dejó de entenebrecer los ánimos isleños, ante la casi evidencia y temor fundados en que los estragos llegarían a la Isla.

La celebración eucarística en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario de la Carraca, considerado el edificio más alto del conjunto arquitectónico del Arsenal de la Carraca.

El día de Todos los Santos (1º de noviembre de aquel año), cerca de las 10 de la mañana, se inició un gran temblor, seguido a la hora (hacia las 11), de un movimiento del mar que llevó las aguas, por la parte de Cádiz, en irrupción incontenible hasta inundar los parajes de La Caleta y de las dos puertas, la de Mar y la de Tierra.

El obispo de la diócesis era fray Tomás del Valle, tan querido en la Isla de León. Los dominicos expusieron la Virgen del Rosario en el pórtico, vuelto el divino rostro a la Bahía.

El triunfo del Rosario, que hoy persiste, una vez reconstruido en la población vecina, significó el agradecimiento colectivo de Cádiz al verse librada del mar inopinado.

Tras la ceremonia se organizó una procesión hasta el muelle de San Fernando, donde se produciría la bendición de las aguas. Celebración en el Arsenal de La Carraca del acto de la Bendición del Mar   Fuente: C. Cherbuy   10/06/2011

El proyecto fue obra de don Torcuato Cayón (también su memoria muy admirada y querida en la Isla por los bienes materiales que de su mano concedió a la misma), que aquel día, como tantos otros, trabajaba a las órdenes de su tío don Gaspar Cayón, maestro mayor.

Dice en una relación un padre jesuita anónimo (que utilizó al padre Feijoó en una de sus cartas eruditas, y recordado en 1955 por el historiador don Hipólito Sancho), «que se juntaron los mares por el arrecife, destruido casi por la acción de las dos primeras olas.»

Y se añade: «a los que huyendo de Cádiz buscaron su asilo en la Isla, raro el que escapó de la muerte, muchos cargueros, pasajeros voluntarios, traficantes.

Bendición del Mar junio de junio de 2011..

Se cree bien crecido el número de los que perecieron en este sitio. Algunos cadáveres se han hallado y traído a Cádiz y otros a la Isla; se buscan más por la Caridad, pero la resaca de ambos mares los habrá extraído y, aunque parezcan pocos, siempre estaremos en que se ahogaron muchos hombres y mujeres…»

En la Isla no se produjeron daños materiales, pero fue tal la evidencia del peligro que la Marina hizo voto solemne de celebrar la Bendición de las aguas en gratitud imperecedera, por haberse salvado la roca carrasqueña y sus habitantes de una catástrofe, tan vaticinada por la cruenta realidad manifiesta.

Como ha dejado dicho el inolvidable padre José María Franco, “las bendiciones del mar en nuestra Carraca, cuando Cristo Eucaristía es portado ante el muelle de San Fernando, hinchado de dulzura el divino pecho… su mirada es arcoiris encima de las aguas… Cádiz, Rota, Los Puertos, salen a la orilla para verle.

Los cañones actúan y las palomas de los disparos, cuerpos de pólvora y alas de humo, iban a seguir las rutas de emoción abierta por los ojos de Jesús…”

Esta conmemoración fue cayendo en desuso, siendo renovada el domingo día 22 de abril de 1888. Un cronista de la época lo relata así: “El acto se celebró con gran pompa y lucidez, asistiendo los señores generales, jefes y oficiales del Arsenal y del Departamento y de los barcos surtos en los caños; organizándola el señor cura párroco del Arsenal Dr. don Mariano Medina y efectuándose la procesión con la imagen de San José que se venera en la capilla del presidio de Cuatro Torres y S.D.M. bajo palio conducida por el cura del Arsenal, acompañándola los jefes y oficiales de todos los Cuerpos de la Armada con cirios y las familias residentes en el Establecimiento, Secciones de Infantería de Marina y Marinería.

La batería del muelle de San Fernando hizo las salvas de 21 cañonazos al salir del atrio de la iglesia la procesión, a los acordes de la Marcha Real, interpretada por la música de los Tercios de Infantería de Marina del Departamento y repique general de campanas, alfombrándose el piso de flores y hierbas olorosas, cubriendo la carrera con gallardetes y banderas la fuerza de Guardia de Arsenales”.

“Al llegar al último peldaño -finaliza el cronista- de la escala del muelle, el cura dio la bendición a las aguas del mar, en cuyo momento hizo la batería otra salva de igual número de cañonazos, tocándose también por música y banda la Marcha Real, y regresando la procesión al templo, replegándose las fuerzas, formando delante del atrio, donde se dio la bendición a las armas con S.D.M., rindiendo las rodillas en tierra, haciendo la batería del muelle otra tercera salva, desfilando las fuerzas ante los generales y autoridades para sus alojamientos y buques”.

Sobre el maremoto a que se refiere este trabajo disertó el pasado 14 de marzo el director del Real Instituto y Observatorio de la Armada y académico, Rafael Boloix Carlos-Roca, en brillante y emotivo acto organizado por la Real Academia de San Romualdo de Ciencias, Letras y Artes. En este año 2000 se cumplirán 245 de aquel hecho excepcional.

……oOo…..

 

 22 de Junio de 1981

En la procesión se encontraba la venerada imagen de San José, que fue portado en una artística parihuela, y el Santísimo Sacramento, que bajo palio recorrió el trayecto que separa el templo del muelle.

Llegados al altar instalado en el muelle de San Fernando, junto a las aguas de la Bahía de Cádiz, se procedió la bendición del mar, tras lo que se dispararon las salvas de 21 cañonazos y sonaron las sirenas de los barcos, mientras la banda de música, cornetas y tambores de la Infantería de Marina ponía los acordes musicales.

Tras el acto de bendición la procesión volvió al templo, finalizando el acto en torno a las dos de la tarde con el desfile de las Fuerzas Armadas.

El trayecto que enlaza la iglesia de Nuestra Señora del Rosario con el muelle de San Fernando, del Arsenal de la Carrada, estaba exornado con gallardetes y banderas, como es tradicional, aunque dentro de esta tradición faltaban otros detalles como la alfombra de flores y hierbas olorosas de otros tiempos.

LA CARRACA

Y las aguas del maremoto de 1755 respetaron a la Real Isla de León

Antonio Atienza….. 10/06/2011 23:16

Una mañana soleada y viento de poniente para mitigar el calor que correspondía a la fecha de un 10 de junio. Un arsenal de la Carraca engalanado como cada año desde hace más de dos siglos y medio, cuando se instauró esta tradición enraizada en la familia marinera de San Fernando, puesto que se trata de un acto singular y geográficamente localizado.

La Marina decidió, tras el terremoto de Lisboa de 1755 que llegó a la costa de Cádiz en forma de gigantesco tsunami, con olas de 12 a 15 metros de altura, conmemorar, no la fecha de la tragedia, sino la de la salvación de una población que a pesar de los pocos kilómetros de distancia con la capital, no sufrió el embate de la mar de forma milagrosa.

A las doce y media de la mañana de este viernes tuvo lugar en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario del arsenal militar la solemne misa previa a la Bendición del Mar, con la presencia mayoritaria de militares y familiares, la del concejal de Policía Local, José Miguel Rodríguez Villalón en representación del alcalde en funciones y como último acto como concejal, y posteriormente la del parlamentario del Partido Popular, José Loaiza García acompañado por el concejal Daniel Nieto.

La ceremonia religiosa dio paso a la procesión encabezada por la imagen de San José -milagroso en una ciudad en la que también se le venera por su intercepción ante la epidemia de peste de 1800- y seguida por el Santísimo Sacramento de la Eucaristía bajo palio, la representación militar, la civil y los invotados al acto, finalizando con la banda del Tercio Sur de Armada.

Las banderolas, la música en su caso o el paso lento de los marinos al sonido solitario del tambor, el suave viento de poniente, llevaron la Custodia hasta el altar en el muelle San Fernando del arsenal, con los buques Hernán Cortés -hace años retirado de la navegación- y el Tofiño, entre otros, como testigos, para proceder al acto religioso en sí, oficiado en latín.

El acto fue presidido por el almirante jefe del Arsenal de la Carraca, vicealmirante José Angel Pita Rodrigo y la misma solemnidad del inicio se guardó hasta que la Custodia, ya de nuevo en las puertas de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, se elevaba ante los marinos en señal de despedida hasta el año que viene.

Y no está de más -al menos para los creyentes- perseverar en la ceremonia de acción de gracias por aquella oportunidad en la que la entonces Real Isla de León se salvó de la catástrofe. Los sismólogos creen que el terremoto de Lisboa podría repetirse dentro de unos 200 años, toda vez que el llamado “periodo de retorno” de este tipo de fenómenos está establecido en unos 450 años. Una cifra, obviamente, aproximada.

El gran terremoto y tsunami de Lisboa se desató el 1 de noviembre de 1755 a las 10.16 horas y provocó sólo en España 61 muertos por el terremoto y 2.000 por el tsunami, mientras que las pérdidas materiales ascendieron a 70 millones de reales de vellón, equivalentes a 600 millones de euros actuales.

No en vano en aquellos tiempos se achacó a la Providencia que tal tragedia no salpicara a la llamada después Ciudad de San Fernando, cuando justo frente al muelle que lleva el nombre de la ciudad queda expedita la bahía para que las olas que azotaron Cádiz hubieran castigado en mayor o menor medida a todas las poblaciones cercanas. Pero las aguas se mantuvieron extrañamente mansas, cuenta la historia que este viernes se volvió a recordar.

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