421 W001.- La Constructora.

La Constructora. Memoria de operarios
Extraído de “Güichis, ultramarinos y otras historias cotidianas de la Isla”
Cortesía del autor y de Carlos Rodríguez

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Una mañana de esas que esta tierra nos ofrece muy a menudo. Sol espléndido y agradable temperatura. Ideal para pasear por la Isla y, de camino, rebajar un poco los kilos y los niveles de la última analítica médica. Esa mañana, varios ex operarios de la vieja Fábrica de San Carlos andan sin forzar el paso. Van ataviados con chándal y calzado deportivo, comprado en los gitanos un jueves de levante, allí en la Magdalena. Caminan desde el Puente de Hierro hacia la Casería mientras recuerdan ciertos pasajes de juventud.  En el puente de Hierro recuerdan aquellas chabolas de pescadores que han existido hasta no hace mucho. Recuerdan los trenes de vapor, con el humo que echaban entrando en La Isla.  Al pasar por delante de la Factoría de Subsistencia aún dicen recordar el olor a pan y ver a los marineros cargando los camiones de productos alimenticios. El llano -lo recuerdan por sus edades-, totalmente vacío, con aquellos bombos  y el Cuartel de Instrucción… ¡Qué pena picha! Con la de gente hicieron ahí la mili…

— Yo hice la marina en este cuartel — recuerda el de mayor edad — Soy del 2º del 54. Me acuerdo cómo nos traían desde la Isla andando… Nuestros amigos continúan andando y dejando la fachada del cuartel atrás. Pasan por delante del Parque de Automovilismo y allí no se observa movimiento alguno. Al doblar para enfilar la Clica, de momento, sin saber porqué,  algo les hace quedarse parados. Mirando al frente. No apartan la vista de aquel solar desolado detrás de una verja y los grandes eucaliptos

— ¡Quillo, ompare! comenta uno de ellos — ¿Se acuerdan ustedes de cuando entrábamos a trabajar?

— ¡No me voy acordar, cohone! Si nos llevamos viniendo aquí tó la va

— ¡Qué pena! La de gente que se ganó aquí la vida…

— A mí siempre me ha gustao mucho la historia, y los más viejos, me contaban…

Que en el año 1.909 nacen los Talleres de Artillería de la Carraca, -el llamado Consejo Ordenador-, propiedad del Estado español, y embrión de lo que luego sería la Constructora, una empresa industrial, modelo en España y conocida en toda Europa. El año 1915, el Estado le cede las Acciones a la Sociedad Española de Construcción Naval, -S.E. de C.N.- cuyo Consejo de Administración contaba con destacadas empresas, tanto españolas como europeas, y destacados accionistas, y es cuando de manera resolutoria despega industrialmente. Contaban los primeros obreros -y esto quedó en la memoria popular- que esta Sociedad Industrial pertenecía a la Compañía de Jesús. “No debían andar descaminados, aunque debo reconocer que no encontré datos fehacientes que lo confirmen, pero un estudio sosegado del comportamiento de sus plantillas, a través de sus años de existencia -abarcando desde los Directivos hasta el último botones, y sus actuaciones en el terreno industrial-, alumbra que esto pueda haber sido así”. Cuando se tenía relación con un trabajador de la Factoría —la palabra trabajador incluye a todos, obreros, empleados, jefes y directivos-, se veía la reciedumbre, la seriedad, la rectitud, el empaque… En el año 1925, se traslada a su última y definitiva ubicación, en los terrenos del Olivar del Rebolledo.

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Edificio de dirección. Archivo Fábrica San Carlos

Aquí se entraba de chiquillo y nos educaban —. Comenta otro de nuestros paseantes.

El eje que vertebró este modelo, que duró 90 años, se basó en la cultura que supo imprimir a sus trabajadores. Con el paso del tiempo se puede comprobar que esa labor direccional significó una magnífica innovación empresarial. Se educó y formó a su plantilla para que entendieran la empresa como una unidad dentro de la diversidad. Era evidente una disciplina espartana, el esfuerzo constante, el amor al puesto de trabajo, la seriedad, la rectitud y la defensa a ultranza de lo que coloquialmente se conocía como la casa. Efectuado el primer ensayo general, y una vez consolidado el proyecto en los primeros años, los accionistas y la dirección no solo podían creer, sino que querían saber. Por ello su continuación impelía tomar nuevas decisiones, para garantizar su perduración. El método que lo garantizaría era la educación, la única materia que se reconoce como capaz y que, indefectiblemente se aplicó a sus aprendices, a la preparación de sus becarios, a la formación de sus dirigentes y trabajadores, y como colofón de ese pequeño universo, a la incorporación de trabajadores procedentes de otros gremios, como fueron los salineros, pescadores y hortelanos, que solo debían tener un nexo común: querer trabajar y ser del entorno. Esta cuestión que fue tomada por muchos como un asunto de nepotismo hacia el indígena,  no  era tal,  sino  que también  cumplía parte  del mismo  objetivo, obteniéndose ¡como no¡, provecho de la inteligencia natural que todo ser humano posee. El asunto consistía en unir y fundir irrebatiblemente la industria con la ciudad. Resultó ser una amalgama perfecta. Aunque en los primeros años la formación fue impartida por personas del exterior, pronto se sustituyó por educadores internos. Desde ese mismo momento se unieron la confianza, la autoestima y el amor propio. Aquello tenía que dar resultado, y vaya si lo dio. Para darle la pátina de la autenticidad, aplicaron la última regla de oro: buscar la excelencia dentro de la propia empresa, promocionando a sus propios trabajadores y aupándolos a puestos de responsabilidad. Después de todas estas ideas, estrategias y tácticas, no faltaron nuevos socios a la cita. España en aquellos tiempos poseía una mano de obra barata pero eficaz y por ello, la creación de esta industria, era la adecuada y propia de una ciudad castrense. Los creadores del Plan, pensaban que era la fórmula ideal, y  tanto el inicio como el despegue de los asuntos para la Defensa Nacional, eran y resultaron acertadísimos. ¿Es posible que los naturales de San Fernando estuvieran educados, por lo que representaba su castrense ciudad, a amoldarse a este tipo de cultura, y por ello eligen este entorno geográfico? Pues también lo era y fue posible. No hay por ello que dejar de pensar que también el dinero busca el dinero, y en este caso fue determinante y esencial. Pero también es cierto que, sin el resto de los mimbres mencionados,  es decir sus gentes, la industria hubiese tenido sus días contados. La iniciación de la instrucción y capacitación diaria, se efectuó en los talleres y las oficinas. La fundación de la Escuela Elemental de Enseñanza Industrial, que se conocía como Escuela de Aprendices, que se ubicaba dentro de la factoría, en el año 1920. También se dotaba de alumnos procedentes de la llamada Escuela del Trabajo. Más tarde, en los años 40, se subvenciona la educación básica en edad más temprana, en los niños y jóvenes, mediante su asistencia a las clases de la Escuela Cristiana de San Juan Bautista de la Salle, los Hermanitos. En la década de los años 50, se beca la procedencia de los alumnos de la Escuela Formación Profesional Virgen del Carmen, es la que paulatinamente va reemplazando aquellos aprendices. Durante estos períodos de tiempo, siguen en pleno vigor las Becas del Centro Obrero. Para corroborar el concepto de la perduración, del sostenimiento del relevo en los oficios y capacitaciones, basta decir que el año 1960, había 500 alumnos formándose profesionalmente en la Bahía de Cádiz. ¿Era tan necesaria la formación humana y la capacitación, a través de las cuales se adquirían el reconocimiento propio de la responsabilidad? Os comento un ejemplo: Cualquier producción o material ya mecanizado y preparado para el montaje, estaba sujeto a una exigencia tal, que al estar las medidas del mismo, ajustadas dentro de las Normas DIN y UNE, las tolerancias exigidas se valoraban dentro de las centésimas de milímetro, que cualquier persona versada en esta materia, sabe que es cien veces menos. No solo hay que conocer las reglas, sino también saber trabajar las medidas. Los artífices de aquella revolución fueron los maestros, que  lograron que este milagro fuese posible, y que por ello se merecen por derecho propio un cuadro de honor.

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Aprendices. Archivo Fábrica San Carlos Nuestros amigos, los que están recordando la Fábrica de San Carlos comienzan a recordar a aquellos Maestros…. D. Manuel Manzana; D. Germán Cao; D. Antonio Pérez; D. Luís Martín;  D. Manuel Bustelo; D. Eugenio Baturone L; D. Francisco Bermejo, D. Antonio Rey; D. José María Cervera;  D. José Antonio Aragón; D. Enrique Gil; D. Santos Malo Bartolomé; D. Francisco Tamayo; D. Vicente Bernal; D. Juan Montero; D. Eugenio Egea; D. Felipe García Cantalejo; D. Antonio Avión; D. Juan Hierro; D. M. Ángel Mier y D. José López Burlnas. Una vez acabada la retahíla oída, decidieron sentarse a la sombra de aquellos árboles. Algunos de los ex operarios encendieron unos cigarrillos. Uno de ellos, expirando el humo del tabaco, comentó:

— Es que la producción industrial que aquí se hizo fue bestial. Hacíamos trabajos para muchos países.

Como consecuencia de lo anterior ¿cómo no iba esta Empresa gozar de relaciones industriales tan amplias, y adoptar las tecnologías de última generación en Europa? Hay que remarcar que con Europa, a pesar de estar tan cercana geográficamente, no se tenían demasiados lazos a los que asirse, por la falta de  convenios  internacionales  que  avalaran  este  tipo  de transacciones comerciales e industriales. Incluso había intelectuales de la época que mantenían el “que inventen ellos”. Para la S.E. de C.N., por contrario Europa estaba muy cerca. Es por tanto que en el acervo de la memoria, ha quedado grabado el importante hito que deja la industria de La Constructora. Si no, como se podría explicar el estrechamiento de lazos con Inglaterra, en los negocios de la Defensa y el Armamento. Cañones. Las minas submarinas. Tubos lanzatorpedos. Morteros de patente Naval San Carlos-Vickers. Espoletas Bosfords. Proyectiles. Casquillos de acero y de latón. Equipos de detección submarina. En la producción Civil: Las máquinas herramientas; mandrinadoras y taladros portátiles y radiales, con patentes Naval San Carlos-Asquith. La maquinaria para hornos y molinos de cemento, de patente Naval San Carlos-Vickers. Con Italia, Coplacas -máquinas para inyección de plásticos-. Los cañones Otto Melara y los Merokas. Bélgica y Holanda: Los Motores auxiliares Diesel Stork y Werkspoor; timones para  barcos. Servomotores. Dinamarca: Las Calderas Industriales y Marinas AAlborg. Se hicieron negocios con las dos Alemanias, con la Occidental, maquinas herramientas de patente Magdeburg, y con la Oriental las grúas Takraf para vagones de ferrocarriles. Con Francia la colaboración tecnológica para las Centrales Nucleares. Con Japón, las calderas navales patente Kawasaki. Noruega con las grúas de cubiertas, con tecnología Haglunds y con China, las grúas pórticos para una acería. Y para el mercado español: Máquinas de acuñación de monedas. Desarrolla tecnologías propias tanto en la Producción del armamento, como en las máquinas  herramientas. Tornos Naval San Carlos. Cañón San Carlos REMA 80. Diseño y construcción de herramientas de corte, que estaban muy cualificadas en el mercado, como brocas, escariadores, fresas y cuchillas de corte. Calderas terrestres y marítimas con tecnología Combustión. Desarrolla la patente para Calderas de Biomasa. Tratamiento del Alpechín. Máquinas Cosechadoras de algodón. Desbrozadora cortafuegos. Tractores Ebro. Tanques auxiliares para el A-320 Avión Airbus. Bombas de calor.

— Yo que pertenecía a Pagamento. Conocía a muchos de los que allí trabajábamos… me sabía casi todos los nombres. Algunos de ellos aún les veo por la calle y en el Grupo. Otros han fallecidos ya.

— ¿Y la cantidad de oficios distintos que existían?

Poner en marcha esta industria, suponía que tenía que estar sostenida sobre el conocimiento y la capacitación de 80 profesiones y oficios distintos, al margen del personal de presidencia y de la dirección. Esta empresa, que durante su permanencia en los Talleres de la Carraca, alcanzó la cifra de 450 trabajadores, tuvo su cénit de producción en el año de 1931, cuando llegó a tener 2.000 trabajadores de sueldo y 500 obreros más. La etapa de estabilización fue  entre 1959 hasta el 1970, donde quedó estabilizada en los 1.600 trabajadores. También tuvo sus crisis, y aparece cuando se tuvo que incorporar a la industria civil. La Empresa entonces se plantea prescindir de dos talleres emblemáticos: El Taller de Forjas y el de la Fundición de acero y bronce. Entre 1956-1958 logra la desaparición del primero de ellos, a través de medidas no cruentas; es decir el reparto de los más jóvenes en otras ocupaciones y la prejubilación de los mayores. Estos últimos no salieron muy bien parados, aunque no fueron despedidos. Más adelante, entre 1960-1962, intenta lo mismo con los trabajadores del segundo Taller, pero a estos sí los despiden. La intervención del entonces Sindicato Vertical, logra que sean de nuevo readmitidos, y repartidos en distintas áreas de producción, aunque a los pocos meses, vuelve a ponerse en marcha de nuevo la producción, de la actividad, eso sí con menos plantilla. Hay que mencionar que en esos años, se implantó la bolsa. El productor parado, no acudía a su puesto de trabajo -por no tenerlo- sino que fue ubicado geográficamente en otro lugar, para que permaneciera allí la jornada completa. Paulatinamente la cifra de la plantilla fue bajando inexorablemente, pues desde el año 1967 se aplicaron prejubilaciones a los sesenta años y los puestos generalmente quedaron amortizados en su mayoría. Es decir no se cubrían salvo determinadas excepciones. En el año 1978 ya fuimos 100% acciones INI, empresa del Instituto Nacional de Industria, pero en el año de 1982, la plantilla queda disminuida a la cifra de 700 trabajadores, después de que se obligara la incorporación de 200 de ellos, a la E. N. Bazán de C.N.M. El Plan Energético Nacional hizo que pareciera que remontara otra vez la producción, y la Plantilla adquirió de nuevo confianza, pero fue un espejismo porque, acabado el mismo, nos dimos de bruces con la triste realidad de que nuestro accionista se olvidaba no solo de la factoría, sino del resto del holding de empresas de bienes de equipo en poder del Estado. Y empieza el verdadero desmantelamiento del Sector de los Bienes de Equipos. Entre los años 1986 y 1.993 la cifra de la plantilla quedó escandalosamente baja: 300 trabajadores. Lo preocupante y triste del asunto es que todas las actuaciones se generaban sin guardar equilibrio alguno entre gremios, oficios o producciones. Esto fue debido a la toma de decisiones por parte del accionista, que recordemos era el Instituto Nacional de Industria, y que siguiendo órdenes del gobierno y por la aplicación de las cláusulas correspondientes de los acuerdos de entrada en la Comunidad Económica Europea, el llamado Plan Miner, se aplicaron prejubilaciones sin cuento, solamente con el criterio preestablecido de la aplicación del cumplimiento de la edad en las personas. A esto hay que añadir que los acuerdos no escritos entre las distintas formaciones políticas, la industria futura, solo se preveía que estuviera situada en otras comunidades del Estado Español. El tiempo se había agotado. Contrataron a las personas adecuadas para llevar adelante toda esa teoría y la convirtieran realidad.

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Vista general. Archivo Fábrica San Carlos

— En esos tiempos es cuando comenzamos a perder derechos adquiridos, comenzamos las regularizaciones de empleo y perdimos el economato. ¿Se acuerdan ustedes?

Se exigió que en la negociación de los distintos Convenios Colectivos se eliminaran Normas que contribuyeran a continuar la viabilidad de la empresa como: La eliminación del Economato Laboral, mediante el alta en una Cooperativa de Consumo, que fracasó muy pronto, acabando ésta en una suspensión de pagos.

La desaparición del articulado del Convenio Colectivo, en la que se gozaba del derecho de la incorporación de aprendices-becarios, para sustitución de los jubilados.

Se eliminaba el pago de las becas, que estaban limitadas a la Escuela de Formación Profesional de Puerto Real.

Para mejorar los resultados de Explotación de los Balances Anuales, se llevaron a cabo numerosos Expedientes de Regulaciones de Empleo. Las irregularidades cometidas por los responsables –por no llevar correctamente este acto administrativo- llevaron, con el tiempo, a la pérdida de 2 años de cotización a cada miembro de la plantilla. Este asunto -puramente técnico- no se pudo corregir, porque los primeros trabajadores que se jubilaron por su edad, no pudieron demostrar el hecho al estar ya desaparecida la Fábrica.

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Comedor de los aprendices

Cualquier otro artículo que reseñara trato preferente de la plantilla, frente a otro Convenio similar, y se fue eliminando o redactando de manera que se adaptara a las nuevas normativas de las empresas privadas. La excusa siempre consistía en que eran artículos del régimen franquista y que rayaban lo inconstitucional. Ofreciendo, eso sí, subidas dinerarias para ganarse el voto de la plantilla. En definitiva, se dejó de aplicar todo lo  que se ha dicho sobre la Educación y la Cultura. En Marzo de 1993, vendidas las acciones a una empresa privada, solamente quedan 290 trabajadores, y la empresa se desgaja en un holding de dos producciones: la metálica e industrial y una novísima que se dedica a desarrollar productos de nueva tecnología, el diseño y la construcción de los discos duros de ordenador. En Mayo de 1999 cierra la Factoría y sus 190 trabajadores son despedidos. El año 1998 ya se había despedido a los 100 de la plantilla de los discos duros de ordenador.

— Hay que ver cómo nos hicimos de nuestras casitas… Yo cogí una de las primeras, de las del Dulce nombre de María. Pagaba entonces 80,00 pesetas al mes y luego nos subieron a 110,00 pesetas. La pagamos en 40 años. Entonces ganaba 1.080,00 pesetas echando horas extraordinarias. Las casas las cogieron de cualquier gremio de trabajadores que había.

— ¡No! — replica otro —. Las primeras adquisiciones de viviendas fueron en el año 1955. En el Parque se construyeron unas bajo los auspicios del Instituto Nacional de Vivienda. Se les dio ayuda económica a 47 trabajadores. Las casas fueron del ayuntamiento. “En 1962 se fundó la Cooperativa de San Ignacio y se entregaron 390 viviendas en régimen de cooperativa de trabajadores. Se empezó pagando 100,00 pesetas al mes y luego subieron a 200,00 pesetas. El sueldo medio que teníamos era de 3.000,00 pesetas entonces. Y en 1963 se concedieron ayudas económicas a seis trabajadores para que se compraran sus casas por Gallineras, allí en Casablancas, también en cooperativa”.

— Yo compré las de Menéndez Pidal, junto al entonces Cine Carraca.

“También en Cooperativa de trabajadores, fue en el año 1983. Se entregaron 150 pisos. En aquellos tiempos se ganaba de medias 65.000,00 pesetas al mes. La hipoteca nos costaba 26.666,00 pesetas. Ya en esta últimas construcciones de las viviendas, varió la situación de manera notoria, y se nota de una manera abultada la intervención bancaria, en un claro sistema capitalista, aun considerando legales los préstamos”.

— Quillo, hay que reconocer lo que trabajaron algunas personas para que pudiéramos tener cada uno nuestras casas.

“Recuerdo a D. José Diez de la Torre “Pepe bigotes”; D. J.de la Cruz Ambroa; D. José Picó Oneto; D. Tomás Serrano Cano; D. José Gutiérrez Ledes; D. Francisco Mejías Guerra; D. Salvador Rojas y D. Jesús Falcón Montero”.

— ¡Quién se acuerda de cuando íbamos de excursión al campo, a los Santuarios…! ¿Y de la Revista El Olivar? Yo en casa tengo algunos números.

La Institución de Educación y Descanso, ideada por el Estado después de la guerra civil, crea por orden Ministerial los Grupos de Empresa en las distintas factorías, y con ello, y desde el mundo del la convivencia y el deporte; la educación sobre una nueva cosmovisión global del Régimen, para que despertara la ilusión por la nueva forma del Estado, en aquellos tristes y miserables tiempos posteriores a la contienda civil. La vida tenía que seguir. Con ello se quería dar por continuada la historia, con una vivencia distinta a la anterior, en un área tan sensible como era la del mundo del trabajo, algo que el régimen imperante aquellos años, no quería ni podía descuidar. Al final esto significó de una proyección histórica inigualable. Consistía en educar desde el mundo del ocio y en una determinada dirección. Al fin y al cabo, lo que pueda entenderse como “adoctrinamiento ” siempre ha existido, y existirá. Solamente un tentáculo tan poderoso como el del Estado, podía -por ejemplo- proveer de juguetes a las proles de los obreros, y esto era sencillamente por que las familias trabajadoras no disponían de dinero suficiente para adquirirlos. Al igual que recibir ayuda económica para la celebración de múltiples actos, que sin dicho concurso, y solamente con la cuota del afiliado hubiera sido imposible mantener. Otro de los principales objetivos de estos Grupos de Empresa, era encauzar poco a poco ese afán de aprender, que a pesar de los pesares tenía la clase trabajadora, y desarrollar los tiempos de asueto, y los impulsos culturales de sus afiliados.

— ¿Y El Olivar? Qué buena revista del Grupo, nos enterábamos de todo.

Tuvo su digno portavoz y referencia escrita  en la Revista “El Olivar”, que se editó desde 1.953 hasta 1962,  y que fue un ejemplo digno de formación, información y entretenimiento sobre cualquier asunto que afectara a la factoría, tanto desde su ámbito privado como el general y Nacional. Se imprimió durante mucho tiempo en la propia Factoría y luego en la imprenta de La Voz. El formato periodístico giraba sobre: El Editorial. Las Colaboraciones. Las Encuestas. Las Entrevistas. Las Noticias de San Fernando. Noticias del Fútbol Isleño. Panorama Taurino. Nacimientos, Bodas y Decesos. Información sobre el Grupo de Empresa y todas sus actividades. Cartas y consultas al Director. Filosofías y Reflexiones. Información sobre Viviendas. Noticias del Boletín Oficial del Estado. Información sobre la Producción Industrial. Estadísticas. Estudios, Alumnos, Becarios y Aprendices. Crucigramas, Criptogramas y Chistes con y sin viñeta. Allí hicieron magnífica labor de manera desinteresada también otras personas como fueron: D. Germán Caos Roldán; D. Emilio de la Cruz Hermosilla; D. “Lucas”; D. Luís Hurtado Acera; D. Manuel Hernández Homedes; D. J.M. silva López; D. Eugenio Baturone; D. Felipez García Cantalejo; y a las personas que firmaban sus artículos com  “Arquero”;  “Escarti”;  “Muñiz”;  “Grana y Oro” y tantos otros de manera altruista.

— ¡Qué buen Grupo de Empresa tuvimos! Como al Grupo de Empresa podían acceder todos los trabajadores que quisieran afiliarse voluntariamente, no hay que dudar de que la gama de participaciones y actos fuera tan extensa como:

  • El establecimiento de cauces de la afición por la lectura. La celebración de Juegos tanto Deportivos como de Mesa; campeonatos de fútbol, de ajedrez, de ping pong, de damas. El sostén y mantenimiento de equipos de Fútbol y de Baloncesto. Las Excursiones programadas. Diversas actividades deportivas, como el Judo. La preparación y las posteriores asistencias a Cursillos Formativos y Lúdicos. El intenso trabajo preparatorio de la Velada en la Feria del Carmen. La labor y los estudios preliminares junto a la culminación anual de la Cabalgata de los Reyes Magos. Las Celebraciones y Fiestas de Fin de año en el Comedor de la factoría con las actuaciones lúdicas, los sorteos e invitaciones, y los ágapes correspondientes. Y en la última etapa, la incombustible labor de la Venta de Juguetes en invierno, y los artículos de Verano, junto a los Concursos de Pesca y los desplazamientos diarios en autobús a las Playas del entorno, a precios muy módicos.
  • En el seno de esta organización, se seguían criterios muy dinámicos de participación de sus miembros, si no en sus primeros albores, si en la etapa de su desarrollo, y no digamos en la de la consolidación. No es necesario mencionar, que aún viviendo en un régimen dictatorial, se pueda obrar como un demócrata.
  • Recuerdo a algunos de los que fueron Presidentes como Francisco Jiménez Alfaro; fFrancisco Mejías; Sebastián Gómez Gómez (Chano) y Manolo Aleu Oliva.

— ¿Y de la Benéfica, qué me dices?

san carlos la cuestion 90 febrero (115)

Manifestación en contra del desmantelamiento de la factoría. La Cuestión ¿Qué fue la Asociación de Socorros Mutuos, llamada coloquialmente “la benéfica”? En los primeros años de producción existía la llamada Caja Voluntaria de Ayudas, pero ello no bastaba. La recaudación de aquellos tiempos era muy difícil, sobre todo por que a los trabajadores no les quedaba a final de mes mucho que repartir. Y ya en el año de 1920 siguen los trabajadores buscando, en ese cajón de los sueños, soluciones a los obstáculos que encuentran en esa vida simple, pero ordenada y serena, -pero en la que faltaba lo más imprescindible-, y nace dicha Asociación, que fue creada para paliar en la medida de lo posible, las crisis y los estados de necesidad que se originaban en las familia cuando el trabajador padecía alguna enfermedad. Es menester recordar, que en aquellos años no existía la Seguridad Social, y si no trabajabas, perdías tu salario. Fue de alguna manera precursora de la creación de esta otra institución. ¿Se comprende por qué la educación para la perduración seguía dando los resultados previstos? En este caso la solidaridad entre los trabajadores…

  • Ideada y auspiciada por el entonces director D. José Mª Cervera y Castro, el cual y bajo su inteligente guía, un grupo de hombres de bien de la fábrica, supieron crear un trabajo digno de encomio y realizar en plenitud dicho proyecto, -otro más-, para las mejoras de sus compañeros y de sus respectivas familias.
  • Es digno mencionar que todas la Asociaciones, Cooperativas de Viviendas, el Grupo de Empresa, actuaron siempre altruistamente, incluso en muchos de los casos de manera incluso onerosa para sus miembros
  • Reseñemos por obligado, la labor en sus primeros años de pasar visita, casa por casa a cada enfermo, para donarle la solidaridad de sus compañeros, el cuidado, el mimo y la responsabilidad de llevar ese dinero depositado en una talega de tela, para efectuar el pago. Y sobre todo la valentía de arrostrar el contraer enfermedades infecciosas, que durante aquella época eran muy comunes.
  • Solamente nombramos a los que en los momentos más difíciles, atendieron con cariño y esmero la Asociación, sin querer olvidar por supuesto a los demás: D. José María Cervera Castro; D. José Quintana García; D. Juan Coello;  D. Domingo Velázquez Melero; D. “Manolo” Barrena; D. Juan Rodríguez; D. Ramón Natera Benítez;  D. José Mayo Díaz y los señores Carretero Moya y Rodríguez.

— ¡Anda, quillo, qué tarde es! Y tú, charla que te charla.

— La gente sabrá que no se puede olvidar la historia de 90 años… las penurias y alegrías de los trabajadores que veníamos diariamente a ganarnos el jornal, aquí, donde ahora hay un solar lleno de ratas. Se levantaron, porque recordando, recordando, se les había ido el tiempo volando. En casa les esperaba un buen plato de puchero. Tan atentos y distraídos habían estado conversando, que ni siquiera oyeron los toques de cornetas de los cuarteles de la Infantería de Marina llamando a Rancho.

— ¿José, te acuerdas de cuando veníamos en el tranvía, o cuando salía la gente fuera de la fábrica para coger el costo a los familiares?

— ¡Anda, tira pa’lante que te vas a enrollar otra vez y no llegamos nunca a casa!

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