Un gran hotel.

SAN FERNANDO

Loaiza descarta revisar la altura de la torre-hotel y defiende su singularidad

  • El alcalde asegura que será un edificio “cuidado en su arquitectura” y anuncia que contará con un observatorio en su planta más alta

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Terrenos de Janer en los que Zona Franca y Ayuntamiento proyectan un gran hotel.

Arturo Rivera san Fernando | Actualizado 23.11.2013 – 01:00

Ni el Ayuntamiento ni Zona Franca se plantean por el momento revisar la altura de la gran torre-hotel de 22 plantas que se quiere construir en los terrenos de Janer, un controvertido proyecto que, por su singularidad, ha acaparado toda la atención en el desarrollo propuesto para los suelos de la antigua escuela de artillería de la Armada.

Ayer, el alcalde, José Loaiza, defendió la inclusión de esta elevada torre en el plan especial redactado por el Ayuntamiento después de que su idoneidad e impacto paisajístico, dada su proximidad con el litoral y con el Parque Natural, haya sido cuestionado esta semana a la luz del informe preceptivo de la Consejería de Medio Ambiente.

Dos cuestiones quiso dejar claras el regidor del PP. La primera, que el informe de Medio Ambiente es favorable y no supone ningún impedimento al desarrollo de esta actuación, aunque plantea determinadas cuestiones sobre las que el Ayuntamiento debe pronunciarse. Y la segunda, que la actuación se ajusta en todo momento al Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) y no incurre en ningún tipo de contradicción con esta norma urbanística que apenas lleva unos meses en vigor.

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El alcalde, José Loaiza, ayer durante la rueda de prensa que ofreció

Y eso, recordó, avala la estricta legalidad de lo que Zona Franca y Ayuntamiento, en el marco de sus competencias, quiere hacer en Janer. “Lo que no puede ser es que, cumpliendo la ley y en el ámbito de sus competencias urbanísticas, una administración le diga a otra lo que tiene que hacer”, recalcó el alcalde, que por primera vez se pronunció en torno a la polémica desatada con la torre-hotel de 22 plantas y que achacó la polvareda levantada al respecto al mero interés de los socialistas por frenar un proyecto promovido por el PP desde el Ayuntamiento y desde el Consorcio gaditano de la Zona Franca.

Tras valorar el informe de Medio Ambiente, que está siendo estudiado a fondo por los servicios jurídicos de Urbanismo, Loaiza afirmó que las cuestiones que plantea la Junta en este sentido -que se refieren, principalmente, a la elaboración de un estudio del impacto ambiental que dichas torres pueden ocasionar en el entorno y a la articulación de mecanismos de participación ciudadana que avalen el consenso en torno al proyecto- no implican obligación alguna para el Gobierno municipal. “Se trata de cuestiones potestativas de la Administración local, que puede hacer o no pero que, en ningún caso, el Ayuntamiento está obligado a llevarlas a cabo. “Dice (la norma urbanística al referirse a estos casos) que el Ayuntamiento podráhacer, no que debehacer“, puntualizó.

Con todo, acerca de la realización de un estudio del impacto en el entorno Loaiza afirmó que la cuestión está siendo valorada por los servicios jurídicos y que, por consiguiente, no se descarta. Podría quizás llevarse a cabo. Más reacio se mostró el alcalde ante la petición de la Junta para articular un proceso de participación ciudada en torno a la idea de la gran torre-hotel. “¿A qué se refiere? -preguntó- ¿A que hagamos un concurso de ideas en el que participen arquitectos de Madrid, Barcelona y otras localidades.. ¿Eso es participación ciudadana?”. Visiblemente ofendido por la cuestión, pidió a la Junta que articulara mecanismos de participación ciudadana también ante el cierre del Centro de Técnicas Industriales (CTI): “¡Qué haga una consulta popular en La Isla a ver si los isleños quieren que se cierre!”, advirtió.

Loaiza defendió las alturas propuesta para el hotel de Janer, de la que dijo que daría prestigio al proyecto y, por ende, a La Isla. “Estamos hablando de cuidar su arquitectura de un modo especial para que sea un edificio singular y de que arriba, en la planta más alta, tenga un observatorio desde el que podría contemplarse todo el entorno natural”, adelantó.

El observatorio que culminaría la torre sería, de hecho, uno de los requisitos que tanto Zona Franca como Ayuntamiento pondrán como condición a las empresas hotelreras que allí quieran instalarse.

 
La Junta recalca que la torre-hotel de Janer debe cumplir con el PGOU isleño

  • La consejera de Medio Ambiente afirma que no se rechazan los planes que contemplan un edificio de 22 plantas sino que se recuerda al Ayuntamiento que se ajuste a su Plan General

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En el centro, la consejera de Medio Ambiente, María Jesús Serrano, a su llegada a La Isla

Arturo Rivera san Fernando | Actualizado 22.11.2013 – 01:00

La Consejería de Medio Ambiente no quiere hablar de “rechazo” a la gran torrel-hotel de 22 plantas de altura que Ayuntamiento y Zona Franca pretenden construir en los terrenos de Janer, a las puertas del Parque Natural de la Bahía.

Antes bien considera que, en términos generales, el plan especial redactado para afrontar el desarrollo de estos suelos es correcto pero en lo que respecta al polémico edificio -sin duda, el aspecto más llamativo de la ordenación propuesta- debe ajustarse y cumplir con determinados requisitos establecidos por el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), que el propio Ayuntamiento ha promovido y que apenas lleva unos meses en vigor.

En este criterio se fundamenta el informe sobre el plan especial que ha remitido la Delegación Territorial y que, en resumidas cuentas, obligará a Ayuntamiento y a Zona Franca a revisar uno de los elementos más controvertidos de la ordenación propuesta para Janer: la gran torre-hotel, que aspira a convertirse en el edificio más alto de La Isla e, incluso, de toda la Bahía de Cádiz.

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Jornadas de Medio Ambiente que se celebraron en el Centro de Congresos.

Medio Ambiente, en este sentido, rescata en su informe lo que el PGOU isleño y la normativa urbanística establecen para estos casos: que, dadas sus características, debe ser tratado como un edificio singular y, por lo tanto, que su construcción tiene que venir avalada por un proceso de participación previo, que garantice un amplio consenso ciudadano, que consulte la opinión de los expertos y que, en definitiva, opte por la solución menos agresiva con el entorno, la que menos impacto origine en el medio natural que la rodea, lo cual debe acreditarse en la tramitación del plan especial con su oportuno estudio. También -insiste- deben subsanarse las contradicciones en las que este documento incurre con respecto al Plan General en lo que concierne a la integración paisajística en las proximidades del litoral.

La consejera de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, María Jesús Serrano, que precisamente ayer visitó San Fernando para inaugurar unas jornadas, suavizó la postura de la Junta respecto a la gran torre-hotel de 22 plantas que se pretende construir junto al Parque Natural al afirmar que no se rechaza la actuación y asegurar que no habrá ningún problema con la actuación “siempre y cuando cumplan con el PGOU” y la normativa urbanística.

Por su parte, el informe de Medio Ambiente cogió por sorpresa al Gobierno municipal, que todavía ayer desconocía el contenido del documento que obliga a revisar las alturas. Dicho informe -según aclararon fuentes municipales- entró en el registro a última hora de la jornada del martes, por lo que ni el alcalde, José Loaiza, ni su equipo de gobierno estaban todavía al tanto del mismo. Ayer, tras conocer la postura de la Junta a través de la noticia aparecida en este periódico, analizaron a fondo el documento. El regidor rehusó hacer declaraciones hasta conocer en profundidad su contenido. Hoy está previsto que se pronuncie al respecto.

 
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Observatorio de Marina

miguel vallejo carrión. director del real instituto y observatorio de la armada
 
“En el Observatorio siempre hemos tenido los pies en la tierra”

  • Este capitán de navío isleño acaba de ponerse al frente del emblemático centro científico, el guardián de la hora

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miguel vallejo carrión. director del real instituto y observatorio de la armada

Arturo Rivera san Fernando | Actualizado 10.11.2013 – 01:00

Este isleño, que ingresó en la Escuela Naval en 1976, desembarcó en el Observatorio de Marina hace 26 años, en 1987. Doctorado en Ciencias Físicas por la Universidad de Zaragoza, su tesis doctoral versó sobre el campo de la mecánica celeste. Su actividad investigadora siempre ha estado relacionada con la astronomía de posición. Durante los últimos siete años ha sido el segundo de a bordo ejerciendo como subdirector de esas instalaciones científicas de la Armada. Hace cuatro meses, en julio, el capitán de navío Miguel Vallejo Carrión asumió la dirección del Observatorio, unas instalaciones estrechamente vinculadas a La Isla.

-Lleva apenas unos meses al frente del Observatorio, una institución con más de dos siglos de historia que además constituye un referente científico. Evidentemente, no es una tarea fácil.

-Es el observatorio más antiguo de España y el tercero del mundo. Son 260 años de historia. Seguimos siendo un observatorio astronómico de la Armada y nunca -desde 1753- hemos dejado de estar funcionando y trabajando en ciencia. No es solo la antigüedad sino también la continuidad en el trabajo lo importante de este Observatorio.

-Hay otra faceta a tener en cuenta, que se trata además de una instalación que constituye toda una seña de identidad para San Fernando y que figura entre sus monumentos más visitados. Es, de hecho, uno de sus mayores atractivos turísticos y La Isla presume de ello. Por ejemplo, esta semana, con ocasión de la visita del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), se les mostraron estas instalaciones en lugar de otros edificios históricos.

-Agradecí especialmente esta visita al alcalde de la ciudad, en la que estuvo también presente el almirante de la Flota como representante institucional de la Armada para acompañar a los miembros del TSJA. Que el Ayuntamiento se acuerde del Observatorio cuando tiene una visita de este nivel, que se dedique parte del escaso tiempo que estas personalidades están en San Fernando en conocer estas instalaciones es también una manera de reconocer lo que se hace aquí al darlo a conocer.

Y, evidentemente, el Observatorio es también un fenómeno turístico. Es una institución cultural y cientítica que suscita gran interés. Tenemos visitas a diario. Tienen que ser grupos concertados por la propia naturaleza del centro. Instituciones, colegios, asociaciones, congresos… Pasan miles de personas por aquí al año.

-El Observatorio cuenta con una larga y meritoria trayectoria pero, ¿qué futuro le aguarda?

-Estamos inmersos en un proyecto muy esperanzador -tanto para el Observatorio como para San Fernando- que avanza a buen ritmo. Me refiero a la construcción de un nuevo laboratorio de tiempo para la estación de hora. La inversión prevista es de unos tres millones de euros. Es un proyecto muy complicado que lleva ya varios años de gestiones. Y, aunque no se han conseguido salvar todos los obstáculos, se van cumpliendo fases. Puede que, de aquí a unos meses, tengamos noticias alentadoras en este sentido. Es una gestión compleja, en la que participan varias administraciones -Ministerio de Defensa, Junta de Andalucía- que aportan parte del presupuesto, son fondos de distinta naturaleza que hay que reunirlos en un solo saco para poder gastarlos y ejecutar la obra. Son fondos comunitarios, fondos autonómicos, fondos del Ministerio de Defensa… Se está elaborando un convenio de colaboración en el que cada parte se compromete a financiar determinadas partidas. Y esa es su complejidad. Ahora mismo estamos en un punto muy esperanzador. Y, en ese sentido, aporta una perspectiva de futuro muy optimista. El Observatorio -su estructura y peso- ganaría mucho a medio y largo plazo con un laboratorio como se merecen no solo estas instalaciones, sino también España. No hay que olvidar que somos un organismo que tiene una responsabilidad, que es el patrón nacional de tiempo. Seguimos siendo los guardianes de la hora. Hay que tener las personas, los instrumentos y una infraestructura proporcionada a esa responsabilidad. Puede ser un laboratorio que esté al nivel que le corresponde con una proyección de cara a los próximos 20 o 30 años.

-Son malos tiempos para la ciencia. La situación económica -la crisis, los recortes- han afectado seriamente a todos los centros de investigación, ¿también al Observatorio?

-Se nota en una faceta y en otra no. El personal es funcionario, es militar o personal laboral del Ministerio de Defensa. Es decir, un personal contractualmente muy estable. Para bien o para mal, no tenemos becarios ni interinos… Tenemos menos masa crítica de investigadores pero en rachas como ésta no tenemos esa inestabilidad. Y desde el punto de vista del presupuesto sufrimos los mismos recortes que toda la Administración. El Ministerio de Defensa tiene sus limitaciones presupuestarias y proporcionalmente, en ese sentido, se nota.

Otra fuente de financiación muy importante que tenemos es la vía de los proyectos de investigación, de convocatorias tanto del Plan Nacional de Investigación como de la Comunidad Europea y de la Junta de Andalucía, programas que también sufren recortes. Eso quiere decir también que los proyectos que se proponen tienen que ser mejores: si hay menos tarta para repartir, tienes que plantear una mejor receta que los demás. En cierto modo sirve de acicate.

-Siempre se ha presumido de que el Observatorio ha estado en la vanguardia de la ciencia… ¿Sigue siendo así?

-Sí, en nuestros campos de investigación y con nuestras limitaciones. Somos realistas. Creo que ese ha sido precisamente uno de los puntos fuertes del Observatorio, que nunca se ha aventurado en misiones que, a priori, no supiera o no creyera que era capaz de asumir. A la hora de evaluar o de conceder un nuevo proyecto de investigación -como hablábamos antes- los comités de evaluación tienen en cuenta no solo lo que propones ahora, sino también qué has cumplido de lo que anteriormente has propuesto. Y nosotros, en ese sentido, siempre hemos tenido los pies en la tierra… y la mirada en el cielo. Hemos sido ambiciosos, pero a la vez realistas.

-¿En qué proyectos trabaja ahora el Observatorio?

-Pues, ahora mismo, bien a través de la vía de los proyectos de investigación o bien a través de convenios u otras modalidades, todas las secciones del Observatorio están involucradas en algún tipo de proyecto.

La sección de astronomía, por ejemplo, ha transformado, automatizado y robotizado los tres telescopios que tiene instalados fuera del Observatorio. Funcionan con distintos programas de investigación en marcha. Tenemos un telescopio instalado en la isla de Palma, en el Roque de los Muchachos; otro en Argentina, en la provincia de San Juan; y otro en el Montsec, en colaboración con la Universidad de Barcelona y con el observatorio Fabra, de la Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, con la que hace tres años firmamos un convenio que ya se ha puesto en marcha. Estamos haciendo campañas de observación de basura espacial y de objetos potencialmente peligrosos, de rayos gamma, de planetas extrasolares, que es un tema que está ahora muy en boga.

En la sección de hora trabajamos por el nuevo laboratorio, para conseguir la tecnología y aumentar la precisión. Y eso lleva parejo renovar también los equipos e instrumentos. Hay equipos que quedan obsoletos y hay que buscarse la manera de sustituirlos por otros de nueva generación.

La sección de geofísica, que tiene los sistemas de la estación láser, la red de sismógrafos, la red de GPS, la estación magnética… Todos esos servicios también están incluidos en distintos proyectos de investigación en los que se está intentando -como siempre en ciencia- plantear problemas nuevos para ser capaz de resolverlos.

Hay también una importante red de instrumentos que el Observatorio tiene repartidos por distintos puntos de la geografía y que hay que actualizar y renovar… Hay más de cien sensores de todo tipo diseminados fuera del centro. Y están continuamente evolucionando. Hay que adquirir instrumentos nuevos, aplicar las nuevas tecnologías… Hay que intentar siempre estar metidos en proyectos de vanguardia que nos permitan, por un lado, seguir investigando y, por otro, conseguir financiación para poder cambiar esa instrumentación por otra más moderna.

El tema de las efemérides y de la mecánica celeste, aunque sea más teórico, es también otra cuestión que siempre avanza. Ser capaz de calcular a priori cosas que van a ocurrir en el cielo, es algo que ya hacían los griegos, aunque con unas precisiones que hoy son de risa.Y cuanto más preciso queramos observar algo con mayor exactitud necesitamos saber antes qué es lo que creemos que va a ocurrir. Esa técnica también está evolucionando con el tratamiento informático de datos previos, la elaboración de previsiones… Hacemos cálculos también para los satélites artificiales -que es un campo que ahora acapara a un importante volumen de investigadores- trabajamos en la previsión de órbitas de satélites, en la extrapolación de esas órbitas, para ver cómo va a ir cambiando en un futuro, en el tema de los satélites geoestacionarios, las constelaciones GPS, la constelación Galileo que se está desplegando ahora, el GPS europeo, que es un tema de actualidad… En todo eso es en lo que andamos metido ahora. Pero insisto, con los pies siempre en suelo, sin abarcar más de lo que sabemos que podemos atender.

-Y en el otro extremo está el patrimonio histórico que custodia el Observatorio.

-Ese patrimonio es lo que ven mayormente las visitas que llegan al Observatorio. Por eso le insistimos en lo mismo. Es un centro vivo, volcado en la investigación, que aplica técnicas actuales, aunque la mayor parte de los instrumentos y sensores no esté ahora aquí (pero sí se leen desde aquí). No queremos que se lleven la idea de que esto es un centro muerto, algo histórico, aunque también lo es y a mucha honra. Desde luego, el patrimonio que custodia este centro es la guinda de todo. Cuando enseñamos el Observatorio siempre intentamos ir en sentido inverso del tiempo. Intentamos dar una visión general de las investigaciones actuales, del trabajo que se lleva a cabo, para acabar luego en el edificio principal, donde les mostramos la colección de instrumentos, que son más de 500. Todos se han restaurado aquí y prácticamente todos han formado parte de la dotación del Observatorio en algún momento. Es decir, no solo tenemos el instrumento histórico -como pueda tenerlo el Museo de la Ciencia y Tecnología- sino también, en el archivo, la documentación que refleja la vida de ese instrumento, los datos que ha registrado durante el tiempo que estuvo en funcionamiento. En ese sentido, somos un museo un poco especial. Y la biblioteca, con 30.000 volúmenes que se remontan al siglo XV, con cuatro incunables, 45 post-incunables, con fondos antiguos… La gente que entra suele quedarse boquiabierta. ¡Hasta nuestro bibliotecario suele sorprenderse de vez en cuando con algún ejemplar!

-Las nuevas tecnologías nos han cambiado la vida. También, claro, el trabajo del Observatorio.

-Todo ha cambiado. Ha revolucionado todos los ámbitos de la vida, también la investigación científica. Desde donde puedo hablar con más conocimiento -que es en el campo de la observación astronómica, donde he desarrollado mi labor investigadora- la aparición de la informática y de los medios de transmisión de datos vía internet ha sido un cambio total. De observar con telescopios tradicionales y en tiempo real -cuando la observación era visual- digamos unas 60 estrellas por noche a instalar ahora cámaras digitales que procesan en automático la información, que hacen fotografías del cielo, que luego hay programas informáticos que extraen la información de esa fotografía… Pues se están observando 90.000 o 100.000 estrellas por noche. Es decir, todas las observaciones que pudo hacer una generación de astrónomos de antes no llega ni a un porcentaje mínimo de lo que en una noche se es capaz de observar ahora, con unas precisiones mucho mayores, con una velocidad de observación mucho mayor y con una rapidez en el procesamiento de datos muchísimo mayor… Y lo mismo ha ocurrido en otros campos de investigación, cualquier otra rama de la ciencia. Lo que se hacía antes de las nuevas tecnologías parecen ya batallitas de abuelos.

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-El Observatorio celebra en estos días la Semana de la Ciencia.

-Llevamos varios años. Es una iniciativa cuyo objeto es divulgar la ciencia y que en Andalucía promueve la Fundación Descubre, de la que el Observatorio es patrono. Funciona muy bien. Hay distintas actividades con la colaboración de la Agrupación Astronómica y de la asociación ambiental Murex.

 
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