semanariamente 27/04/2014

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Nunca es demasiado tarde, princesa

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Antonio Atienza …… 27/04/2014 01:24

Irene Villa (Madrid, 1978) es licenciada en Comunicación Audiovisual, Humanidades y Psicología. Colabora regularmente con periódicos, revistas y programas de radio, labor que compagina con su faceta de conferenciante.

Presenta su tercer y último libro, Nunca es demasiado tarde, princesa, que narra siete historias de siete personas que nunca creyeron que sus vidas iban a sufrir un vuelco dramático y que ese revés del destino es la llave que les dará acceso a una vida mucho mejor que la anterior, más plena e infinitamente más feliz a pesar de las limitaciones.

Eso es lo normal que se cuenta de una persona que tiene el don de comunicar, tanto como periodista y escritora como en su labor de psicóloga, lo que la convierte también en una persona que sabe escuchar.

Y hasta ahí sería una persona normal y corriente, que lo es y ella lo afirma, si no fuera porque una vez, en 1991, conmovió a toda España cuando con doce años de edad sufrió un atentado terrorista a la altura de la calle Camarena del madrileño barrio de Aluche cuando viajaba en el coche junto a su madre, María Jesús González, funcionaria de la Dirección General de la Policía.

Ese 17 de octubre es un día tristemente inolvidable en España porque además del atentado que costó las dos piernas y tres dedos de una mano a una niña que se encaminaba al colegio y su madre perdía una pierna y un brazo, ETA asesinó al comandante del Ejército de Tierra Francisco Caballar y por la tarde mutiló gravemente al comandante de Infantería Rafael Villalobos.

A partir de ahí Irene Villa se ha convertido en un ejemplo de superación que ha traspasado fronteras y que tiene una tarjeta de visita con denominación de origen de la familia Villa, como decía de ella este viernes en el Centro de Congresos Cortes de la Real Isla de León otra luchadora nata, en este caso de La Isla, Mari Luz del Río, campeona de España de esquí alpino adaptado.

La tarjeta de visita de Irene Villa ha sido siempre su sonrisa, porque considera que reir es bueno y sobre todo porque “es gratis”. Una sonrisa que contagia a su entorno y que cuando contagió a toda España hizo que España se rindiera a una niña que iba creciendo y venciendo a la adversidad.

De todo se sale
Lo sigue haciendo, ahora ayudando a los demás a vencerla y lo hace con este libro “con el que quiero decir que la vida es muy dura pero de todo se sale, incluso en la adversidad es donde uno crece, tiene que sacar una versión de sí mismo que desconoce pero se da cuenta de que es más fuerte y potente de lo que creía que era”.

Es más, Irene Villa piensa que las barreras están “para fortalecernos y no hay que tener miedo a lo que te ocurra sino saber que eso te va a hacer crecer interior y exteriormente”.

Y no todo tiene que ser traumático en el estricto sentido de la palabra. El mensaje que lleva Irene Villa vale para toda la adversidad, para salir a flote cuando el paro acucia, rompe las familias, hace tambalearse la vida.

Lo curioso en ella es que sabiendo que para los demás es un símbolo de supervivencia, de superación, no se reconoce como tal y su vida es “normal y corriente porque no tengo que representar ningún papel. Mi vida es así e igual de trasparente que me muestro en el libro soy en la vida real. Soy ejemplo sin quererlo”.

Es Mari Luz del Río, compañera en el equipo paraolímpico de esquí alpino adaptado y quien la presentó en el Centro de Congresos, la que explica su diferencia con el resto de los compañeros. Cuando los demás ven un día en el que nieva, ventea y hay niebla y no se puede salir a entrenar, a ella le parece un día maravilloso. “Yo me pregunto si está mirando el mismo día que yo”, decía Mari Luz del Río.

Y es que para Irene Villa, aunque la vida tenga momentos terribles “merece la pena vivirla. A veces es duro sonreir pero creo que la sonrisa cura,  es fundamental, facilita la vida de una forma maravillosa. Cuando la vida te reta a que sonrías es cuando más hay que sonreir”.

Pero es verdad que es difícil cuando el reto a sonreir que te hace la vida lo hace con una tragedia que te rompe todos los esquemas. “Pero hay que hacerlo. Y a mí me ha costado. He tenido momentos muy duros, no sólo aquel atentado que toda la gente conoce, sino accidentes esquiando, una puerta que te salta y pierdes una competición…”

Por eso también este libro, el primero de ficción pero basado en ellas mismas, en las que componentes del equipo de esquí, de donde partió la idea aunque luego recoja casos en los que los protagonistas son personas que sufren la adversidad de distintas formas. “No hay protagonistas en las novelas que tengan una lesión medular o si existen al final de la novela se curan se levantan, pero eso no existe. No es la realidad, es una mentira. Pero la vida también es maravillosa aunque no camines, no es necesario caminar para vivir, para ser feliz”.

Siete casos
Las protagonistas de su libro son mujeres, en cierto modo como desagravio porque “tenemos más desventajas, incluso al ligar porque no me ven a mí, ven mi silla de ruedas, y también quería desmitificar esto”. “Y porque también hay otros problemas que me preocupan, no sólo una incapacidad, y como psicóloga he dado una conferencia y después alguien se me ha acercado y me ha contado su problema”.

De alguna manera, este libro es un compendio de los problemas que más se repiten, la baja autoestima, la bulimia, adicciones en un país como España que tiene el récord en consumo de cocaína “y eso es muy triste porque anula tu vida, tu familia, tu persona y encima te metes en un agujero del que nunca sales”.

Más cerca le coge el personaje afectado por el cáncer, una vez que su padre se repone en estos momentos de una operación de cáncer de colon. Pero en general, lo que le interesa a Irene Villa es destacar cómo los valores, el amor y el optimismo “es parte de la medicación, es parte de la solución”.

Pero también lo es el perdón, decía Irene en una clara alusión al atentado que sufrió siendo una niña “porque mirar hacia atrás con rencor o con odio, con resentimiento o con pena no te ayuda, todo lo contrario. Creo que es importantísimo agradecerlo todo porque todo lo que llega a tu vida, aunque en un momento lo veas como un drama, sabrás algún día por qué. O para qué. El porqué nunca me gusta preguntarlo porque no hay motivo para que alguien asesine o para que de repente veamos nuestra vida truncada. Pero sí que hay un para qué que a veces cuesta mucho trabajo encontrarlo y algún día uno lo encuentra porque nunca es demasiado tarde”.

Ser felices
“Hemos venido a esta vida para ser felices, para disfrutar, para contagiar alegría y a veces para darnos un empujón, porque todo el mundo necesita de vez en cuando esa ayuda externa que hasta los más fuertes necesitan. Todos, porque no importa las veces que te caigas sino las que te levantes”.

Y también es necesario contar las cosas para que puedan ayudarte. “A mí me ayudó España entera porque salió en todas las televisiones y por eso creo que nos recuperamos tan bien. Pero si nadie sabe lo que te ocurre nadie puede echarte una mano. El ser humano necesita expresar para que las alegrías sean el doble y las penas, compartidas, mucho más pequeñas”.

La sorpresa que tenía preparada Irene Villa y los organizadores de la presentación del libro era la escenificación de cada una de las historias de Nunca es demasiado tarde, princesa, por parte de actores y actrices del grupo Odisea Teatro, lo que consiguió además algo inédito: una presentación de un libro en tres dimensiones.

SEMANARIA 27 04 2014

BALANCE DE SEMANA SANTA

El alcalde isleño, José Loaiza, sólo tardó un día en hacer un balance de la Semana Santa de 2014 calificándola como “muy positiva” en todos los aspectos y resaltando que a nivel hostelero se han alcanzado ventas que no se daban desde el inicio de la crisis económica.

Eso, de todas formas, es siempre como ocurre en las estadísticas. Se supone que es un término medio y si hay dos pollos y dos personas para comérselos, cada uno se come un pollo. Aunque uno se coma lo dos y el otro se quede a dos velas. Vamos, que en realidad a unos les habrá ido muy bien y otros menos bien. Y alguno puede que ni eso.

Loaiza ha sido claro al indicar que  la ciudad ha demostrado que está preparada para tener una de las mejores Semanas Santas de Andalucía y de España, además de ser capaz de compartirla con otro evento muy importante como es el Campeonato de España de Minibasket, que arrastra de miles de personas.

Ahí estriba la diferencia, precisamente. Mientras que la ciudad estuvo sobre el 80 por ciento de ocupación hotelera e incluso más en los primeros días de fiesta, o sea, cuando tiene lugar el minibasket, en la segunda parte de la semana estuvo sólo por el 57 por ciento. Punto más punto menos.

Lo que sí está claro es que la Semana Santa se informatiza y las aplicaciones para móviles se usan cada vez más. La App municipal contabilizó más de 4.000 descargas, mientras que en el caso del perfil de Facebook de Red Ciudad se alcanzaron las 50.000 visitas.

Por último, hizo hincpaié el buen funcionamiento del Plan de Autoprotección, e incluso defendió el Plan Especial de Limpieza, que no ha estado exento de crítica.

CONSERVATORIO ELEMENTAL DE MÚSICA

El Conservatorio de Música Chelista Ruiz Casaux celebró este jueves una jornada de puertas abiertas para dar a conocer el trabajo que se realiza en el centro.

Actualmente el Conservatorio se encuentra en periodo de recogida de solicitudes para el curso 2014/2015. La fecha de terminación de entrega de preinscripciones será el día 30 de abril. Y va muy bien.

Los actos comenzaron a las seis de la tarde con un concierto de saxofón y piano a cargo de Álvaro Ariza del Río y Pablo Puig Portner y continuó a las siete con la interpretación del cuento musical En un mercado persa del compositor Albert William Ketèlbey a cargo de profesores y alumnos.

La directora del centro, María del Mar Rodríguez, señaló la fecha como “un día especial porque el público puede ver cómo trabajamos, entrar en las clases” además del concierto antes mencionado que es “uno de los mejores dúos que tenemos actualmente en España”. La satisfacción era doble porque el saxofonista fue profesor en el centro durante el curso pasado.

Primer nivel
Obviamente no podía pasar por alto la imposibilidad de contar al menos con el segundo nivel, el grado profesional, una vez que los alumnos se tienen que marchar al Conservatorio de Cádiz una vez que terminan la enseñanza elemental, que dura cuatro años. Esto significa que los alumnos tienen once o doce años cuando tienen que trasladarse a otra ciudad distinta durante los seis años que dura ese ciclo. Demasiados años en muchos casos para algunas economías.

Actualmente hay 210 alumnos en el Conservatorio Elemental de Música Chelista Ruiz Casaux, dependiente de la Junta de Andalucía, y podían ser más en el caso de que las instalaciones lo permitieran porque “San Fernando es una ciudad muy musical, con una gran tradicional como lo demuestra las bandas que tiene”.

Pero aprender música es una cosa y demostrar talento es otra que complementa la primera. María del Mar Rodríguez dice que hay mucho talento en toda España y especialmente en Andalucía. Y en el caso de San Fernando el conservatorio “tiene buenos alumnos y un buen nivel”.

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