El punto de empleo de Cáritas arciprestal.

SAN FERNANDO – CARITAS

El currículum más complicado

  • Trabajan con aquellas personas que lo tienen más difícil en el escenario más complicado, Cádiz
  • El reto es conseguir que encuentren un empleo.
  • Una ardua tarea, pero a veces ocurre

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Ana Zarzuela, responsable del punto de empleo de Cáritas arciprestal, en su oficina.

Arturo Rivera san Fernando | Actualizado 19.05.2013 – 01:00

Buscar trabajo en La Isla, en la Bahía, es sumamente complicado en los tiempos que corren. Es extremadamente difícil para los miles de desempleados -jóvenes y mayores, hombres y mujeres- que mes tras mes engrosan las listas del paro y que suman cifras dramáticas.

Pero para otros -aquellos menos formados, con poca o ninguna experiencia laboral- buscar empleo se torna en una misión imposible. Son aquéllos que, haciendo uso de la terminología más técnica, tienen un nivel de empleabilidad bajo o inexistente. Si el mercado laboral está prácticamente cerrado para la mayoría de parados a causa de la crisis económica, para ellos es una realidad que ni siquiera existe, que les está vetada.

Con ellos, sin embargo, trabaja día a día el punto de integración sociolaboral de Cáritas que está emplazado en las dependencias municipales del centro cívico Hermana Cristina (y antes en la parroquia del Buen Pastor). Forma parte de una red mucho más amplia -en total, hay siete de estos puntos repartidos por toda la provincia- que activa el programa de empleo diocesano.

“Nuestro objetivo es acoger, orientar, informar y acompañar a personas desempleadas con especiales dificultades para acceder al mercado laboral, aunque hoy en día, claro, la práctica totalidad de personas sin trabajo tienen estas dificultades”, apunta Ana Zarzuela, la diplomada en Relaciones Laborales que se encarga de coordinar el punto de empleo de Cáritas.

“Trabajamos, en definitiva, con aquéllos que lo tienen más difícil para encontrar un empleo, con personas que tienen un nivel de empleabilidad bajo o nulo. Intentamos que concurran al mercado laboral al mismo nivel, en igual de oportunidades al resto de la población que busca trabajo. El objetivo es que todos partan de la misma base a la hora de encontrar empleo”, explica.

Una doble premisa lleva a gala este servicio de Cáritas. La primera es la cercanía, la proximidad. “Somos Cáritas. Aquí la palabra clave es acoger, además de orientar y asesorar”. La otra es la atención personalizada. Cada persona es atendida como un caso particular, con un plan personalizado para su inserción laboral. “Es algo que nos caracteriza”, puntualiza Ana. “Cada persona tiene un itinerario marcado de forma diferente, dependiendo de su formación, experiencia, motivaciones, grado de empleabilidad…”.

Esta semana se ha sabido que la Junta de Andalucía ha recortado en un 90% las ayudas al empleo que hasta ahora recibía Cáritas, un duro golpe a encajar en un panorama que resulta cada vez más complicado. “Si no fuera por los voluntarios…”, apunta la responsable del punto de empleo. Ella tiene dos desde que empezó a funcionar esta oficina. “Davinia y Encarni”, apostilla. “Sin ellas no llegaríamos hasta donde llegamos ni haríamos todo lo que hacemos. Cáritas sin el voluntariado no sería lo mismo, sería otra cosa”.

La crisis, al igual que ha hecho entre las familias acogidas a Cáritas, ha cambiado el perfil de las personas que se atienden en el punto de empleo. Además, claro, de haber disparado la cifra de parados que acuden allí -normalmente, a través de las Cáritas parroquiales, aunque cada vez más también desde Servicios Sociales- en busca de ayuda para integrarse en el mercado laboral.

“El perfil ha cambiado desde hace tres años a acá”, apunta. Del perfil más común de los usuarios de Cáritas -familias en riesgos de exclusión social, con escasa o nula formación académica, prácticamente sin habilidades sociolaborales, que sobreviven a costa de la economía sumergida, son dependientes de recursos sociales y tienen cargas familiares- se ha pasado a otro, más preocupante. “Nos encontramos cada vez más con familias con miembros que habían estado trabajando siempre, que no habían tenido nunca problemas laborales y nunca habían tenido que recurrir a solicitar ayudas sociales, pero que se han visto afectadas por el desempleo”, apunta la responsable de esta oficina de Cáritas.

“Ha aumentado drásticamente el número de mayores de 45 años en situación de desempleo de larga duración y que tiene un difícil encaje en el mercado laboral”, explica. El perfil cambia. Y ahora se atiende también a personas que tienen experiencia laboral y que tienen también cierto grado de formación.

También, advierte, se da una nueva situación derivada de la situación de desempleo de larga duración del padre de familia, que normalmente es el que en estas familias ha sido la principal fuente de ingresos. La mujer intenta también acceder al mercado laboral llevada por la necesidad imperiosa de sacar adelante a su familia. “Se trata de mujeres de entre 35 y 45 años, que nunca antes han trabajado, que carecen de experiencia laboral alguna y que carecen de formación de ningún tipo. Es un caso que cada vez vemos más y que lo tienen francamente difícil en el mercado laboral”, apunta.

Desde el punto de empleo de Cáritas se pone sobre la mesa otro dato dramático: atienden a familias enteras en situación de desempleo, cada vez más. “Hay bastantes casos”, resalta Ana Zarzuela.

 
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